viernes, 20 de diciembre de 2013

Creepshow, masters of horror



Título Original Creepshow (1982)
Director George A. Romero
Guión Stephen King
Actores Hal Holbrook, Leslie Nielsen, Adrienne Barbeau, Fritz Weaver, Viveca Lindfors, Carrie Nye, E.G. Marshall, Ed Harris, Ted Danson, Stephen King, Tom Savini





El director George A. Romero y el escritor Stephen King son amigos desde hace unos 40 años. El primero marcó un hito en la historia del séptimo arte cuando estrenó en 1968 La Noche de los Muertos Vivientes su obra más celebrada y la que daría el pistoletazo de salida a ese fenómeno zombie que está viviendo una segunda edad de oro desde hace unos años, pero también es autor de estimables piezas como Atracción Diabólica (Monkey Shines), con diferencia su mejor film, mediocridades como El Rostro de la Venganza (Bruiser) o una irregular trilogía actualizada sobre sus no muertos con la que siguió exprimiendo (innecesariamente) la gallina de los huevos de oro con desigual fortuna.




El segundo es un reputado autor de best sellers entre los que se cuentan novelas como Carrie, El Resplandor, Christine (esta dedicada al mismo George), Misery, Apocalipsis, la saga La Torre Oscura o El Misterio de Salem's Lot que como es lógico han tenido casi todas sus adaptaciones al celuloide (en algunos casos con secuelas o remakes, mismamente el de Carrieta N. White está ahora mismo en las carteleras) o la televisión en forma de miniseries catódicas. Curiosamente el mismo George A. Romero dirigió en 1993 La Mitad Oscura, un largometraje basado en la novela homónima de su colega nacido en Maine y protagonizada por Timoty Hutton, Amy Madigan, Michael Rooker, Julie Harris y Robert Joy que no tuvo mucho éxito y cuyo rodaje fue un caos para el director de Marty ( a punto estuvo de retirar su nombre de los títulos de crédito) pero que aún así tenía encanto gracias a su sordidez y al desdoblado trabajo que realizaba el oscarizado actor de Gente Corriente.




Algo que George A. Romero y Stephen King compartían era su pasión por los cómics de la editorial EC en concreto la colección Tales From the Crypt y en menor medida también a la revista Creepy de la editorial Warren. Estos míticos tebeos para adultos estaban formados por relatos cortos realizados por autores de verdadero renombre dentro del noveno arte de la época (entre ellos el inolvidable Bernie Wrightson) y protagonizados por vampiros, licántropos, muertos vivientes o asesinos en serie. De modo que en 1982, con la ayuda del productor Richard P. Rubinstein, director y escritor dieron forma a su personal homenaje a estas historias con Creepshow, una deliciosa cinta que rinde cariñoso tributo a aquellas viñetas que poblaron la infancia y adolescencia de ambos autores.




Durante la noche de Halloween un autoritario y violento padre castiga a su hijo por encontrarle un cómic llamado Creepshow. Cuando el progenitor del niño arroja el tebeo a la basura el narrador del mismo se aparece en la ventana del chico para invitarlo a él y a nosotros como espectadores a descubrir las cinco historias que dan forma al número. En la primera El Día del Padre asistiremos a una atípica reunión familiar con oscuro pasado. En la segunda, La Solitaria Muerte de Jordi Verrill, seremos testigos de cómo un atolondrado granjero sufre los efectos sobrenaturales de haber mantenido contacto físico con los restos de un meteorito. En La Marea un marido cornudo obligará a su mujer y al amante de esta a enterrarse en una playa dejando sólo sus cabezas en el exterior a la espera de que las olas los ahoguen quitándoles la vida. En La Caja descubriremos cómo una extraña criatura centenaria siembra el terror en una universidad. Por último en La Invasión de las Cucarachas un déspota hombre de negocios que padece misofobia se verá atacado por sus más letales enemigos, una horda de insectos.




Creepshow es un cómic viviente, así fue como sus autores lo gestaron. El largometraje de King y Romero es una número viviente de Tales of the Crypt o Creepy. La puesta en escena del director de Zombie (Dawn of the Dead) hace un uso puro de las páginas de tebeo (la primera y última imagen de todos los cortometrajes que dan forma a la película son ilustraciones) y las viñetas, encuadrando muchos planos dentro de las mismas y utilizando fondos animados y saturación de colores primarios y tomas oblicuas cuando llegan los clímax sangrientos de las historias. Por ello la experiencia de ver esta producción de 1982 es tan original y fruiciosa, porque pocas veces el séptimo y el noveno arte han estado tan unidos en un sólo proyecto eminentemente cinematográfico que podría tildarse tan pronto de serie B fílmica como relato pulp literario.




Nos encontramos con historias que fácilmente podían haber formado parte de cualquier colección de la EC repletas de progenitores que salen de sus tumbas para reclamar su tartas del Día del Padre, palurdos granjeros convertidos en plantas, amantes que vuelven a la vida para vengarse de sus asesinos, maridos que buscan acabar con la vida de sus mujeres castradoras usando a una sanguinaria variante del Demonio de Tasmania para que la elimine o millonarios hombres de negocios atacados por miles de cucarachas (esta historia la más alagórica por hacer una lectura cruel de una enfermedad como la misofobia y también la más divertidamente asquerosa y malintencionada) que acaban venciéndolo. Todo con una considerable carga de sangre, terror y sobre todo una ironía y una mala baba bordeando en más de una ocasión una deliciosa incorrección política, sobre todo en el relato La Caja y el epílogo del film en el que el niño que leía el cómic de Creepshow (Joe King, hijo de Stephen y actualmente conocido como el reputado guionista de cómics y novelista Joe Hill, autor de tebeos como The Cape o Locke & Key y libros como El Traje del Muerto o Cuernos) cobrándose venganza con su déspota padre.




Aunque el largometraje no deja de ser un producto de la más pura Serie B cuenta entre sus filas con un reparto de actores bastante reconocidos. Ed Harris y Viveca Lindfors en El Día del Padre. Un inolvidable Stephen King como granjero entrañablemente estúpido en La Solitaria Muerte de Jordy Verrill. Leslie Nilsen (demostrando una vez más que era un gran actor dramático a pesar de que en la recta final de su carrera se inclinara por la comedia absurda) y Ted Danson en La Marea. Un gran Hal Holbrook y una odiosa Adrianne Barbeu en La Caja. Por último destacar por encima del resto del reparto a un enorme E.G Marshall como Upson Pratt en El Ataca de las Cucarachas que llena la pantalla con su sola presencia en un relato que recae totalmente sobre su interpretación ya que está pracicamente sólo delante de la cámara durante el metraje del mismo. Todos los intérpretes muy convincentes e implicados con el juguete que King y Romero han puesto en sus manos.




Creepshow es una memorable y humilde obra de culto dentro del cine de terror de los 80 y un cariñoso tributo a los cómics para adultos de los años 50 y 60. Su éxito en el año 1982 fue más que considerable lo que dio pie al nacimiento de dos secuelas: la memorable Creepshow 2 y la poco conocida Creepshow 3, que según comentan los que la han visto es un despojo importante con el que puede que algún día me anime para descuartizarla posteriormente aquí si la situación lo exige, pero no prometo nada. También nació tras ella una longeva serie de televisión impulsada por cineastas como Richard Donner, Walter Hill o Robert Zemeckis y emitida por la HBO titulada, como es lógico, Tales From the Crypt que utilizando la misma temática que la película de King y Romero rendía su propio homenaje a los cómics de la ya mencionada editorial EC que tan buenos momentos hizo pasar a sus lectores hasta que el inefable Doctor Frederic Wertham y su libro La Seducción del Inocente llegaron para herir de muerte este medio que tanto significa para muchos de nosotros. Pero esa es otra historia de la que se hablará más adelante.


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