martes, 8 de septiembre de 2009

Steamboy, un nuevo mundo de progreso y revolución industrial


Título Original:
Steamboy (2004)
Director: Katsuhiro Otomo
Guión: Katsuhiro otomo





Muchos eran los que proclamaban que Steamboy de Katsuhiro Otomo, el padre de la mastodóntica y germinal Akira, era un desfile de visual. Una cinta cuya excelente animación hacia palidecer un guión escrito de manera un tanto endeble y simplista, pues bien, nada más alejado de la realidad, desde mi punto de vista al menos.



Ambas afirmaciones son fallidas. La animación de Steamboy no es soberbia o impecable, es que posiblemente sea la mejor, más elaborada y compleja jamás vista en una cinta animada japonesa. Una imaginería visual que no parece tener fin llena de detallismo y una fuerza barroca tan elaborada y perfectamente creada que deja continuamente con la boca abierta al espectador durante las dos horas de metraje.




El guión, si bien no desarrollado con toda su complejidad, es excelente. La historia engancha, es profunda, apasionante y no da un respiro al espectador. Todo es un torrente narrativo lleno de referencias tanto al cine clásico americano como a la misma obra de Otomo, con personajes no muy definidos, pero sí carismáticos y muy creíbles.




Toda la trama sobre el progreso y su correcta utilización para los avances técnicos está muy trabajada, con sus ambiciones, luchas de egos y personajes megalómanos de dudosa moral. Se nota que Otomo se pasó años acariciando el proyecto, se detecta la delectación y el minucioso trabajo en cada imagen, por bordar un producto de una calidad abismal que se sale de los cánones establecidos dentro del anime japonés.



Como esl lógico Steamboy no es tan grande (al menos en su esencia) como la descomunal Akira, pero técnicamente para mí marca un antes y un después dentro del cine japonés de animación. Katsuhiro Otomo sale victorioso de esta complicada empresa, crear una cinta fuera de lo común, conseguir ir un paso más allá dentro de los incomprendidos dibujos animados, por medio de una obra de arte, que en un futuro no muy lejano será reconocida como una película muy a tener en cuenta dentro del mejor cine oriental de todos los tiempos.



2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo en parte, y es que no cabe duda de que la película es espectacular como ella sola y tiene unos diseños increíblemente elaborados (aunque en animación la situaría detrás de La princesa Mononoke y alguna otra), una ambientación logradísima, una banda sonora bastante buena y probablemente unos de los mejores títulos de crédito finales en mucho tiempo.
    Pero yo soy de esos a los que, al final, les deja algo vacío. No cabe duda de que esto es Otomo en estado puro, se ve toda su afición por los climax extremadamente ambiciosos y extensos, pero a diferencia del manga de Akira (nunca he terminado de pillarle el gustillo al anime) o Pesadillas (absolutamente recomendado) no logro simpatizar con los personajes ni encontrarles un encanto especial que mejore la película.

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  2. Ahi la tengo para verla,solo he visto los primeros 10 minutis,y tiene muy buena pinta cuando tenga un poco mas de tiempo y la vea comento

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