sábado, 26 de septiembre de 2015

Beyond Re-Animator, el gabinete del Doctor West



Título Original Beyond Re-Animator (2003)
Director Brian Yuzna
Guión José Manuel Gómez y Miguel Tejada Flores
Actores Jeffrey Combs, Jason Barry, Elsa Pataky, Simón Andreu, Santiago Segura, Lolo Herrero, Raquel Gribler, Enrique Arce, Nico Baixas, Bárbara Elorrieta





Para el año 2003 la Fantastic Factory ya había dado muestra de lo que era capaz, para bien o para mal. La productora del filipino Brian Yuzna y el español Julio Fernández ya había parido mediocridades entretenidas como Faust: La Venganza Está en la Sangre, del mismo Yuzna, o Arachnid, de Jack Sholder, y por otro lado proyectos interesantes como Dagon: La Secta del Mar a manos de Stuart Gordon o Darkness, primera incursión internacional del cineasta catalán Jaume Balagueró. De modo que ya que la compañía estaba bien asentada el director de Society o las dos entregas de El Dentista decidió utilizar su nueva aventura como productor para llevar a cabo por fin la eternamente pospuesta tercera entrega de la saga Re-Animator, iniciada por su amigo Stuart Gordon con la cinta de culto, de título homónimo, en 1985 y a la que él dio continuación cinco años después con esa La Novia de Re-Animator que diseccionamos humildemente en la anterior entrada del blog.




Beyond Re-Animator se estrenó en el ya mencionado año 2003 como proyecto de la Fantastic Factory, de modo que la mayor parte de los equipos técnico y artístico estaba formada por profesionales españoles. El mismo Brian Yuzna se hizo con las riendas de la dirección, el guión lo escribieron el español José Manuel Gómez y el norteamericano Miguel Tejada Flores (con la colaboración no acréditada de Xavier Berraondo y, de nuevo, el propio Yuzna)  y como no podía ser menos el gran Jeffrey Combs repitió como el inolvidable Doctor Herbert West, único elemento imprescindible que no puede faltar en una entrega de la saga inspirada en las serie de relatos cortos Herbert West: Reanimador surgidos de la pluma del escritor norteamericano nacido en Providence, H.P Lovecraft, aunque esta vez la historia que vertebra al largometraje no está inspirada directamente en ninguno de esos relatos cortos que sí se usaron de manera más o menos explícita en las películas de 1985 y 1990.




Esta tercer entrega tiene lugar en una cárcel en la que el Doctor Herbert West (Jeffrey Combs) lleva recluido catorce años cumpliendo condena tras los hechos acontecidos en La Novia de Re-Animator. La llegada del prometedor e imberbe Doctor Howard Philips (Jason Barry), que guarda un oscuro secreto en su pasado que le relaciona con West, permite a este último volver a ponerse manos a la obra con sus inhumanos experimentos, esta vez usando como cobayas a los reclusos de la prisión a los que inocula su recién recuperado suero de color verde fluorescente, Con la ayuda de Philips y la intromisión de una ambiciosa periodista llamada Laura Olney (Elsa Pataky) así como la del sádico alcaide Warden Brando (Simón Andreu) nuestro científico loco favorito volverá a sembrar el caos, pero esta vez en una localización de la que nadie puede escapar. Como resultado tenemos una tercera entrega de Re-Animator que está a años luz de sus predecesoras, pero también un producto 100% Fantastic Factory en el que la escasez de medios y la mediocridad formal se suplen por medio de la mala baba, la brutalidad o la más disfrutable y salvaje desvergüenza.




Al igual que todas las piezas menores de la Fantastic Factory (la mayoría de ellas, para qué negarlo) Beyond Re-Animator es una Serie B orgullosa de serlo, un proyecto en el que Brian Yuzna y su séquito depositan más ganas y diversión que verdadero talento, siendo brutalmente fieles al gore tradicional y autoparódico que ha sido siempre la seña de identidad del filipino. Evidentemente en el proceso se notan las carencias de la producción como una localización no del todo aprovechada cuya enormidad se ve alaramantemente potenciada por el escaso número de extras que dan forma al grueso de los reclusos de la prisión, unos efectos digitales muy ajustados (pero sabiamente dosíficados para no delatar su naturaleza más que humilde) que se ven superados por los de maquillaje del gran Scream Mad George, una dirección de Brian Yuzna con más buenas intenciones que resultados y un reparto que hace lo que puede con los esquematizados personajes a los que tienen que dar vida, después de la muerte en algunos casos..




Por suerte Beyond Re-Animator no carece de ese afán por ser políticamente incorrecto, grosero y hasta sánamente desagaradable que anida en toda producción salida de la mano de Brian Yuzna consiguiendo llenar de simpatía, salvajadas y momentos disparatados, que mezclan el humor escatológico con el gore más descerebrado, casi todo el metraje de los ajustados 90 minutos que dura la cinta. Pasajes como el del arranque con el asesinato de Bárbara Elorrieta, la reanimación de Moses, todos los relacionados (sobre todo el de su descacharrante final) con el prisionero politoxicómano, Speedball, al que interpreta un desatado Santiago Segura, o los que tienen como protagonistas a la rata del personaje de Enrique Arce y el pene de otro de los secundarios ofrecen el lado más gamberro, travieso y de mal gusto del director de Progeny o Amphibious 3D y ahí la obra se hace fuerte para dar al espectador lo que busca en un proyecto tan ligero y carente de pretensiones como este.




Por suerte loas actores que dan forma al reparto, casi en su mayoría, están entregadísimos para dar forma a roles supeditados, necesariamente, a lo exagerado, la sobreactuación y el grand guiñol. Ahí tenemos a nuestro Simón Andreu dando vida al típico alcaide carcelario demente pero inyectándole, nunca mejor dicho, su propia personalidad (recordemos que el actor es habitual en las producciones internacionales rodadas en nuestro país por su dominio del inglés) una guapísima Elsa Pataky pasando de dama desvalida a femme fatale a lo largo del film, un muy macarra Enrique Arce como Cabrera o Nico Baixas recurriendo a su peculiar fisicidad para dar vida a Moses, por no mencionar al ya citado Santiago segura en su salsa. Por el lado negativo mencionar a un desganado James Barry como el Doctor Howard Philips (nombre y apellido que son una referencia directa a Lovecraft) que no sólo transmite cierta desgana durante toda su intervanción sino que también hace que en todo momento echemos de menos al inolvidable Daniel Caine al que dio vida en las dos primeras entregas de la franquicia un magnífico Bruce Abbot al que aquí se añora desde el minuto uno de metraje.




Pero si del casting tenemos que hablar ese seguro de vida llamado Jeffrey Combs vuelve a llevarse el gato al agua convirtiéndose en el mayor acierto de Beyond Re-Animator, con amplia diferencia. Herbert West vuelve a ser el rey de la velada y aunque esta vez la producción que protagoniza no está al nivel de la repercusión icónica que posee como personaje de ficción el actor de Edmond o Aún Sé lo Que Hicisteis el Último Verano vuelve a recurrir a la contención, la gestualidad petrea y la gelidez formal para retratar a este inteligente demente, este ser ajeno a cualquier tipo de empatía con otros humanos a los que considera conejillos de indias o en el mejor de los casos ayudantes para sacar adelante sus diabólicos planes con el suero reanimador al que él mismo dio forma cuando trabajaba en la universidad de Zurich en el arranque del film primigenio de 1985. El norteamericano no tiene  que esforzarse demasiado para eclipsar al resto de actores que comparten plano con él y eso el fan de la franquicia lo agradece considerablemente.




Aunque ya hemos comentado que como secuela de  Re-Animator y La Novia de Re-Animator no está a la altura de estas, Beyond Re-Animator respeta y enriquece, una vez más, el microcosmos de experimentos y muertos revividos de esta ya mítica saga, aunque en esta ocasión con unos resultados considerablemente más humildes e irregulares. Como producto gestado y nacido dentro de la Fantastic Factory esta tercera película sobre las correrías del mad doctor más icónico de los 80 es un subrpoducto de contrastada mediocridad que no elude serlo en ningún momento y gracias a ello su principal cabeza pensante, Brian Yuzna, puede sentirse libre de prejuicios para encadenar barbaridad tras barbaridad sin pensar demasiado en si la historia que está contando tiene sentido incluso como muestra de cine de género, ya que en un largometraje como el que nos ocupa la sinrazón y el "más todavía" forjan positivamente el proyecto.




Pero esa locura bañada en sangre y vísceras (que ciertamente podían haber abundado más a lo largo del metraje, pero el presupuesto parecíó no dar más de sí) protagonizada por personajes llevados al extremo del absurdo es suficiente para hacernos pasar un buen rato de evasión cafre y deslenguada mientras esperamos pacientemente que Yuzna encuentre financiación para realizar esa nueva trilogía formada por House of Re-Animator, Re-Animator Unbound y Re-Animator Begins con la que intentará dar nueva (no) vida a los experimentos del ínclito Herbert West vía "suero reanimador". Para finalizar adjuntamos un videoclip que no sólo hace más grande a Beyond Re-Animator sino también a la Fantastic Factory en general, aquella productora de cine nacida a destiempo pero que tuvo la valentía de hacer algunas de las películas más entrañables que ha dado el fantaterror español en los últimos años. Re-Animate your feet!


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