lunes, 29 de mayo de 2017

Twin Peaks: Atravesando la Oscuridad del Futuro Pasado II



Twin Peaks Fuego Camina Conmigo: La Maldición de Laura Palmer


Dirección David Lynch
Guión David Lynch y Robert Engels
Música Angelo Badalamenti
Fotografía Ron García
Reparto Sheryl Lee, Ray Wise, Moira Kelly, Chris Isaak, James Marshall, Dana Ashbrook, Kyle MacLachlan, Eric DaRe, Phoebe Augustine, Kiefer Sutherland, Frank Silva, Harry Dean Stanton, Michael J. Anderson, Al Strobel, Grace Zabriskie, David Lynch, David Bowie, Walter Olkewicz, Miguel Ferrer, Mädchen Amick, Heather Graham
Duración 129 min
Productora Ciby 2000
Nacionalidad Estados Unidos

Sólo un año después de la agónica muerte de Twin Peaks que puso fin a su recorrido catódico en la cadena ABC con aquel ya mítico, pero frustrante en muchos aspectos, último episodio titulado Más Allá de la Vida y la Muerte David Lynch se asoció con el productor Aaron Spelling y la productora francesa Ciby 2000 para rodar el primero de lo que iban a ser varios largometrajes para la pantalla grande que extenderían el universo de la serie televisiva con más historias centradas en aquella peculiar y misteriosa localidad del noroeste estadounidense. Los problemas relacionados con la producción del film no tardaron en hacer acto de presencia, ya que ante la negativa de David Lynch de realizar una película que diera continuación a lo acontecido en la segunda y última temporada de Twin Peaks decidió rodar una precuela, años antes de que este tipo cintas se pusieran tan de moda en la actualidad, en la que relataría una historia anterior a todo lo que pudimos ver en la pequeña pantalla cuando el Agente Especial Dale Cooper llegó a dicha ciudad localizada en Washington D.C. Esta decisión por parte del director de Inland Empire fue la que dio pie a que Mark Frost se bajara del proyecto, ya que el autor de El Peso de la Corrupción (Storyville) prefería hablar del futuro de los habitantes de Twin Peaks y no de su pasado. Por suerte para Lynch Robert Engels, uno de los guionitas que mejor conocía el microcosmos de la serie, aceptó escribir mano a mano con él el guión de Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, el largometraje con el que David Lynch nos narraría los últimos días de vida de Laura Palmer antes de ser asesinada.


Los obstáculos que pusieron su “inestimable” granito de arena para que la producción de Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo fuera tan retorcida y tortuosa como su trama tuvieron representación dentro del casting de la serie, ya que actores como Richard Beymer (Benjamin Horne), Sherilyn Fenn (Audrey Horne) o Lara Flynn Boyle (Donna Hayward) dieron su negativa a volver al universo de Twin Peaks ya que después de leer el guión de Lynch y Engels no vieron con buenos ojos el tratamiento que daban a sus personajes o renegaban de algunas de las escenas que tendrían que representar para un film que evidentemente iba a tener un tomo mucho más oscuro y adulto que el de su contrapartida televisiva. Por suerte la mayoría de intérpretes del programa televisivo aceptaron colaborar en el largometraje aunque curiosamente el que más quebraderos de cabeza produjo al director de Dune en este sentido fue precisamente un Kyle MacLachlan que se negó a ejercer un rol protagonista en la cinta, sólo interviniendo en la misma como secundario obligando con ello a Lynch y Engels a reescribrir pasajes del guión como todo el arranque con los agentes Chester Desmond (Chris Isaak) y Samuel Stanley (Kiefer Sutherland) que en el caso del primero iba a estar protagonizado por Cooper, idea que se descartó cuando el protagonista de El Efecto Dominó (Trigger Effect) dio su negativa a este respecto. Más allá de este contratiempo miembros del reparto de la serie primigenia como Sheryl Lee (Laura Palmer), Ray Wise (Leland Palmer) Grace Zabriskie (Sarah Palmer) Dana Ashbrook (Bobby Briggs), Mädchen Amick (Shelly Johnson) o Eric DaRe (Leo Johnson) entre otros decidieron participar activamente en Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo.




Una vez terminado el rodaje de la película los problemas volvieron a la palestra cuando los productores obligaron a Lynch a recortar brutalmente el metraje del film que se alargaba hasta las casi cuatro horas. El director de Terciopelo Azul aceptó a regañadientes y contra su voluntad a reducir el metraje a 129 minutos conservando todo el material centrado en la trama principal que vasculaba la narración, la que tenía como epicentro a Laura Palmer, y dejando en el suelo de la sala de montaje más de 90 minutos de escenas eliminadas protagonizadas por indispensables de la serie como Michael Ontkean (Harry S. Truman), Harry Goaz (Andy Brennan), Michael Horse (Hawk), Kimmy Robertson (Lucy Moran), Jack Nance (Pete Martell), Joan Chen (Josie Packard), Everett McGill (Ed Hurley), Warren Frost (Doctor Will Hayward) o Mary Jo Deschanel (Eilee Hayward) entre otros que finalmente no aparecieron en el montaje cinematográfico de la película. Con respecto a esta más de hora y media de metraje descartado es de recibo mencionar que tanto David Lynch, como sus fans recogiendo firmas en la red, lucharon durante años por conseguir los derechos del mismo que estaban en poder de la productora francesa MK2, con la que el cineasta llegó a tener no pocos problemas legales, consiguiéndolo finalmente en 2014 y siendo editado por primera vez en la edición en bluray de la serie, incluyendo también la película que nos ocupa, como “contenido adicional” de gran valor cinematográfico, histórico y sentimental para todo fan de la creación de Mark Frost y David Lynch. A modo de complemento adjunto aquí un enlace a la reseña que hice el pasado año 2016 en mi blog personal y en la que diseccionaba todas y cada una de esas secuencias.




Montada por fin la película todo estaba preparado para que la misma tuviera su estreno por todo lo alto en el Festival de Cannes al que David Lynch volvía por la puerta grande después de haber ganado dos años antes la codiciada Palma de Oro con Corazón Salvaje (Wild at Heart) la peculiar y excesiva historia de amor entre Sailor Ripley (Nicolas Cage) y Lula Fortune (Laura Dern) a partir de la novela homónima de un Barry Gifford que también colaboró con Lynch en la escritura del film. La respuesta negativa hacia Twin Peaks: Fire Walk With Me no se hizo esperar y ya durante su proyección en la croisette los abucheos, silbidos y demás expresiones de rechazo por parte de crítica y público se dejaron escuchar de principio a final a lo largo del proceso de visionado. La prensa especializada internacional masacró la película tildándola de retorcida, enfermiza, ininteligible y “oportunista”, idea esta última que como afirman varios expertos en el tema no se sostenía por sí sola si tenemos en cuenta que Twin Peaks había perdido tanto reconocimiento como seguidores después de que la segunda temporada de la serie televisiva superara su ecuador. Tan hostil y desconsiderada fue la respuesta en el festival francés al proyecto que el efecto boca/oreja no tardó en mostrar sus fauces ayudando a que su carrera comercial desembocara en fracaso en prácticamente todos los países en los que se estrenó, salvo en Japón donde la pasión por todo el universo relacionado con la creación de Frost y Lynch llegaba en ocasiones a bordear la enfermedad mental. El varapalo para el realizador de El Hombre Elefante fue brutal, cayendo en un notable desánimo que le impidió rodar cine durante cinco largos años que llegaron a su fin en 1997 con el estreno de aquella obra maestra llamada Carretera Perdida. A continuación vamos a dedicar una amplia parte de este especial (el primero se centró en las dos temporadas de la serie original) a diseccionar una pieza brillante e injustamente menospreciada como la que nos ocupa y a intentar analizarla humildemente desentrañando algunos de sus secretos más conocidos, siempre desde un punto de vista personal ayudado por teorías propias y otras que tomaremos de expertos en la serie de televisión.




Un fuerte martillazo rompe un aparato de televisión en el que previamente habíamos visto desfilar los títulos del crédito acariciados por un sombrío tema jazzistico a manos del compositor Angelo Badalamenti mucho más oscuro e inquietante que el mítico que acompañaba al opening de la serie. Este primer gesto parece una especie de declaración de principios por parte de David Lynch con la que nos confirma que Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo va a ser muy diferente a su versión televisiva y que su crudeza y radicalidad va a “destrozar” muchas de las constantes tonales y narrativas de aquella, algo que a fe mía consigue. Durante la primera mirad del metraje acompañamos a los agentes del FBI Chester Desmond (Chris Isaak) y Samuel Stanley (Kiefer Sutherland) a investigar, a petición de su superior Gordon Cole (el mítico personaje sordo interpretado por el mismo Lynch tanto en la serie como en el film) el asesinato de una chica llamada Teresa Banks (Pamela Gidley) en una ciudad llamada Deer Meadow. Para poner al día a sus subordinados Cole recurre a Lil, una extraña chica que por medio de un su vestimenta y un peculiar lenguaje gestual (recordemos que en la serie de tv Gordon se comunicaba con Cooper con una especie de jerga encriptada a la hora de hablar de las misiones que le eran encargadas) ofrecerá datos de gran importancia a Desmond y Stanley, siendo entendidos sólo por el primero que no dará toda la información a su compañero aunque sí le afirmará que tendrán problemas con la autoridad local de Deer Meadow y dando a entender, por medio de la “Rosa Azul” que portaba la extraña joven en su solapa, que posiblemente se impliquen en un caso de naturaleza “inusual”. Una vez en la ciudad la hostilidad del sheriff Cable y sus colaboradores se hace patente, pero el agente Desmond responderá de igual manera y conseguirá todos los datos relacionados con la fallecida Teresa Banks y examinar en privado el cadáver de la misma con la ayuda de Sam encontrando posteriormente una pequeña letra T de papel debajo de la uña de uno de los dedos de la fallecida.




Posteriormente los dos representantes de la ley visitarán la cafetería en la que Teresa Banks estuvo trabajando durante un breve periodo de tiempo. Allí la airada camarera Irene, que regenta el negocio, hace saber a Chester y Sam que la chica posiblemente tomaba drogas y que durante uno de sus últimos días como camarera ofreció síntomas de haber perdido sensibilidad en el brazo izquierdo (extraña afección que nos retrotrae a la que sufrieron Cooper y otros habitantes de Twin Peaks en The Path to the Black Lodge, el antepenúltimo episodio de la serie y que parecía presagiar el regreso de Bob a nuestra realidad). Una vez terminada la visita ambos personajes se dirigen al parque de caravanas Fat Trout siendo recibidos por el dueño Carl Rodd (Harry Dean Stanton). Estando allí ambos investigan la caravana en la que vivía Teresa y encuentran una fotografía de la misma en la que la vemos portar una anillo, en el brazo al que se refería Irene, que tiene inscrito un grabado idéntico al que encontraron Cooper, Truman y el resto del equipo de la autoridad local de Twin Peaks en la Cueva de la Lechuza en los últimos episodios de la serie. De vuelta la comisaría del sheriff Cable y después de enfrentarse verbalmente con él Desmond consigue que Sam se lleve el cuerpo de Teresa a Portland para realizarle una autopsia completa mientras él decide volver al parque de caravanas a seguir buscando pistas sobre el misterioso caso. El agente interpretado por Chris Isaak llega de nuevo al emplazamiento y comienza a notar ciertos comportamientos extraños en el ambiente, como un peculiar sonido parecido a un grito de guerra indio, que desembocan con la aparición del anillo de Teresa debajo de una caravana que según Carl pertenece a una familia apellidada Chalfont (relacionada en la serie con los Tremonds, la extraña anciana y su nieto que vimos en el episodio May the Giant Be With You en el programa televisivo) que al ser tocado por Desmond congela inesperadamente la imagen en pantalla.




El siguiente pasaje de Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo es uno de los más importantes y extraños de todo el metraje y el mismo tiene lugar en unas oficinas del FBI de Philadelphia en las que se encuentran los agentes Dale Cooper (Kyle MacLachlan) Gordon Cole (David Lynch) y Albert Rosenfield (Miguel Ferrer). De repente un desaparecido agente llamado Philip Jeffries (David Bowie) llega y su presencia crea una especie de atmósfera que se antoja “enrarecida” (una imagen de Cooper se ve congelada en una de las cámaras de seguridad justo cuando Philip pasa por su lado). Una vez reunido con sus tres compañeros el recién llegado advierte a Cole sobre que Cooper no es quien dice ser, declaración que unida a la capacidad que Jeffries tiene para viajar en el espacio y el tiempo posiblemente afirme que le haya permitido ver que en el futuro Dale será suplantado por su “doppelganger” o doble maligno poseído por Bob, y deja entrever haber asistido a una extraña reunión en la que vemos una habitación decrépita en la que Bob y el Enano u “Hombre de Otro Lugar” de la serie original mantienen una extraña conversación, sentados alrededor de una “mesa de formica”, centrada en un anillo y en la que podemos ver también a una serie de “espectadores” entre los que podemos ver a los Tremonds, la anciana y su nieto aprendiz de mago que vimos en el anteriormente mencionado primer episodio de la segunda temporada. Todo apunta a que esta localización es la “Logia Negra” (contrariamente a lo que se piensa la Habitación Roja parece que no es ninguna de las dos Logias sino una “antesala” que las precede) y en ella los personajes de Frank Silva y Michael J. Anderson sellan un pacto en el que el primero proporcionará ese “dolor y sufrimiento” de sus víctimas que una vez materializado en la “Garmonbozia” (una especie de maiz guisado que también se encuentra en la ya citada mesa) alimentará al Enano pero añadiéndole una cláusula que obliga a Bob a asesinar a toda aquella persona que porte el anillo que estaba en manos de Teresa Banks y cuyo contacto hizo desparecer a Chester Desmond. Una vez ofrecida esta aterradora confesión el personaje interpretado por el mítico cantante de Heroes o Cat People se esfuma nuevamente para sorpresa del resto de agentes del FBI y seguidamente informan por teléfono a Cole de que Chester Desmond también ha sido dado por desaparecido.




A continuación pasamos a Twin Peaks y vemos a Laura Palmer (Sheryl Lee) dirigirse al instituto junto a su amiga Donna Hayward (Moira Kelly en sustitución de Lara Flynn Boyle) encontrándose por el camino con su novio Bobby Briggs (Dana Ashbrook) y Mike Nelson (Gary Hershberger), el amigo de este último y su vez pareja de Donna. Una vez en los pasillos de Twin peaks Middle School Laura primero esnifa cocaina en los servicios para después encontrarse con su amante James Hurley (James Marshall) de manera furtiva. Más tarde a la salida de clase Laura es asaltada de manera airada por Bobby algo que ella toma con desdén, él la amenaza y le insinúa que si su comportamiento no es el adecuado se quedará sin la cocaina que él le proporciona y a la que ella es adicta, de modo que recula y acaba cediendo ante su novio. Seguidamente, y después de haber pasado un rato en casa de los Hayward, ya en su habitación Laura se dirige a coger su “Diario Secreto”, no el falso que encontraron Cooper y el equipo de Truman en el episodio piloto de la serie, para escribir en él y descubre con estupefacción que varias páginas han sido arrancadas, algo incomprensible si tenemos en cuenta que nadie conoce la existencia de ese diario a excepción de Harold Smith (Lenny Von Dohlen), el agorafóbico criador de orquídeas al que conocimos en la segunda temporada de la serie por mediación del personaje de Donna y que en esta ocasión es visitado por una aterrada Laura que le pide entre lágrimas que esconda dicha libreta en la que se pueden encontrar sus secretos más oscuros. Mientras Laura habla con Harold menciona a Bob y afirma que está siendo violada por él desde los doce años. A continuación pronuncia las palabras “Fuego Camina Conmigo” y su rostro torna en un color diabólicamente palido e inhumano, síntoma inequívoco que nos confirma cómo el poder de Bob poco a poco va mermando la voluntad de la hija de los Palmer que está a escasos pasos de ser poseída por la diabólica entidad de la Logia Negra. Algo después en la casa de los Palmer y justo en las escaleras de la casa familiar, debajo del ventilador (zona que parece ser en la que con más fuerza se concentra el poder de dicho ser sobrenatural) asistimos a cómo Bob sigue intentando hacerse con la voluntad de Laura afirmando que quiere “sentir los placeres que ella experimenta” socavando cada vez más su psique con la intención de apoderarse de su alma.




De nuevo en Philadelphia Cooper habla con su compañero Albert haciendo uso de sus peculiares usos deductivos para facilitarle información sobre la apariencia y las costumbres de Laura sin conocer su identidad pero afirmando de manera tajante que será la próxima víctima del asesino de Teresa Banks y confesándole que en un futuro solicitará sus servicios como experto forense para investigar el caso. Volvemos a Twin Peaks y allí encontramos a Laura colaborando con la cafetería Double R Dinner de Norma Jennings (Peggy Lipton), concretamente en el programa de comida a domicilio “Meals on Wheels”. De repente los Tremonds aparecen de la nada (los previamente anunciados abuela y nieto que eran testigos del pacto entre Bob y el Enano en la Logia Negra) y regalan un cuadro de una habitación vacía con una puerta abierta a Laura y le piden que lo cuelgue en la pared de su dormitorio. El niño, Pierre, advierte a Laura que “el hombre de la máscara está buscando el libro de las páginas arrancadas, se dirige ahora mismo a donde está escondido, está bajo el ventildador”. Después de esta reveladora confesión por parte de los Tremonds Laura se dirige a toda velocidad a su hogar y una vez en su dormitorio se encuentra con Bob buscando su diario, la joven sale corriendo entre gritos de la casa y se esconde en un jardín cercano quedándose estupefacta cuando ve que la persona que sale por el umbral no es otro que su propio padre Leland Palmer (Ray Wise), afirmación esta que confirma casi con toda seguridad que el cabeza de familia de los Palmer y Bob son la misma persona, aunque la chica entre lágrimas y sollozos trata de negárselo a sí misma. Esa misma noche a la hora de cenar Leland asalta de manera hostil a Laura acusándola de tener las manos sucias a la hora de cenar y preguntándole de quién es el collar con medio corazón que lleva colgado en el cuello. Ante esta terrible escena Sarah sólo muestra un carácter de impotencia y angustia que denota cuán sometida está a la voluntad de su marido y el control que Bob aplica en este último. Minutos después ya en el dormitorio conyugal con su esposa Leland cambia totalmente su rostro, como si Bob abandonara durante unos segundos su efecto hacia él, y este se acerca arrepentido a la habitación de Laura para pedirle perdón por su comportamiento.




Ya de madrugada Laura sueña que forma parte del cuadro que le regalaron los Tremonds. En el mundo onírico atraviesa la puerta de la habitación que se encuentra en la obra pictórica invitada por la anciana y su nieto que ejercen de guías y una vez allí parece introducirse en la Habitación Roja, lugar en el que tendrá un peculiar encuentro. En la posible antesala de las Logias Blanca y Negro asistimos a una conversación entre Cooper y el Enano, este último afirma al primero las palabras “Yo soy el brazo”, sentencia que da a entender que Philip Gerard, el Manco de la serie de tv, es o su huésped o el antiguo dueño de la extremidad que se arrancó cuando decidió abandonar, aparición divina mediante, su carrera delictiva junto a Bob y que tomó la forma de este “Hombre del Otro Lugar” representando su “lado diabólico”. Seguidamente el personaje de Michael J. Anderson exclama al de Kyle MacLachlan que cuando hace acto de presencia en la realidad un sonido, el mismo que escuchó al inicio del film Chester Desmond antes de desaparecer y que se asemeja a un grito de guerra indio, se deja escuchar en ese momento. El Enano coge de una pequeña mesa (¿de formica?) el ya famoso anillo y se lo muestra a Cooper, este mira fijamente a la cámara, que representa el punto de vista de Laura, y lanza esta sentencia: “Laura, no cojas el anillo”, dejándonos con la duda de si el agente del FBI quiere evitar que Bob cumpla su pacto y la asesine por portar la joya o si este Cooper es su “doppelganger” diabólico y su intención que Laura pierda su alma y esta sea tomada por Bob. Cuando parece que Laura sale de su ensoñación gira su rostro y encuentra al otro lado de su cama a Annie Blackburn (Heather Graham), la amada de Cooper por la que se introdujo en la Habitación Roja en el último episodio de la serie y que le dice estas palabras: “El Cooper Bueno está encerrado en la Logia y no puede salir, escríbelo en tu diario” confirmando lo que vimos en en el último episodio de la serie original, que Cooper quedó encerrado en la Logia Negra, su doppelganger ocupó su lugar en el mundo real y que Laura puede soñar con hechos que sucederán en el futuro. Seguidamente el anillo aparece en la mano de Laura y al mirar el cuadro de los Tremonds se ve introducida en el mismo, a su vez en otro cuadro colgado en su habitación un ángel que hay dibujado en él desaparece misteriosamente como si de un mal presagio se tratase.




A la mañana siguiente Laura no tiene el anillo en su poder y ya de noche se arregla para salir, pero Donna llega a su casa y le pide acompañarla algo a lo que la protagonista se niega. Laura llega al Roadhouse, el famoso bar motero de la serie de tv, y justo antes de entrar en el local se encuentra con la Señora del Leño (Catherine Coulson) que advierte a la muchacha sobre el “fuego” que tiene en su interior y que acabará consumiendo su inocencia. Una vez dentro y mientras ve actuar a la cantante Julee Cruise que interpreta el tema Questions in a World of Blue Laura rompe a llorar siendo consciente de que está perdiendo la batalla y que Bob va camino de conseguir su objetivo de poseerla y lamentándose de la vida autodestructiva a la que la ha abocado esta situación extrema. Seguidamente Laura avisa a dos camioneros que se encuentran en la barra y los invita a mantener relaciones sexuales con ella, la pareja acepta, pero en ese momento Donna aparece y exige a Laura que la deje acompañarlos, esta accede y los cuatro personajes cruzan la frontera con Canadá y van a parar a un local de mala muerte llamado The Power and the Glory. Ya en el antro Laura se encuentra con dos personajes de la serie, por un lado el camarero y narcotraficante Jacques Renault (Walter Olkewicz) y por otro con Ronette Pulaski (Phoebe Augustine), compañero de Laura a la hora de dedicarse a la prostitución y sobre todo único testigo del asesinato de la hijo de los Palmer. Mientras beben y se entregan a la lujuria Jacques afirma a las chicas que Teresa Banks preguntó por el padre de una de las dos, algo que deja un poco desconcertada principalmente al personaje de Sheryl Lee. Ya implicados todos los personajes al sexo y el alcohol Donna es drogada por uno de los camioneros que se aprovecha de ella desnudándola, algo que deja aterrada a una Laura que con ayuda de Jacques intentará evitarlo con todas sus fuerzas. Este intento por parte de la joven porque su amiga no caiga en la espiral de autodestrucción en la que ella se ve sumergida nos hace entender que no quiere para Donna un porvenir tan sombrío como el suyo ya que de esta manera es posible que Bob ponga sus ojos en ella, algo que la protagonista no se perdonaría nunca. A la mañana siguiente en la casa de los Hayward Donna se arrepiente de su comportamiento junto a Laura y esta es recogida por su padre Leland que viene a por ella para llevarla a casa.




Mientras padre e hija van en coche hacen una parada en un semáforo (¿el famoso de Sparkwood con la 21?) y de repente un sonido como el que el “Hombre del Otro Lugar” comentó a Cooper en el sueño de Laura o el mismo que escuchó Chester Desmond antes de desaparecer comienza a sonar y la protagonista advierte de un fuerte olor a “aceite quemado”, síntomas ambos que delatan la inminente aparición de algún habitante de las Logias Negra o Blanca o su encarnación física. En ese mismo instante Philip Gerard (Al Strobel) aparece en una camioneta y grita estas palabras a Laura y Leland: “Usted me robó el maiz, lo tenía en la tienda, estaba enlatado, y ella cuando la abrió se quedo estupefacata, como la tabla de una mesa de formica, el hilo se romperá Señor Palmer, el hilo se romperá, es él… ¡es tu padre!”. Esta sentencia verbal parece confirmar varias teorías como que Leland/Bob robó la “Garmonbozia” de Gerard/Enano, que el pacto del anillo realizado “en la mesa de formica” sigue en curso y que la persona que esconde a Bob lleva una máscara cuyas cuerdas, en un sentido simbólico, están a punto de romperse revelando su verdadero rostro. Después de que Gerard se marche, no sin haber dejado aterrada a Laura antes, asistimos a un flashback en el que descubrimos que Leland solicitó los servicios como prostituta de Teresa Banks y descubriendo de esta manera que su hija también ejercía dicho oficio. Poco después vemos como Leland mata a Teresa con un martillo, el mismo que rompía el televisor después de los títulos de crédito del film, y si recordamos que Teresa era por aquel entonces la portadora del anillo del pacto podemos asegurar que Bob/Leland está cumpliéndolo al 100% ya que el mismo le obligaba a ejecutar a todo aquel que lo llevara puesto en su mano. Ya de madrugada Laura acompaña a Bobby a los bosques de la localidad porque allí se encontrarán con un contacto que les proporcionará cocaina procedente del otro lado de la frontera canadiense. Dicho contacto resulta ser el ayudante del sheriff Cable de Deer Meadow al que se enfrentó Chester Desmond al inicio del film y tras intentar disparar contra Laura y Bobby este último le alcanza con su arma repetidamente a modo de defensa personal hasta matarlo mientras Laura no para de reírse jocosamente enfureciendo a un aterrado Bobby.




Ya de madrugada Sarah Palmer es drogada por su marido Leland que la obliga a beber un vaso de leche presumiblemente narcotizada. Mientras la matriarca de los Palmer tiene una visión con un caballo blanco en la habitación contigua Bob se desliza por la ventana para acabar en el lecho de Laura a la que comienza a violar. Ella recibe el acto de manera ambigua entre el placer y el rechazo, pero todo se rompe durante el clímax cuando Laura mira fíjamente a Bob y le pregunta quién es y el rostro del desaliñado habitante de la Logia Negra desaparece y ocupa su lugar el de Leland, su propio padre, incitando a la joven a emitir un grito de terror. El siguiente día será el último de la vida de Laura Palmer y en el mismo la joven escribirá el último capítulo de su vida llena de excesos. Después de visitar a su novio Bobby para que le proporcione una última dosis de estupefacientes y quedar con James y declararle entre lágrimas su amor se dirige a una cabaña en la que previamente había acordado montar una orgía con Ronette Pulaski, Jacques Renault y el camionero Leo Johnson (Eric DaRe). Una vez allí las chicas son maniatadas y forzadas por los dos hombres, pero todo se verá interrumpido cuando Leland aparezca de la nada, deje inconsciente de un fuerte golpe a Jacques y ante dicho panorama Leo decida escapar del lugar. Leland secuestra a Laura y Ronnette y las lleva al vagón de tren abandonado en el que se encontraron las pruebas del crimen en el episodio piloto de la serie. Ya en dicha localización Leland confiesa a su hija que él es Bob y haciendo uso de un espejo en el que Laura ya puede ver su reflejo convertirse en el de dicha entidad sobrenatural, lo que afirma que el ritual de transmigración está apunto de tener lugar, se prepara para conseguir su cometido. Mientras, en un rincón Ronette asiste atónita a dichos actos pero en un momento dado se arrepiente de sus pecados y un ángel hace su aparición concediéndole el perdón y liberándola de sus ataduras. En ese mismo instante la puerta del vagón se abre y vemos aparecer a Philip Gerard que seguía los pasos de su ex compañero de fechorías para detenerlo, mientras ayuda a Ronette a escapar arroja dentro del compartimento el anillo del pacto que es tomado por Laura. La chica se pone la joya en la mano y Leland/Bob debe cumplir su palabra y asesinarla haciéndolo entre gritos de arrepentimiento y lamentos ya que una vez más ha visto truncados sus planes sin poder apoderarse del alma de la protagonista y viéndose obligado a habitar en el cuerpo de Leland indefinidamente.




Leland envuelve a Laura en plástico, deja en el lugar del crimen su arma homicida y el colgante con el medio corazón que más tarde encontrarán allí Cooper y Truman y se dirigirá con el cadáver de su hija a Glastonberry Grove, concretamente en el círculo rodeado de sicomoros, lugar que parece ser el lugar oficial de acceso a la Habitación Roja en Twin Peaks. Una vez allí Philip Gerard y el Enano ejercen como una sola entidad y dan la bienvenida a Bob al que acompaña Leland que levita en al aire como su el personaje de Frank Silva se hubiera despojado de su disfraz. Bob toma de la camisa del patriarca de la familia Palmer restos que quedan en ella de la sangre de su hija y la arroja al suelo convirtiéndose esta en Garmonbozia que es ingerida por el Enano, alimentándose así del “dolor y sufrimiento” de la chica más popular de Twin Peaks. Ya en el epilogo del largometraje volvemos a la Habitación Roja pero en esta ocasión encontramos a Laura y a Cooper, en una secuencia casi con toda seguridad localizada en el futuro, que asisten a la aparición de un ángel, parecido al que vio Ronette en el vagón de tren, que Laura recibe entre lágrimas de felicidad. Dicha figura divina podría ser una metáfora del rol de “ángel de la guarda” que Cooper tomará con respecto a Laura ya que deberá permanecer encerrado en este mundo extradimensional 25 años hasta que pueda volver a tener acceso a nuestra realidad. De esta manera terminaba Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, una cinta injustamente maltratada (los casi 90 minutos de escenas eliminadas también hicieron mucho daño la coherencia narrativa de la historia que se entiende mucho mejor si estos pasajes son vistos de manera conjunta o posterior al film) que no sólo era una perfecta continuación o extensión del microcosmos de la serie de Mark Frost y David Lynch sino que también marcaría el cada más críptico, arriesgado y nada autocomplaciente devenir del discurso autoral del creador de Cabeza Borradora o Dune.


La Banda Sonora: Siempre hay Música en el Aire



Twin Peaks enamoró al mundo con sus imágenes, pero también con sus sonidos. La banda sonora de la serie fue ideada por Angelo Badalamenti compositor que había hecho un enorme trabajo colaborando por primera vez con David Lynch en su largometraje Terciopelo Azul y que repitió aquí las mismas labores consiguiendo una serie de temas para la estantería del recuerdo. Con una mezcla de cortes que se movían entre el jazz, el swing, el rockabilly y las baladas de la vocalista Julee Cruise Angelo Badalamenti y David Lynch aunaron fuerzas para dar forma a una banda sonora inolvidable que tuvo una importancia capital a la hora de crear la atmósfera de la serie convirtiéndose casi en un personaje más. Entre el romanticismo y lo etereo, lo canallesco y lo rockero el soundtrack de Twin Peaks fue un éxito de ventas (tres millones de copias llegaron a comprarse) y llegó a estar nominado a los Emmy y los Grammy gracias a temas como el del opening, Audrey’s Dance, Nightangale o ese maravilloso Laura Palmer’s Theme cuya creación Angelo Badalamenti relató en este magnífico vídeo.




Después de muchos años de demanda los fans de Twin Peaks vimos saciado nuestro apetito goloso cuando Angelo Badalamenti y David Lynch decidieron en 2007 colaborar juntos como productores para editar en CD la banda sonora de la segunda temporada de la serie de la ABC. Convertida bien pronto en objeto de culto esta Twin Peaks: Season Two Music ando More nos traía por primera vez algunos de los temas que pudimos escuchar en la segunda tanda de episodios de la serie como las melancólicas Shelly, Audrey’s Prayer o Harold’s Theme, curiosidades como temas interpretados por los personajes en algunos capítulos como el Hayward Boogie que ejecutaba al piano Gersten Hayward (Alicia Witt), el Just You que cantaba James junto a Donna y Maddy, el Hook Rug Dance que ponía deliciosa música al flashback del baile de Louise Dombrowski que tenían los hermanos Horne o añadidos innecesarios como esa Blue Frank que no deja de ser el tema The Pink Room de la banda sonora de la película con otro nombre. Un disco no ta compacto y logrado como el de la primera temporada, pero magnífico y delicioso para fans de la serie de Mark Frost y David Lynch.



 Como hemos comentado en el extenso apartado dedicado a desgranar Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo dicho film ofreció al público una versión mucho más oscura de la serie de televisión, de modo que su banda sonora no iba a ser la excepción a esa regla. Una vez más Angelo Badalamenti tomó la batuta y compuso una serie de cortes en los que el tenebrismo, la atmósfera opresiva y el misterio iban a copar toda la atención. Sí, volvemos a tener jazz, swing y rock, pero todo envuelto en una pátina de “malignidad” que desemboca en temas como Theme From Twin Peaks – Fire Walk With Me, la rockera The Pink Room o la inquietante The Black Dog Runs at Night, e incluso algún coqueteo con el hip hop como el que encontramos en A Real Indication con el mismo Angelo Badalamenti a las voces. Pero por descontado que también tenemos lugar para composciones románticas made in Badalamenti/Lynch como Questions in a World of Blue (con una pletórica Julee Cruise), Best Friends, el medley Montage From Twin Peaks o la climática The Voice of Love. Una nueva lista de temas memorables que nos hacen sumergirnos sin mucha dificultad en esta versión más adulta y dura de Twin Peaks.



Aunque no es una banda sonora, pero sí un “producto de audio”, he decidido incluir esta rareza llamada Diane… the Twin Peaks Tapes of Agent Cooper una recopilación de 45 minutos en los que se recopilan todas las cintas que el agente del FBI grababa para su secretaria Diane narradas por el actor Kyle MacLachlan y con copiosa información sobre el caso Laura Palmer y la vida del peculiar Dale. Como dato curioso mencionar que por su trabajo en esta cinta de cassette, el formato en el que se editó el recopilatorio de grabaciones en su época, el actor de Showgirls o Hamlet ganó el Grammy a la “Mejor Grabación No Musical” de aquel año. Este objeto de coleccionista, si mal no recuerdo nunca publicado en España, se complementa con un libro que nos sirve para pasar al próximo apartado de este especial en el que vamos a hablar de la parte del microcosmos de Twin Peaks adscrito a la narrativa literaria.



Los Libros: El Microcosmos se Extiende



Cuando la primera temporada de Twin Peaks finalizó la serie estaba en lo más alto de su popularidad y mientras Mark Frost y David Lynch comenzaban a diseñar las tramas que darían arranque a la problemática segunda temporada decidieron extender el universo de su criatura para que llegara a otros medios. Los creadores de la serie solicitaron los servicios de Jennifer Lynch, futura cineasta de films como Boxing Helena o Surveillance e hija de David, para que escribiera “El Diario Secreto de Laura Palmer”, una contrapartida literaria al que escribía Laura en la serie y que copó gran importancia tanto en esta como en la posterior película. Jennifer recibió por parte de Lynch y Frost copiosa información sobre la familia Palmer, de hecho ella fue una de las primeras personas en saber que Leland era el asesino del show, y gracias a ello consiguió dar forma a un libro que se antoja indispensable para entender la lucha física y psicológica que mantuvo Laura con Bob desde su infancia. La novela no elude pasajes polémicos centrados en la sexualidad de Laura o sus experiencias con las drogas con una explicitud que la televisión no permitía y ofreciendo algunos momentos aterradores al lector con respecto al martirio sufrido por el personaje. La misma Sheryl Lee afirmó que el libro de Jennifer Lynch fue de vital importancia para abordar su trabajo en Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo y un servidor pueda dar validez a dichas declaraciones. El Diario Secreto de Laura Palmer es una pieza del microcosmos “twinpeaksiano” indispensable para lo seguidores del mismo.




Si para escribir El Diario Secreto de Laura Palmer los creadores de Twin Peaks recurrieron a Jennifer, la hija de David Lynch, para dar forma al libro que nos contaría la vida del Agente Cooper lo hicieron con Scott, hermano de Mark Frost y autor del guión de algunos episodios de la serie original. La Autobiografía de el Agente Especial Dale Cooper: Mi Vida, Mis Cintas narra una supuesta transcripción de todas las cintas grabadas por Cooper desde 1967 hasta lo que era la actualidad de la serie cuando el libro fue editado en 1991. Gracias a este compendio llegamos a conocer facetas desconocidas de la personalidad de Dale, su deseo desde niño por formar parte del FBI, sus años de colaboración con Windom Earle, su relación de amor con Caroline, la de amistad/profesionalidad con su secretaria Diane y algunos pasajes interesantes como uno en el que narra que durante su niñez tuvo durante un ataque de asma la visión de un extraño hombre que lo llamaba por su nombre y que podría ser el mismo Bob que en algún momento de la niñez de Cooper trató de tomar su alma como posteriormente hizo con las de Laura o Leland, sin éxito en el primer caso y con él en el segundo. Esta “Autobiografía del Agente Cooper” es otra pieza indispensable para los fans de Twin Peaks que añade mucha información interesante para conocer más de la vida del más peculiar de los miembros de la Oficina Federal de Investigación.




La Historia Secreta de Twin Peaks se editó antes del estreno de la tercera temporada y no sólo recuperaba el universo de la serie o la película sino también al Mark Frost novelista. Como si de un facsimil se tratase el último trabajo literario del autor de Segundo Objetivo se presenta como una serie de archivos recopilados por un personaje desconocido, que finalmente resulta ser el Mayor Garland Briggs, que nos ofrecen ingente cantidad de información de los orígenes de Twin Peaks como ciudad del noroeste americano y sobre las familias que la ayudaron a progresar con el paso de los años como los Packard, los Jennings o los Martell. Con una narración fluida, una originalidad pasmosa a la hora de exponer hechos y hacer uso de la peculiaridad conceptual con la que ha sido construido La Historia Secreta de Twin Peaks es puro Mark Frost con sus tribus indígenas, sus hermandades secretas, sus agentes federales relacionados con lo sobrenatural y su particular visión de América. Aunque David Lynch admita no haberlo leído, ni tener intención de hacerlo, el último trabajo en papel de Twin Peaks es una excelente lectura que vuelve a ampliar el universo de Twin Peaks y que tendrá continuación en Octubre con Twin Peaks: The Final Dossier, también a manos del director y guionista de Storyville.




En España no son muy abundantes los ensayos sobre Twin Peaks, pero los que se han publicado son de una contrastada calidad. Posiblemente el más famoso y reconocido de ellos sea Twin Peaks: 625 Líneas en el Futuro editado en el año 2000 por Recerca Editorial y escrito por Javier J. Valencia (El Pájaro Burlón), una de las personas que mejor conoce el universo creado por Mark Frost y David Lynch en España. En las ajustadísimas 144 páginas de Twin Peaks 625 Líneas en el Futuro Javier J. Valencia desgrana pormenorizadamente todo lo que hasta ese momento había dado de sí la criatura de los autores de On the Air incluyendo biografías de los autores principales, fichas de los guionistas y directores implicados en el proyecto, de todos los personajes, de los capítulos de la serie, datos impagables sobre la película precuela/secuela, las escenas eliminadas e incluso de aquellas que ni siquiera llegaron a rodarse pero que sí existían en el papel. Aunque el libro habla de temas como el mechandising relacionado con la serie o la influencia que otros productos catódicos tomaron de ella años después posiblemente su interpretación de la simbología de Twin Peaks sea lo más valioso de su ensayo, ya que muchas de las teorías aquí planteadas por J. Valencia han sido tomadas como canónicas por el fandom debido a la lógica que las sustenta, de hecho un servidor se ha apoyado en muchas de ellas para realizar el resumen de la película que abre esta entrada. Dentro de los trabajos escritos en español relacionados con Twin Peaks este el más cotizado y reverenciado por los fans y con motivo.




Si Twin Peaks 625 Líneas en el Futuro es el ensayo en español más completo relacionado con la serie de David Lynch y Mark Frost Twin Peaks: Fuego, Camina Conmigo de la valenciana Carmen Viñolo (La Zancadilla), es el más peculiar y original de ellos. Con una atractiva mezcla de narración novelística y ensayo así como un primer capítulo titulado América que engancha a un lector que desde ese mismo momento se da cuenta que la autora del trabajo sabe bien de lo que habla Carmen Viñolo hace un soberbio recorrido por la serie, la película y demás variantes de la creación ficticia de Frost y Lynch analizando no sólo el microcosmos y sus recovecos simbólicos o narrativos, sino también el factor fetichista detrás de su estética, sus mixtura de géneros, la importancia de la película precuela/secuela, su relación con el medio artístico y su influencia en la cultura popular desde su creación en 1990 hasta nuestros días. Editado por Quarentena Ediciones Twin Peaks: Fuego, Camina Conmigo es droga dura para todo fan de Twin Peaks que quiera conocer una visión lúcida, tan fanática como reflexiva, sobre la serie que cambió la ficción televisiva para que esta pudiera transitar nuevos caminos.



La Simbología y el Significado: Una Aproximación


Una de las virtudes más grandes de Twin Peaks es que ninguno de sus dos creadores ha hablado abiertamente y de manera explícita de todo lo que oculta detrás de su mundo imaginario dejando abiertas muchas incóngnitas con las que los fans sólo podemos teorizar y elucubrar. Más allá de la información facilitada en la serie, la película, los libros y demás material relacionado con Twin Peaks todo este universo en el que se mueven el Agente Cooper y sus compañeros queda a la libre interpretación del que visiona y por muy bien planteadas que estén las reflexiones de unos u otros expertos en la creación de Mark Frost y David Lynch no podemos afirmar de manera tajante que nuestra perspectiva sea la correcta, pero es ineludible que dentro del microcosmos “twinpeaksiano” hay un enorme campo fertil predispuesto al debate entre los fans. En este apartado vamos a hacer uso de teorías propias y ajenas para intentar arrojar un poco de luz a qué se esconde detrás de la simbología de Twin Peaks y más concretamente de los seres humanos e inhumanos implicados en el caso del asesinato de Laura Palmer que son los que más dudas plantearon de cara a los espectadores y los que frecuentemente incitan a hipótesis de todo pelaje, ya sean lógicas dentro de la suspensión de la credibilidad que exige la obra de ficción que nos ocupa o tan rocambolescas que no se sostengan por ningún lado. Todas son bienvenidas ya que con el paso de los años han conseguido alargar la vida del producto que les dio origen.




El sheriff Harry S. Truman nos dejaba claro bien pronto que Twin Peaks no era una ciudad como las demás, ya que la misma parece ser una especie de puerta de acceso a una dimensión poblada por seres partidarios del Bien (los miembros de la Logia Blanca) y del Mal (los de la Logia Negra). Según la información que el Mayor Garland Briggs y Windom Earle descubrieron en el proyecto secreto Libro Azul cada 25 años, cuando los planetas Saturno y Júpiter se encuentran en conjunción, los seres humanos de nuestra realidad pueden acceder a dichas logias, pero para poder adentrarse en ellas deben hacer uso de las “llaves” que las abren, que son el “miedo” y el “amor”. Antes de acceder a las Logias existe una antesala que es la Habitación Roja, una especie de “limbo” que hay que recorrer para llegar a las mismas. Bob y Mike (nombre de la entidad que habita en Philip Gerard) posiblemente eran moradores de la Logia Negra y la frase “Fuego Camina Conmigo” (incluida en el la letanía que pronuncia el mismo Gerard en el segundo episodio de la serie durante el sueño de Cooper y Bob/Leland en su interrogatorio una vez es descubierto como el asesino de Laura Palmer) parece ser el “juramento” que los vincula con la maldad. Bob y Mike se alimentaban del “dolor y el sufrimiento” de las víctimas a las que poseían y una vez en la Habitación Roja sus “representaciones sobrenaturales” transforman esos sentimientos en Garmonbozia, el alimento físico que ingieren y que parece conferirles nueva vida una vez lo toman.




Las criaturas de las Logias habitan nuestra realidad ocultos en los cuerpos los humanos que poseen, pero hay algunas “reacciones” que delatan su presencia en este plano dimensional. El sonido a modo de grito indio (el que el Enano usa con Cooper, el que escucha Chester Desmond antes de desaparecer o Laura cuando Philip Gerard la acosa a ella y a su padre en la carretera), la electricidad defectuosa (esa lámpara de la morgue que falla poco después de haber estado Leland en la habitación durante el episodio piloto, la que menciona el Enano en la reunión de miembros de la Logia Negra a la que asistió Philip Jeffries) o un fuerte olor a “aceite quemado de batería” (el que perciben en distintos pasajes de la serie o la película el Doctor Jacoby, Laura, Maddy o Ronnette) preceden la aparición de los habitantes de las Logias, como si de un residuo de las aberturas dimensionales por las que salen y entran en nuestro mundo se tratase. Personajes como Laura, Maddy, Cooper, Garland, Jeffries, Desmond o Sarah son lo que Philip Gerard/Mike llama “contaminados o malditos” (“gifted and the danmed” en la versión original) seres humanos con una peculiar sensibilidad que les permite ver la forma “incorporea” de los habitantes de las logias e incluso viajar a través del espacio y el tiempo por medio de ellas. Mike se arrancó el brazo en el que tenía el tatuaje que rezaba “Fuego Camina Conmigo” rechazando su lado diabólico tras tener una revelación divina y desde entonces juró perseguir a su ex compañero Bob para detenerlo y con ello impedirle tomar más víctimas. Bob encontró a Laura por mediación de su padre Leland, al que acosó de niño, y la vio como la víctima perfecta, una dulce niña de ojos azules, pelo rubio y pureza de corazón. Pero Laura hizo muestra de una voluntad de hierro y no cedió ante Bob, un parásito que ella creía irreal porque sólo lo veía en lo que creía eran sus sueños.




Ante la imposibilidad de poseer a Laura Bob tomó el cuerpo de su padre Leland y decidió abusar sexualmente de ella violándona desde temprana edad, a lo largo de los años la voluntad de la chica se resquebrajaba y esto le incitaba a vivir una existencia llena de excesos con alcohol, drogas y sexo remunerado. En los hechos acontecidos en Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo asistimos al último intento por parte de Bob de apoderarse de Laura, pero gracias al “anillo del pacto”, esta elige voluntariamente morir a manos de su acosador antes que entregarle su alma. Después de estos hechos Bob permaneció latente dentro de Leland y sólo la llegada de Cooper a Twin Peaks delató su presencia incorporea en el recipiente físico del personaje de Ray Wise. Una vez Bob huye del cuerpo del patriarca de los Palmer todo apunta a que Bob, mientras busca una nueva víctima a la que poseer, habita dentro de una, o varias, de las lechuzas de los bosques, ya que estos animales son tildados a lo largo de la serie como seres malignos, posiblemente espías de la Logia Negra, “Las Lechuzas no son lo que parecen” escuchábamos de boca del Gigante o leíamos en los mensajes encriptados del Mayor Briggs. El fuego también represente el mal en Twin Peaks, el fuego mató al marido de la Señora del Leño, el fugo casi siempre está encendido en la chimenea de Benjamin Horne, con fuego jugaba Bob cuando Leland era un niño para intimidarlo y fuego se ve reflejado en las gafas del empresario y criminal Thomas Eckhard (David Warner) a su llegada a Twin Peaks. Si en Twin Peaks el fuego representa lo diabólico, la madera es la portadora del bien, la misma que sirve de materia prima a la ciudad, la que da forma al leño de Margaret Lanterman y la que atrapa el alma de Josie Packard en un pomo de una mesita de noche de el Gran Hotel del Norte una vez ha muerto.




Como el título de este apartado indica esto es sólo una breve aproximación a lo que “pudiera” ocultar mucha de la simbología de Twin Peaks y sus distintas variantes cinematográficas o literarias. Estos párrafos junto a los que han diseccionado previamete la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo aunan conjeturas de cosecha propia y otras que llevo leyendo durante años de fans, expertos en la serie, guionistas de la misma o los mismos Frost y Lynch que dosifican con cuentagotas la poca información que aportan sobre su creación con la intención de no desentrañar totalmente sus misterios. El problema de estas breves líneas que habéis leido salidas de mi impronta no es sólo quepueden ser rebatidas con facilidad debido a su naturaleza “elucubrativa” sino que próximamente puede quedar total o parcialmente desacreditada si tenemos en cuenta cómo en sólo cuatro capítulos de la nueva temporada los mismos creadores de Twin Peaks han borrado los límites de lo imaginable con respecto al programa, añadiendo una nueva imaginería infinita a la serie a la que vamos a dedicar otro apartado de este segundo especial en el que expondré mis primeras impresiones de lo que puede considerarse el acontecimiento televisivo más importante y esperado del año 2017, no sin antes incluir unos párrafos en los que hablaremos de las series que tomaron el testigo de la Twin Peaks original.


Los Hijos de Twin Peaks: El Legado del Agente Cooper


Cuando Twin Peaks llegó a las pantallas de Estados Unidos la parrilla televisiva de la nación era casi un páramo desierto de inventiva en el que se repetían hasta el hartazgo fórmulas genéricas y en la que sólo los productos afianzados para la época como Cheers, Se Ha Escrito Un Crimen (Murder, She Wrote) o Policías de New York copaban la mayor parte de la audiencia. La cadena ABC estaba bajo mínimos y la jugada arriesgada que supuso dar carta blanca a David Lynch y Mark Frost supuso un acierto mayúsculo en todos los sentidos posibles. Su originalidad, la mixtura de géneros que aunaba el policíaco con la soap opera, la comedia o el terror, caló pronto en unos espectadores que a principios de los 90 no estaban acostumbrados a degustar piezas de este tipo en sus aparatos televisivos, de modo que Twin Peaks no tardó mucho en convertirse en una verdadera pieza de culto dentro del medio catódico y a pesar de su breve vida, dos temporadas y una película, su huella quedó grabada a fuego en la mente de millones de personas entre las que se encontraban los que en un futuro serían creadores de algunas de las mejores series de tv que abarcarían los estertores de muerte del siglo XX y los primeros latidos del XXI. Twin Peaks vino para quedarse y son cientos de programas los que han bebido de una u otra manera de su estilo narrativo, estética o conceptualidad autoral.




Lo más curioso es que no sólo series localizadas en pequeñas poblaciones estadounidenses en las que un hecho fortutito (normalmente un asesinato como el de Laura Palmer) trastoca radicalmente la aparente plácida vida de los ciudadanos del lugar como Happy Town, The Killing, Wayward Pines, Haven o Point Pleasant beben del imaginario “twinpeaksiano” otros shows tan diferentes en tono e intenciones como Mujeres Desesperadas (Desperate Housewives) Los Soprano o la más añeja, y muy recuperable, Picket Fences (interesante drama de David E. Kelly malvendido en su época por Antena 3 como una nueva Twin Peaks que nunca intentó ser más allá de su localización geográfica y galería de personajes extravagantes) se dejaron llevar por las referencias de la criatura ideada por Mark Frost y David Lynch. Posiblemente la primera serie que trató de captar la vertiente más amable y cándida de Twin Peaks fue la maravillosa Doctor en Alaska (Northern Exposure) que relataba las vivencias del Doctor Joel Fleischman (Rob Morrow) en Cicely una pequeña ciudad situada en el estado ya mencionado con todo tipo de variopintos y entrañables secundarios. Luego sería de recibo mencionar otros programas que emularon de Twin Peaks su afán por crear un microcosmos lleno de incógnitas que enganchaban a modo de droga dura a millones de fans que trataban de esclarecer qué sucedía en pantalla siendo el más importante de ellos Perdidos (Lost) el enorme éxito de la pasada década ideado por J.J Abrams y Damon Lindelof en el que un accidente de avión en una isla desconocida escondía detrás todo un imaginario tan vasto como inabarcable que por desgracia se le escapó de las manos a sus responsables.




Pero son tres series las que tienen una mayor deuda pendiente con Twin Peaks, Expediente X, True Detective y Carnivàle. La primera fue creada por Chris Carter en 1993 y no sólo tomaba de la creación de Lynch y Frost el tono oscuro y tenebrista, también el retrato un tanto peculiar de agentes del FBI que se enfrentaban a “casos inexplicables” además de la presencia de David Duchovny dando vida a Fox Mulder, actor que en Twin Peaks interpretó al travestido agente Denise Bryson o la aparición estelar de muchos de los secundarios como Don S. Davis, Kenneth Welsh o Richard Beymer. Por otro lado la producción ideada por Nic Pizzolatto para HBO es, al menos en su primera temporada, casi una actualización punto por punto de todo el núcleo central de Twin Peaks relacionado con el asesinato de Laura Palmer. Crimen ritual, detectives peculiares con uno de ellos en poder de unos peculiares métodos deductivos y pasado turbio, una hermandad secreta detrás del homicidio, etc. El guionista de The Killing se alimentó ingente cantidades de lo planteado por Lynch y Frost 25 años antes y de hecho cuando perdió esa pátina de extrañeza en la segunda temporada el resultado no fue tan redondo. Por último no podemos dejar pasar la mención de la serie más heredera de Twin Peaks, Carnivàle, nacida también en el seno de la HBO y creada por Daniel Knauf en colaboración con directores, guionistas y actores (Michael J. Anderson daba vida a Samson, uno de los personajes principales) que estuvieron implicados directamente con Twin Peaks. Esta serie que sigue los pasos de una feria ambulante durante los Estados Unidos de la Gran Depresión no sólo está poblada por personajes misteriosos, atípicos y extremos, también condensa en su interior la enésima batalla de resonancias bíblicas entre el bien y el mal (Bob/Cooper, Logia Blanca y Negra) que por desgracia no superó las dos temporadas por su costoso diseño de producción mayoritariamente realizado en exteriores.




Gente como David Chase (Los Soprano) J.J. Abrams (Fringe) o Matthew Weiner (Mad Men) han confesado públicamente la admiración que sienten por Twin Peaks y la labor que en ella realizaron Mark Frost y David Lynch y no han dudado en afirmar que sus producciones están repletas de deudas o referencias a las aventuras oníricas del Agente Dale Cooper y el Sheriff Truman. La serie de la ABC abrió en 1990 las puertas a una nueva ficción televisiva de autor más inmersa en el lenguaje cinematográfico que las producciones diseñadas por pesos pesados de la época como Donald P. Belisario (Magnum, Las Historias del Mono de Oro) Steven Bochco (Canción Triste de Hill Street, Policías de Nueva York) o David E. Kelly (La Ley de los ÁngelesUn Médico Precoz) revolucionando la pequeña pantalla rebasando no pocos límites de lo permisivo establecidos hasta ese momento y marcando a fuego, nunca mejor dicho, su impronta en el inconsciente colectivo. Ahora que vivimos una larga y próspera “nueva edad de oro de la ficción televisiva americana” Frost y Lynch vuelven con su vástago debajo del brazo a demostrarnos si son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, los mismos que desde hace años nos afirman que las mejores historias ficticias se están contando en la “caja tonta” y que es hora de que Dale Cooper y sus compañeros de fatigas demuestren que los años no pasan por ellos.


Tercera Temporada: Más Allá de la Vida y la Muerte



Dirección David Lynch
Guión Mark Frost y David Lynch
Música Angelo Badalamenti
Fotografía Peter Deming
Reparto Kyle MacLachlan, Monica Bellucci, David Duchovny, Laura Dern, , Balthazar Getty, Ashley Judd, David, Jim Belushi, Jeremy Davies, Tim Roth, Amanda Seyfried, Tom Sizemore, Sheryl Lee, Sherilyn Fenn, Dana Ashbrook, Naomi Watts, Jennifer Jason Leigh, Mädchen Amick, Alicia Witt, David Patrick Kelly, Peggy Lipton, Wendy Robie, Everett McGill, Russ Tamblyn, Harry Dean Stanton, Michael Horse, Grace Zabriskie, Robert Forster, Miguel Ferrer, Kimmy Robertson, Harry Goaz, James Marshall, David Lynch
Duración 60 min
Productora Showtime, Lynch/Frost Productions
Nacionalidad Estados Unidos

La noticia saltaba el 6 de Octubre de 2014 cuando David Lynch y Mark Frost confirmaban con un mensaje compartido en sus respectivas cuentas de Twitter aquello que los fans de Twin Peaks llevábamos 25 años deseando y temiendo en la misma medida, el regreso de la serie que cambió la historia de la televisión a principios de los 90 con sólo dos temporadas en su haber. Ambos creadores se asociaban con la cadena de televisión por cable Showtime para dar forma a una nueva temporada cronológicamente la tercera, con nueve episodios escritos por ambos, dirigidos en su totalidad por Lynch y en los que regresarían a aquella aparentemente idílica ciudad del noroeste estadounidense que después resultó no serlo tanto. Los problemas no tardaron en tomar forma ya que ante diferencias cretivas y presupuestarias Lynch ofcializaba su salida del proyecto quedando su impronta únicamente en los guiones escritos al alimón con Frost. La red ardió ante la decisión de Showtime, los actores de la serie original crearon una divertida campaña viral para dar su apoyo al director de Dune y por suerte las presiones surtieron efecto y de qué manera. David Nevins, jefe de programación de Showtime, no sólo accedió a las exigencias de Lynch también le concedió el doble de capítulos que habían acordado y una total libertad creativa a él y a Mark Frost para hacer y deshacer a su antojo. Una vez elegido el reparto, con caras nuevas y habituales de la serie original, pero alguna ausencia de capital importancia como la de Michael Ontkean dando vida al sheriff Harry S. Truman, la temporada comenzó su rodaje en Septiembre de 2015 y acabó en Abril del año siguiente. Tras una campaña publicitaria rodeada de secretismo (la serie ha llegado a las pantallas sin saberse asbolutamente nada de ella, algo impensable en los tiempos de las filtraciones en internet) en la que los teasers se sucedían los unos a los otros sin dar casi información a los fans el pasado 21 de Mayo Showtime estrenó los dos primeros episodios de esta nueva temporada y seguidamente subió en su web de internet el tercero y el cuarto. Un servidor ya ha podido ver estos episodios y a continuación vamos a cerrar esta segunda parte del especial dedicado a Twin Peaks dando nuestras primeras impresiones sobre ellos.




Al igual que sucedió con May the Giant Be With You, el primer episodio de la segunda temporada, pero hiperbolizando su efecto hasta lo prohibitivo, el capítulo que da arranque a esta tercera no hace prisioneros. El prólogo entre el Gigante y Cooper es una declaración de principios con la que Mark Frost y David Lynch lanzan un mensaje claro y directo al espectador neófito que no conoce los previos hechos acontecidos en la serie, ese mensaje reza algo así como “no tenéis nada que hacer aquí”. Esta nueva etapa de Twin Peaks elude una posible naturaleza unitaria y afirma claramente que para ser entendida, en la medida de lo posible, no sólo hay que haber visto las dos primeras tandas de episodios de la serie, sino también la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo. Pero tampoco los fans de Twin Peaks se libran de salir escaldados con este retorno de su serie favorita, ya que los primeros pasos del episodio inicial posteriores a esa concesión a la galería que supone el ya mencionado prólogo suceden en New York y Buck Horn (Dakota del Sur) con una estética y una impronta 100% lynchana, pero muy alejada de las señas de identidad de la serie original que casi no tiene presencia en estos 58 minutos de metraje más allá de la presentación de algunos actores del reparto clásico cuando Frost y Lynch deciden localizar la acción en nuestra amada ciudad de Washington. Esto nos lleva a la necesidad de aceptar algo que es una verdad ineludible, el David Lynch de esta tercera temporada de Twin Peaks no es el mismo que rodó las dos clásicas, ya que debemos tener en cuenta que el actual tiene a sus espaldas el bagaje de toda su filmografía localizada en los 90 y los 2000 y como recordamos ya desde, curiosamente, Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo Lynch daba muestras de querer volver a sus raíces, las de un autor que en cada nuevo proyecto en celuloide en el que se embarcaba renegaba más de la narración líneal y la ortodoxia argumental adscrita al clásico Inicio/Nudo/Desenlace como pudimos ver en Carretera Perdida o Mulholland Drive y que llegó a niveles paroxistas en Inland Empire.




Por eso mismos la subtrama en New York nos retrotrae a Carretera Perdida, por eso la de Buck Horne emite ecos que nos recuerdan a Mulholland Drive, por ello Frost y Lynch se la juegan al todo o nada eludiendo toda intención por apelar a la nostalgia o el fanservice malentendido para satisfacer a sus acólitos haciendo “lo que les da la gana” con el juguete que ellos mismos crearon en 1990 y que Showtine ha vuelo a poner a su disposición. Si el primer episodio sienta las bases de lo que vamos a ver en los próximos dejando casi de lado, por ahora, la ciudad de Twin Peaks el segundo sirve para que los creadores de la serie cojan todo el ideario y el microcosmos que ellos diseñaron y volarlo por los aires afirmándonos de manera tajante de que en esta ocasión no hay límites ni restricciones y que si en su momento muchos se alarmaron cuando vieron que Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo daba una versión mucho más sórdida de su contrapartida catódica esta nueva tanda de capítulos auspiciada por la cadena Showtime va a reformular y replantear todo el microcosmos “twineapeskaino”. Lo más curioso es que con estas primeras cuatro horas de metraje los autores de On the Air han cumplido lo que prometieron hace años cuando les preguntaron por la resolición del encierro del “Cooper bueno” de cara a una posible tercera temporada, que no es nada más y nada menos que dar un fin a dichos hechos con un arco argumental de tres o cuatro episodios. Sí, estos cuatro episodios narran la epopeya que vive el “Cooper bueno” para salir de la Logia Negra atravesando una serie de “planos infernales” de naturaleza dantesca (las similitudes con el infierno que Aliguieri retrató en La Divina Comedia son notables) y pesadillesca para conseguir volver a nuestra realidad habitada desde hace un cuarto de siglo por su doppelganger maligno, teóricamente habitado por Bob. En este sentido el primer cuarto de hora del tercer episodio es una prueba más por parte de David Lynch y Mark Frost para que esta nueva Twin Peaks haga criba con respecto a expulsar a los espectadores que no quieran entrar en su juego con un imaginario arrancado brutalmente de Cabeza Borradora (Eraserhead) con quince minutos sin diálogos, un montaje enfermizo y algunos pasajes que se mueven entre la genialidad estilística y el capricho estético.




Es como si el mismo David Lynch nos hiciera pagar un peaje en el que tendremos que introducirnos en su mente para ir atravesando planos dimensionales, del mismo modo que lo hace Cooper, para encontrar la Twin Peaks que todos conocemos y en el tercer episodio tiene lugar. Ahí están Andy y Lucy con su hijo Wally Brando (acierto mayúsculo que Michael Cera interprete al hijo de esta pareja) Hawk, una Señor del Leño muy deteriorada despidiéndose de nosotros, Laura y Leland, Philip Gerard, Gordon Cole y Albert Ronsefield,, el nuevo sheriff Truman, Frank, hermano de Harry e interpretado por Robert Foster (Jackie Brown) y un par de sorpresas como ver a Bobby Briggs de ayudante del sheriff y a la agente Denise Bryson como directora del FBI. Todo un reparto, que todavía no ha sido desvelado al completo, comandado por un Kyle Maclachlan que sólo por su labor en estos episodios ya merecería como mínimo un premio Emmy. Frost y Lynch saben que estas pequeñas dosis de fanservice son necesarias para saciar el apetito goloso de los fans, pero como narradores su intención es otra, tomar todas las señas de identidad del universo twinpeaksiano (el anillo del pacto, la Garmonbozia, la Habitación Roja) y reescribir la historia para que las aventuras del Agente Cooper en esta ocasión no conozcan limitaciones artísticas o narrativas para así dar forma a una temporada de dieciocho episodios que, esta vez sí, cerrarán adecuadamente la serie que lo cambió todo o al menos eso esperamos. Estos cuatro episodios son 100% David Lynch sin adulterar, y por supuesto con no pocos apuntes de las inquietudes de Mark Frost relacionadas con sociedades secretas, agentes de la ley con dones especiales y deudas con la historia antigua que forjó el legado de Estados Unidos como nación. Sólo cuatro horas de metraje que sirven de prólogo para lo que está por llegar, un viaje a una tierra desconocida y fértil con la que sus creadores pueden jugar a placer demostrando a todos los autores de la “nueva edad de oro” de las series de televisión americanas actuales que este deporte lo inventaron ellos hace 25 años y que siguen siendo los mejores a la hora de practicarlo.


Valoración Global


Twin Peaks fue como una estrella fugaz, brilló con mucho fulgor durante un corto periodo de tiempo y luego se apagó”. Con estas palabras sintetizaba el actor Ray Wise (Leland Palmer) su opinión de la serie que le dio la fama durante la promoción de la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo. No se aleja demasiado de la realidad con su afirmación el hombre que dio vida al padre más aterrador de la televisión americana, pero en lo que se equivoca es en lo de que su brillo se apagó, nada más alejado de la realidad. Incluso antes de su regreso a las pantallas de todo el mundo Twin Peaks seguía muy viva y es de mucho mérito que una serie que nació antes de la era internet y que mostraba bajo su superficie un retrato durísimo de la familia americana media (visión que nació en Terciopelo Azul, el film que puede considerarse el germen de todo) haya superado la prueba del tiempo acumulando una horda de fans que viven la creación de Mark Frost y David Lynch como algo más que un producto de ficción. Desde un punto objetivo debemos remarcar que Twin Peaks supuso una revolución en el mundo televisivo, que su primera temporada funcionaba como un perfecto engranaje y que en los diez primeros episodios de la segunda se encontraba lo mejor del programa. Pero sería de necios negar que a partir de la resolución del caso Laura Palmer bajó alarmantemente de nivel, perdiendo a pasos agigantados su calidad y personalidad convirtiéndose en una parodia de sí misma. Por suerte el regreso de sus creadores para la recta final y la implicación de David Lynch en Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo nos demostraron que el universo “twinpeaksiano” todavía tenía mucho que decir, algo que la presente tercera temporada refuta de manera solemne con cuatro episodios que seguro son sólo el comienzo de otra página en la historia de la televisión con Twin Peaks como protagonista.


Valoración (muy) Personal


Dentro del mundo de la televisión Twin Peaks es mi ficción favorita. Sé que las hay mejores, más compactas, con personajes mejor perfilados, pero ella me da algo que ninguna otra serie de televisión me sabe dar, excepcionalidad total. Mi cariño hacia la criatura de Mark Frost y David Lynch es especial, llegando al extremo de que es inusual que no dedique al día unos minutos de mis pensamientos a recordarla. Desde la primera vez que vi el episodio piloto, grabado por un amigo en un vhs del canal Calle 13, me enamoré de esa localidad del noroeste de Estados Unidos, de su atmósfera enrarecida, de sus personajes extravagantes, de esos inquietantes bosques que esconden un mal ancestral más viejo que el mismo hombre. Dos veces al año veo completa la serie y la película, me sé de memoria los diálogos, los encuadres de la cámara, los giros de guión o cuándo va a aparecer en pantalla tal o cual personaje. En resumidas cuentas Twin Peaks es una parte muy importante de mi existencia trascendiendo el medio televisivo, el cinematográfico e incluso la obra de David Lynch, un director por el que profeso una gran admiración y del que, en mayor o menor medida, me gustan todos sus films. Pero Twin Peaks está hecha de otra pasta, no sé si por su contexto, su tono o por la labor del siempre injustamente minusvalorado Mark Frost que se compenetra a as mil maravillas con la del director de Una Historia Verdadera (The Straight Story), sólo puedo afirmar que independientemente del resultado que nos ofrezca esta tercera temporada en curso, mi único deseo es que el “fuego camine siempre conmigo” y con todos aquellos a los que Twin Peaks, de una manera u otra, les cambió la vida.


sábado, 27 de mayo de 2017

Twin Peaks: Atravesando la Oscuridad del Futuro Pasado I



“Twin Peaks es diferente… y así es exactamante como nos gusta que sea. Pero tenemos que pagar el precio por ese aislamiento. Hay algún tipo de entidad maligna en esos viejos bosques… Llámelo como quiera, una oscuridad, una presencia. Nos acompaña desde tiempos inmemoriales y siempre hemos luchado contra ella”


En aquel último episodio de Twin Peaks con el que David Lynch rompió todo convencionalismo catódico y narrativo Laura Palmer dijo al Agente Especial Dale Cooper mientras ambos estaban en la célebre Habitación Roja que volverían a verse 25 años después de ese mismo instante. Por aquel entonces la serie se había ido apagando hasta languidecer durante la recta final de su segunda temporada después de haberse convertido en 1990 en un éxito televisivo con pocos precedentes gracias al rupturismo y la originalidad que sus creadores, David Lynch y Mark Frost, supieron inyectar al show que cambiaría para siempre el mundo de la ficción televisiva. Pocos lo sabían cuando se emitió aquel último episodio llamado Más Allá de la Vida y la Muerte, pero la profecía lanzada por la hija de Leland y Sarah Palmer iba a cumplirse pasado el cuarto de siglo estipulado. Tras más de dos décadas de especulaciones, que fueron en aumento cuando internet se convirtió en el medio de comunicación masivo que es hoy, sobre el regreso de la serie, con Lynch y Frost dedicados a sus carreras profesionales (siendo este último el que salía por Twitter a desmentir falsas noticias sobre la vuelta de la famosa producción) el 6 de Octubre de 2014 saltaba la noticia. La cadena de pago Showtime (Californication, Dexter) se ocuparía de realizar una tercera temporada de las correrías sobrenaturales del Agente Cooper con la implicación total de sus creadores que ya llevaban tiempo escribiendo el guión bajo el más estricto de los secretismos.




La serie más importante de la primera mitad de la década de los 90 vuelve a la televisión el 21 de Mayo del presente año con gran parte del casting original y nuevas incorporaciones, pero antes de que esto suceda en Zona Negativa vamos a dedicar dos entradas para hablar, no sólo de la serie original y su enorme repercusión, sino también de todo el microcosmos creado por David Lynch y Mark Frost que se extendió a otros medios como el séptimo arte, la literatura o la música. En los dos especiales que dedicaremos a Twin Peaks vamos a hablar de la gestación de las dos temporadas de la serie televisiva, de la película precuela/secuela Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, de las distintas bandas sonoras ideadas por el gran Angelo Badalamenti y otras variantes en audio, de los libros que extendieron el universo del programa incluyendo algunas recomendaciones patrias que merecen ser mencionadas y el legado que estos escasos treinta episodios dejaron en el medio catódico y que llega hasta nuestros días con no pocas series influenciadas por el show emitido en su origen por la cadena norteamericana ABC y que acogió una enorme legión de fans que convirtieron la visita del agente del FBI Dale Cooper a Twin Peaks más que en una afición en un modo de vida. Pero como es lógico para hablar de un icono de las 625 Líneas como Twin Peaks debemos hacerlo desde su origen. De modo que poned a calentar la cafatera, cortaos un buen trozo de tarta de Cereza, poned una cinta nueva en la grabadora y preparaos, vamos a adentrarnos en el pueblo más maravilloso y extraño de la historia de la pequeña pantalla.


David Lynch y Mark Frost: Guías Turísticos en Twin Peaks



David Keith Lynch nace el 20 de Enero de 1946 en Missoula, Montana, en Estados Unidos, dentro del seno de una familia de clase media formada por un científico, su padre, y una profesora, su madre. Desde que David era un niño su familia vivió una existencia nómada que sirvió de catalizadora para despertar desde bien pronto sus intereses artísticos. En 1966 se instala en Philadelphia y una vez inscrito en la Pennsylvania Academy of Fine Arts (PAFA) comienza sus primeros coqueteos con el séptimo arte con cortometrajes experimentales siempre relacionados con el mundo del arte en general y la pintura en particular. Después de llamar la atención con algunos de ellos como Alphabet o The Grandmother debuta en 1977 en el mundo del largometraje con Cabeza Borradora (Eraserhead) una atípica pieza entre el surrealismo y lo pesadillesco que tardó tres años en rodar con sus amigos más acérrimos (entre ellos el actor Jack Nance, protagonista del film y uno de sus intérpretes fetiche) como colaboradores y que llamó la atención en los circuitos del cine independiente de la época.

El veterano director Mel Brooks vio Cabeza Borradora y contrató los servicios de Lynch para que rodara bajo el sello de su productora, Brooksfilms, la maravillosa El Hombre Elefante, biografía del deforme John Merrick protagonizada por John Hurt y Anthony Hopkins entre otros que fue todo un éxito consiguiendo incluso ocho nominaciones a los Oscars en 1980, incluyendo la de Mejor Director para el propio Lynch. Tras este triunfo el productor italiano Dino de Laurentiis y su hija Rafaella reclutaron al cineasta para llevar en 1984 a la pantalla grande la novela de culto dentro de la ciencia ficción Dune, escrita por Frank Herbert. A pesar de los millones invertidos en el proyecto este fue un fracaso de crítica y público que sólo con los años conseguiría ser revalorizado, pero por suerte para Lynch aceptar rodar dicho largometraje le permitió que De Laurentiis financiara su próximo trabajo con total libertad. Tercipelo Azul llegó a las pantallas de todo el mundo en 1986 y su oscura mezcla entre noir, terror y sexo enfermizo no sólo asentó las bases de su discurso autoral, también consiguió el respaldo de gran parte de la prensa especializada y una nueva nominación al Oscar para Lynch como Mejor Director.

La de los 90 fue la década de la consagración de Lynch ya que a principios de la misma se asoció con el guionista Mark Frost para crear Twin Peaks una de las series de televisión más revolucionarias de la historia de la ficción catódica. Ese mismo año, 1990, su quinto largometraje, Corazón Salvaje (Wild at Heart) ganaba una polémica Palma de Oro en el Festival de Cannes mientras la serie protagonizada por el Agente Cooper que él y Frost habían ideado enfermaba y moría de manera prematura en su segunda temporada. Un año después de la cancelación de Twin Peaks y ya sin Mark Frost como colaborador Lynch estrenó en el festival de Cannes Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo, la incomprendida película precuela/secuela que narraba la última semana de vida de Laura Palmer y que fue recibida en el festival francés con unos abucheos que presagiaban la pobre y triste carrera comercial del proyecto. Cinco años tardó Lynch en volver a ponerse detrás de las cámaras para rodar un largo tras este varapalo de crítica y público, lo hizo con la críptica y visceral Carretera Perdida, con la que seguía experimentando con una narración cada vez más ininteligible para el gran público. Ya en 1999 se desmarcó, aparentemente, de su estilo con Una Historia Verdadera (The Straight Story) la sencilla historia de un anciano que recorre gran parte de Estados Unidos en una segadora para visitar a su hermano enfermo convirtiéndose en uno de los mejores films de su autor.

2002 fue el año de la resurrección total del Lynch más puro gracias a una cinta que nació como el episodio piloto frustrado de una serie para la cadena estadounidense ABC (la misma que hospedó en su parrilla Twin Peaks diez años antes). La productora Studio Canal consiguió los derechos del metraje rodado, Lynch le añadió un final cerrado (es un decir) y el resultado fue Mulholland Drive, un regreso a los terrenos de Twin Peaks y Carretera Perdida que bordeaba la magnificencia y con una destacada labor de su autor que ganó el premio al Mejor Director en el festival de Cannes (ex aquo con el brillante Joel Coen de El Hombre que Nunca Estuvo Allí) y una nominación al Oscar en la misma categoría. 2005 confirmó lo que ya se vislumbraba en Mulholland Drive, Lynch volvía a sus orígenes renegando cada vez más de la clásica linealidad narrativa y la controvertida y no muy bien recibida Inland Empire confirmó dichas impresiones. La historia de una actriz que se enfrenta al rodaje de una película cuyo personaje la hace caer en la locura supuso el último trabajo de larga duración de uno de los directores más personales e intransferibles de la historia del cine, el mismo que este próximo día volverá al medio que le regaló su mayor éxito resucitando precisamente la pieza televisiva que le dio dicho estatus.



Mark Frost nació el 25 de noviembre de 1953 en New York, hijo del actor Warren Frost (que en Twin Peaks dio vida a Doctor Will Hayward) estudió arte dramático, dirección y guión en Carnegie Mellon (Pittsburgh). Sus primeros pinitos en el mundo de la televisión, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera, los hizo escribiendo un par de episodios de la serie El Hombre de los Seis Millones de Dólares. Tras varios años dedicándose a la escritura de obras teatrales realiza un recorrido de tres años como guionista habitual, y director de un episodio, de la mítica Canción Triste de Hill Street (Hill Street Blues) labor por la que ganó un premio Emmy. Después de escribir los guiones de films estimables como Los Creyentes (The Believers) conoció a David Lynch y ambos colaboraron en varios proyectos catódicos, siendo el más notable la serie Twin Peaks que catapultó a ambos al estrellato gracias a la enorme labor que realizaron con tan rompedor programa.

Cuando Twin Peaks estaba en lo más alto y al igual que hiciera su colega Lynch, Frost se desentendió considerablemente del show durante la segunda temporada y dedicó gran parte de su tiempo a escribir y dirigir El Peso de la Corrupción (Storyville) su debut dentro del mundo del largometraje. Durante la década de los 90 dedicó la mayor parte de su tiempo a escribir novelas, algunas de ellas con cierta repercusión, como La Lista de los Siete, Juego de Honor (The Greatest Game Ever Played: A True Story) o Segundo Objetivo, pero también se ocupó de realizar guiones alimenticios para Hollywood como el de las dos entregas de Los 4 Fantásticos dirigidas por Tim Story. Gracias al regreso de Twin Peaks, serie de la que, en palabras del mismo David Lynch, es al menos autor en un 50% y por la que nunca ha recibido todo el crédito que merecía vuelve a la primera línea de Hollywood no sólo por producir y co escribir junto al director de Corazón Salvaje toda la nueva temporada, sino también por publicar un par de libros, La Historia Secreta de Twin Peaks y el todavía inédito Twin Peaks: The Final Dossier, con los que después de un cuarto de siglo enriquece y acrecienta el universo que él ayudo de manera inestimable a construir.


El Origen: De Northwest Passage a Twin Peaks

A finales de los años 80 Tony Krantz (productor televisivo al que debemos series como 24 o Felicity) presentó al cineasta David Lynch y al guionista Mark Frost. Ambos congeniaron desde el primer instante y cuando vieron que no podían sacar adelante un biopic sobre la actriz Marilyn Monroe narrando sus últimos días de vida decidieron colaborar juntos en varios proyectos, el más destacado de ellos fue el guión del episodio piloto de una potencial serie de televisión al que se tituló provisionalmente “Northwest Passage”. En principio Lynch y Frost sólo tenían una idea, la de un chica encontrada muerta envuelta en una bolsa de plástico y un agente del FBI viajando a una pequeña localidad a investigar el caso, pero más tarde decidieron desarrollar la localización espaciotemporal y la personalidad de la larga galería de personajes que protagonizarían ese primer episodio. En el año 1989 Lynch y Frost presentaron el guión a la cadena de televisión ABC y vendieron la idea, los jefazos de la emisora aceptaron, pero la naturaleza atípica de la propuesta no les infundó demasiada confianza.




Una vez la ABC dio carta blanca a ambos autores estos decidieron ir dando forma al serial, que finalmente pasaría a llamarse Twin Peaks, dentro de una productora que ellos mismos crearon y con la que llegaron a idear otros productos catódicos ajenaos a las correrías del Agente Cooper y el Sheriff Truman como On the Air o American Chronicles, de escaso éxito en ambos casos. “Lynch /Frost Productions” permitía a David y Mark una cierta libertad creativa que no hubieran podido disfrutar si hubiesen gestado el producto bajo el total amparo de la cadena de televisión que en un futuro emitiría el programa, tomando las decisiones que vieran necesarias con respecto a la creación de una criatura que ellos sentían como suya. Por desgracia, y como muchos sabemos, esto no fue impedimento para que los directivos de ABC presionaran a los creadores del proyecto para que desvelaran por la fuerza la identidad del asesino de Laura Palmer justo en el ecuador de la segunda temporada, pero de eso hablaremos más adelante cuando desgranemos los entresijos de todo el recorrido catódico de la serie que duró poco más de dos breves pero intensos años.




Una vez conseguida la parte más dura, el beneplácito de la cadena, Lynch y Frost se pusieron manos a la obra y escribieron ocho episodios que estructurarían la primera temporada, un episodio piloto de duración cinematográfica (casi 90 minutos si no contamos el final alternativo del que hablaremos más adelante) que supondría el “Capítulo 0” y otros siete que irían de 1 a 7. Lynch se ocuparía de rodar el piloto y el episodio número 2, Frost el 7 que cerraría la temporada y el resto estarían realizados por gente de confianza de ambos autores a los que mencionaremos un poco más adelante. El 8 de Abril de 1990 el episodio “Northwest Passage” (los títulos de los episodios se pusieron tiempo después de la creación de la serie, cuando esta fue emitida en Alemania y en este caso se mantuvo el del origen del proyecto) de Twin Peaks debutó en la televisión estadounidense con una audiencia de casi cuatro millones de telespectadores un jueves, pero no sería hasta su reposición el domingo de esa misma semana que el capítulo que daba inicio a todo cosechara sus mejores índices de audiencia. A la semana siguiente esa “nueva y extraña serie” de la ABC era la comidilla de América y el principio de una revolución que haría tambalearse el concepto de ficción televisiva. Twin Peaks había nacido y con ella la nueva televisión de autor, el resto es historia.


Primera Temporada: Bienvenidos a Twin Peaks



Género Policíaco, thriller, comedia, terror, drama
Creador David Lynch y Mark Frost
Director Varios
Guión David Lynch, Mark Frost, Harley peyton, Robert Engels
Reparto Kyle MacLachlan, Michael Ontkean, Piper Laurie, Joan Chen, Lara Flynn Boyle, Dana Ashbrook, Sherilyn Fenn, Warren Frost, Peggy Lipton, Jack Nance, Russ Tamblyn, Sheryl Lee, Mädchen Amick, Everett McGill, Ray Wise
Producción Lynch & Frost Productions
Canal ABC
País Estados Unidos

El episodio piloto no sólo fue un éxito y uno de los mejores de todo el recorrido de la serie, también es uno de los puntos álgidos dentro de la carrera de David Lynch como creador de ficción y narrador cinematográfico. Para continuar el look visual y la sólida puesta en escena que el director de Carretera Perdida o El Hombre Elefante había insuflado a la propuesta inicial necesitaba la implicación de otros colaboradores de su confianza que siguieran su senda y por ello el primer elegido fue Duwayne Dunham, por aquel entonces habitual montador de sus largometrajes y encargado de rodar el primer episodio (recordemos que el piloto sería el “Número 0”) respetando con escrupulosidad máxima el discurso de Lynch haciendo un excelente trabajo de mímesis y adaptabilidad estética y narrativa. Lesli Linka Glatter (Mad Men) Tim Hunter (Dexter), Tina Rathborne (Zelly y Yo) o Caleb Deschanel (destacado director de fotografía en producciones como La Pasión de Cristo o Jack Reacher o padre de las actrices Zoey (New Girl) y Emily (Bones) así como marido de Mary Joe, intérprete que en Twin Peaks daba vida a la impedida Eileen Hayward) fueron algunos de los seleccionados como directores para rodar varios episodios y los guionistas Harley Peyton (Con Derecho a Roce) y Robert Engels (SeaQuest) los escogidos para ayudar en la escritura a Frost y Lynch, rol que volvieron a ejercer en la segunda temporada pero con muchos más problemas en la producción a los que volveremos más tarde a la hora de hablar de dicha tanda de episodios.




La primera temporada de Twin Peaks es un compacto y cohesionado todo, un largometraje de siete horas de duración milimétricamente escrito y excelentemente rodado desde un plano técnico. Ya en su arranque David Lynch y Mark Frost mostraron la personalidad múltiple y referencial de su producto, ya que Twin Peaks no sólo se exponía de cara al espectador como una serie que mezclaba el policíaco con el drama, el misterio y la comedia, también ofrecía una irónica mirada sobre las “soap operas” americanas, los culebrones o telenovelas tipo Falcon Crest, Dinastía o Santa Bárbara en los que ambiciones, infidelidades, villanos de opereta y muertes o resurrecciones de personajes estaban a la orden del día y que se veían reflejadas en la esperpéntica Invitation to Love, la telenovela a la que eran adictos no pocos habitantes de Twin Peaks. A lo largo de los ocho episodios que duró la temporada y cuya narración giraba sobre la ya mítica pregunta “¿Quién Mató a Laura Palmer?” Lynch, Frost y su séquito de directores y guionistas se ocuparon de que todos y cada uno de los habitantes de Twin Peaks parecieran potenciales sospechosos del brutal asesinato de la joven hija de Leland y Sarah desplegando una galería de roles con personalidad propia que fueron poco a poco ganándose al respetable y una horda de fans entre la adolescencia de la época que bebía los vientos por los personajes más jóvenes del programa.




Evidentemente la mayor parte de la atención recayó en el Dale Cooper al que dio vida un Kyle MacLachlan que llenó de carisma, simpatía, bizarrismo y mucho humor el que a día de hoy sigue siendo el mejor trabajo de toda su irregular carrera. El agente del FBI no tardó en convertirse en uno de los mejores personajes de la historia de la televisión, pero aunque la enorme labor de Lynch y Frost para perfilarlo se aunó con las dotes interpretativas en estado de gracia del protagonista de Dune o Showgirls también es de recibo mencionar que si el Harry S. Truman de Michael Ontkean no hubiera estado ahí para darle la réplica su efectividad como protagonista hubiese menguado considerablemente. El actor canadiense al que pudimos ver en 1977 junto a Paul Newman en El Castañazo (Slap Shot) aportaba el aire noble pero rudo del noroeste americano, equilibrando por medio de la racionalidad la idealización que representaba Cooper, como si este último fuera la personificación de David Lynch y el anterior la de Mark Frost. Cooper y Truman se convirtieron en una de las parejas más queridas de la historia del tubo catódico ya que ambos roles eran los dos fuertes pilares sobre los que se sustentaba el casting de Twin Peaks.




Un reparto repleto de magníficos actores dando vida a personajes hechos a medida para todos y cada uno de ellos. Veteranos como Piper Laurie en la piel de Catherin Martell o los actores de West Side Story Richard Beymer y Russ Tamblin dando vida al millonario Benjamine Horne y al “peculiar” psiquiatra Lawrence Jacoby respectivamente, Eric DaRe (hijo de la directora de casting de la serie Johanna Ray) genial como el criminal Leo Johnson, la sensual y manipuladora Audrey Horne de Sherilynn Fenn, la encantadora Donna Hayward de Lara Flynn Boyle, la pizpireta Shelly Johnson de Mädchen Amick o la exótica Josie Packard de Joan Chen. El íntegro Ed Hurley de Everett McGill y su obsesiva esposa Nadine a la que dio voz y cuerpo Wendy Robie y a los que habría que sumar Peggy Lipton en el papel de Norma Jennigs, Chris Mulkey como su marido el ex convicto Hank, el “buscalíos” Bobby Briggs de Dana Ashbrook, su padre el justo y misterioso Mayor Garland Briggs de Don S. Davis y decenas más de personajes, a los que dedicaremos al final de la entrada un apartado, ayudaron a que Twin Peaks nos pareciera una ciudad real con sus secretos y mentiras, su bondad y maldad, parajes localizados en la atemporalidad que nos recordaban a la obra pictórica de Edward Hooper con su luminosidad de neón y bosques oscuros y repletos de entidades ocultas que nos retrotraen a una oscuridad temible que no es de este mundo.




En cuanto la coherencia narrativa de la obra es de recibo mencionar que aunque el tono de extrañeza se hizo notar desde el episodio piloto no fue hasta la emisión del segundo, titulado Zen o La Habilidad de Atrapar a un Asesino, que Twin Peaks mostrara su verdadero y poliédrico rostro. En los últimos minutos de dicho capítulo Cooper tenía su primer sueño con la Habitación Roja y el “Hombre de Otro Lugar” (Michael J. Anderson) un enano bailarín vestido de rojo que hablaba fonéticamente de manera inversa y que facilitaba al personaje de Kyle MacLachlan información encriptada sobre el caso del asesinato de la desdichada Laura Palmer. Desde ese mismo momento Twin Peaks introduce un más que notable tono sobrenatural que acompañará a toda la temporada y se recrudecerá casi hasta lo indescifrable en la segunda, dando la fama de extrañeza al show que siempre le ha acompañado y que llegó hasta el paroxismo en la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo. Los guiones perfectamente estructurados, la dirección milimétrica de los episodios que evidentemente destacaban especialmente cuando los dirigia David Lynch, el detallado perfil de personajes en no pocas ocasiones retratados con una notable tridimensionalidad y un microcosmos lleno de simbología, mensajes ocultos y localizaciones tan idílicas como amenazantes en las que la audiencia se implicaba al 100% hicieron que el público se enamorase de este “Pasaje al Noroeste” de Estados Unidos.




Mark Frost se ocupó de escribir y dirigir el último episodio de la temporada titulado El Último Anochecer y para asegurarse una segunda temporada de cara a la ABC y apelando a la naturaleza paródica de la serie, incluyó un “cliffhanger masivo” en el que puso en peligro la vida de prácticamente todos los personajes, incluido un Agente Cooper que recibió varios disparos por parte de un misterioso individuo en los últimos minutos del episodio. Poco después se descubrió que la artimaña narrativa de Mark Frost no hubiese sido necesaria para confirmar una segunda temporada del programa, ya que la ABC renovó el mismo al ver el éxito de proporción mundial que había conseguido. Una vez acabada la primera tanda de episodios la leyenda detrás de la incursión del Agente Cooper en la peculiar localidad creada por los autores de On the Air no hizo más que crecer ya que país en el que el show hacía acto de presencia la adicción hacia él se extendía como un virus expandiéndose a lo largo y ancho del globo en una época en la que un medio tan inmediato como internet nos quedaba todavía lejos. En España la recién nacida cadena Tele 5 se subió al carro y compró los derechos de emisión de la serie consiguiendo unos niveles de audiencia enormes para la época dedicando varias horas de su parrilla a hablar del éxito del momento con entrevistas exclusivas a su actores o programas especiales. En 1990 Twin Peaks y sus dos creadores estaban en lo más alto, copando portadas de revistas como Time y siendo invitados a los programas más exitosos de Estados Unidos, lo que nadie supo ver o profetizar en ese momento es que aquello era el principio del fin


Asesinato en Twin Peaks: El Piloto Europeo


Dirección David Lynch
Guión Mark Frost y David Lynch
Música Angelo Badalamenti
Fotografía Ron García
Reparto Kyle MacLachlan, Michael Ontkean, Piper Laurie, Joan Chen, Lara Flynn Boyle, Dana Ashbrook, Sherilyn Fenn, Warren Frost, Peggy Lipton, Jack Nance, Russ Tamblyn, Sheryl Lee, Mädchen Amick, Everett McGill, Ray Wise
Productora Warner Home Video, ABC
Nacionalidad Estados Unidos

Cuando David Lynch y Mark Frost rodaron el episodio piloto de Twin Peaks la productora Warner Bros adquirió los derechos de distribución en Europa del mismo antes de que la ABC confirmara si la serie ideada por ambos autores iba a salir adelante y formar parte de su parrilla televisiva. De modo que por una peculiar clausula contractual los ideólogos del capítulo se vieron obligados a añadir un final cerrado en el que se resolvía apresuradamente y de manera prematura el caso de Laura Palmer para poder vender así todo este metraje como un telefilme completo en el antiguo formato VHS con inicio, nudo y desenlace y al que se tituló Asesinato en Twin Peaks. Esta decisión por parte de Warner Bros nunca agradó a Lynch y Frost que se vieron obligados a escribir y realizar contra su voluntad un metraje nuevo que ellos veían innecesario y en ocasiones hasta contradictorio con lo previamente expuesto en los rimeros 90 minutos de la pieza que abrían muchas subtramas que quedaban abiertas y sin una resolución coherente desde el punto de vista argumental. Por suerte y apelando al dicho que reza aquello de “no hay mal que por bien no venga” tanto Lynch como Frost pudieron utilizar parte de ese metraje para añadirlo de manera explícita en los últimos minutos del episodio 2 de la serie y a modo de narración oral por parte de Cooper en el 3 consiguiendo así sacar provecho de lo que nació como un obstáculo para finalmente convertirse en un añadido de gran valor que posiblemente serviría para marcar a fuego el camino que iba a tomar Twin Peaks como producción catódica atípica y original.




Asesinato en Twin Peaks comparte con el episodio piloto de la serie el mismo metraje hasta que James, Mike y Bobby se encuentran en el calabozo de la comisaría de la localidad. Desde ese momento la trama vira hacia otro camino gracias a unas visiones en las que Sarah Palmer recuerda haber visto a un hombre de pelo largo y aspecto desaliñado a los pies de la cama de su hija Laura la mañana posterior a su asesinato, hecho que Leland Palmer hace saber a Lucy Moran, la secretaria del sheriff Truman. Posteriormente Cooper y Truman reciben una misteriosa llamada para reunirse con un desconocido en la morgue del hospital de la ciudad y allí encuentran a Philip Gearad alias “Mike el Manco” que les da el paradero de su ex compañero de fechorías Bob, que se encuentra en las calderas subterranes de ese mismo edificio. Una vez allí Bob confiesa el asesinato de Laura y el de Teresa Banks (personaje mencionado por Cooper en el piloto pero con una historia mucho más larga detrás relacionada con Leland Palmer, que abordaremos en la segunda parte de este especial). Antes de ser reducido por nuestros protagonistas Gerard hace acto de presencia y dispara a Bob hasta matarlo. La siguiente secuencia tiene lugar 25 años después y la misma es nada más y nada menos que el primer sueño con la Habitación Roja, el “Hombre de Otro Lugar” y Laura Palmer que Coop tiene en el episodio 2.




De este modo, con el personaje de Michael J Anderon bailando ante la fallecida Laura Palmer y un avejentado Dale Cooper acaba Asesinato en Twin Peaks film para televisión que añade un ya mítico “Final Alternativo” al episodio piloto que dio inicio a Twin Peaks. Como previamente hemos comentado este montaje se editó en vídeo y con el tiempo se convirtió en un objeto muy cotizado por los fans de la serie. Más allá del valor histórico y sentimental este corte impuesto a Lynch y Frost contiene algunas ideas interesantes como anular de manera radical la naturaleza sobrenatural tanto de Bob como de Mike que no se presentan como seres relacionados con las distintas Logias y sus moradores o una recrudecida atmósfera ténebre e impía de la que adolecería la primera temporada, pero que sí se dejaría notar en la segunda desde su primer episodio abarcando la mejor etapa de la serie de la ABC. Sirva este breve recordatorio centrado en el famoso “Piloto Europeo” para añadir una más de las pinceladas de misterio y naturaleza atípica que siempre acompañó a Twin Peaks.


Segunda Temporada: El Hombre Tras el Cristal



Género Policíaco, thriller, comedia, terror, drama
Creador David Lynch y Mark Frost
Director Varios
Guión Varios
Reparto Kyle MacLachlan, Michael Ontkean, Piper Laurie, Joan Chen, Lara Flynn Boyle, Dana Ashbrook, Sherilyn Fenn, Warren Frost, Peggy Lipton, Jack Nance, Russ Tamblyn, Sheryl Lee, Mädchen Amick, Everett McGill, Ray Wise
Producción Lynch & Frost Productions
Canal ABC
País Estados Unidos

Después del éxito descomunal e inesperado que consiguió la primera temporada, llegando a recibir tres Globos de Oro (Mejor Serie Dramática, Mejor Actor Protagonista para Kyle MacLachlan y Mejor Actriz Secundaria para Piper Laurie) y dos premios Emmy (Mejor Diseño de Vestuario y Mejor Montaje para el episodio piloto) de catorce nominaciones la ABC tuvo que admitir la repercusión de cara a la audiencia que Twin Peaks había conseguido y por ello depositó una más que considerable confianza en Mark Frost y David Lynch para abordar una segunda temporada que por desgracia iría diluyéndose durante el desarrollo de la misma. Con una tanda de episodios que esta vez se alargaría a los habituales 22 entregas y un primer episodio que al igual que el piloto poseería duración cinematográfica los creadores de Twin Peaks dieron un fuerte puñetazo en la mesa con su regreso a la localidad que les había dado la fama. El capítulo ¿Puede el Gigante Estar Contigo? sacó de quicio a millones de espectadores que esperaban saber qué había sido del Agente Cooper después de haber recibido tres disparos en el pecho a quemarropa en el último episodio de la primera temporada y que se encontraron con unos primeros minutos “100% lynchianos” en los que el director de Cabeza Borradora extendía hasta lo incómodo el tempo narrativo con la aparición del camarero senil del Gran Hotel del Norte que parecía no ser consciente de las lamentables condiciones físicas en las que se encontraba el protagonista.




Dicho personaje, interpretado por el fallecido actor Hank Worden, era la representación física en nuestra realidad de “El Gigante” una entidad sobrenatural que aparecía en la habitación de Coop para darle una serie de pistas encriptadas que le facilitarían información de capital importancia con respecto al asesinato de Laura Palmer una vez fueran resueltas. Estos 90 minutos de metraje confirmaron por primera vez la fama de indescifrable del programa abordada con una valentía encomiable por unos Lynch y Frost que no dudaron en comenzar a desplegar todas las posibilidades narrativas de su criatura sin miedo a perder un importante grueso de la audiencia que recibiría negativamente tan radical cambio conceptual y argumental. Con un final aterrador, centrado en una visión de Ronette Pulaski (Phoebe Augustine), que mostraba por primera vez el asesinato de Laura con la imagen de Bob perpetrándolo, Twin Peaks se adentraba en su mejor etapa como producto televisivo, la que abarcaba la primera mitad de la segunda temporada y en la que llegarían a grabar a fuego secuencias que harían historia en la pequeña pantalla rebasando no pocos límites establecidos en el medio. En los primeros nueve episodios encontramos la versión más gloriosa de la serie, aquella que aunaba guiones cada vez más complejos pero perfectamente estructurados, con una dirección potentísima a manos de David Lynch y de su séquito de colaboradores en la realización a los que dieron una libertad creativa impropia en la ficción televisiva y un reparto que tras la finalización de la primera temporada y conociendo ya el alcance internacional de su labor lo dieron todo para dar vida a sus personajes.




Esta breve pero intensa etapa en la que Twin Peaks se volvió más críptica, pero también más poderosa en su narrativa, simbología y labor artística llegó a su fin cuando la ABC exigió a Mark Frost y David Lynch que revelaran la identidad del asesino de Laura Palmer, idea que el autor de Una Historia Verdadera (The Straight Story) quería no desvelar nunca dejando que la misma se perdiera en el tiempo gracias a la enorme galería de personajes interesantes que tenían a su disposición y que podían haber dado lugar a decenas de subtramas que llegaran a eclipsar el famoso crimen que dio inicio al programa. Finalmente en el episodio 8 de la segunda temporada, titulado Almas Solitarias, los fans de Twin Peaks descubrieron, incluso antes que Cooper y sus colaboradores, la identidad de la persona que arrebató la vida a Laura Palmer y de esta manera la serie firmaba su sentencia de muerte. Leland Palmer, el padre de Laura, fue el ejecutor del crimen bajo el influjo de Bob, el espíritu malvado que había poseído su cuerpo para abusar física y psicológicamente de Laura ante la negativa de la joven a ceder su alma a dicho ser extraterreno. Dos episodios después, en el soberbio Ley Arbitraria Leland moría en brazos de Cooper tras intentar suicidarse confensando el crimen y arrepintiéndose del mismo, dejando nuestro mundo con cierta sensación de paz y redención.




En el episodio inmediatamente posterior a la resolución del caso de Laura Palmer la serie comenzó a dar claros síntomas de problemas graves en su producción. Mark Frost y David Lynch se desvincularon temporalmente de la serie para implicarse en proyectos paralelos individuales, el primero escribiendo y dirigiendo su debut en el mundo del largometraje Storyville (titulado en España El Peso de la Corrupción) con James Spader, Jason Robards o la habitual de la casa Piper Laurie, y el segundo haciendo lo propio con Corazón Salvaje, su desinhibido y excesivo quinto film protagonizado por Nicolas Cage, Laura Dern y muchos de sus actores recurrentes con el que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1990. Debido a esto Frost y Lynch delegaron responsabilidades en los guionistas Harley Peyton y Robert Engels, después de sus creadores los dos hombres de confianza que mejor conocían el universo de Twin Peaks (ambos habían escrito de manera individual y en compañía varios episodios) pero sin el férreo control de los anteriormente citados para ejercer como adecuados showrunners de un producto que comenzaba una nueva etapa casi haciendo tabula rasa con lo planteado hasta el momento.




La intención tanto de Frost y Lynch como de Peyton y Engels después de resolver el caso de Laura Palmer iba a centrarse en dos tramas que iban a insuflar nueva vida a Twin Peaks, una era la relación sentimental entre Cooper y Audrey y la otra la aparición de Windom Earle (Kenneth Welsh), antiguo compañero del FBI del personaje protagonista reconvertido posteriormente en su demente némesis. El mayor problema que se encontraron Harley Peyton y Robert Engels a la hora de intentar sacar adelante la primera trama tenía un origen “extraprofesional” ya que durante la producción de la segunda temporada las actores Kyle MacLachlan y Lara Flynn Boyle habían empezado a salir juntos y cuentan las malas lenguas que a esta última no le gustaba nada que su actual pareja y la actriz Sherilyn Fenn comenzaran a compartir escenas íntimas en set de rodaje. Ante esta situación Maclachlan convenció a Peyton y Engels de que era un error que Cooper se enamorara de Audrey, ya que apenas revasaba la mayoría de edad dando pie a una acción que era impropia del agente federal y su estricto código de honor (teoría que actualmente sigue defendiendo el actor de Agentes de SHIELD de manera poco convincente) y dio su total negativa a llevarla a cabo. De este modo la pareja de guionistas se vio en la obligación de replantear toda la segunda parte de la temporada dos abocándola al fracaso.




Mientras Peyton y Engels trataban de crear alternativas argumentales para Coop y Audrey que veían aparecer de manera repentina dos intereses amorosos en sus vidas, la ex novicia Annie Blackburn (Heather Graham) en la del primero y el empresario John Justice Wheeler (Billy Zane) en la de la segunda, daban más protagonismo a personajes de nueva hornada muy interesantes como el travestido Agente Denise Bryson (David Duchovny) o el mafioso Jean Renault (Michael Parks) enfatizaban el humor con las intragables subtramas centradas en el trío amoroso Andy/Lucy/Dick o la “superfuerza” de Nadine Hurley Twin Peaks se desangraba poco a poco perdiendo toda su esencia y maestría rodeándose de desfiles de moda estúpidos, galas benéficas comandadas por roles totalmente fuera de personajes (Benjamine Horne), hijos adoptivos con tendencias homicidas (el pequeño Nicky), resurrecciones inviables (la de Andrew Packard), historias protagonizadas por femme fatales incestuosas y con predilección por la infidelidad y los mecánicos (la historia de James con Evelyn Marsh) o certánemes de Miss Twin Peaks. Todas estas ideas argumentales que convertían a Twin Peaks en uno de los culebrones que se dedicó a parodiar en sus inicios, la tardanza en aparecer por parte de un personaje tan brillante como el de Windom Earle y demás desaguisados a nivel de guión evidenciaban la ausencia de los verdaderos creadores del producto, la bisoñez de Peyton y Engels en labores de producción ejecutiva y el descontrol que había sufrido todo el proceso de escritura de esta etapa que desembocó en la cancelación de la serie antes de finalizar la temporada, justamente después del episodio La Mujer Condenada, en el que acontece la muerte de Josie Packard tras el reencuentro con su ex amante Thomas Eckhard (David Warner).




Cuando Frost y Lynch volvieron a la serie y vieron el desastre acontecido comenzaron a implicarse nuevamente con la producción, asistiendo a entrevistas en distinto tipo de programas y alentando a los fans para que se unieran y lucharan por el regreso de la serie para recibir una despedida digna, batalla en la que se implicó la plataforma C.O.O.P (Citizens Opposing the Offing of Peaks) formada por seguidores acérrimos del programa. Las presiones hacia la ABC dieron resultado y Twin Peaks volvío a la parrilla televisiva para acabar su segunda temporada. Mientras las tramas iban cogiendo fuerza gracias a la presencia de Windom Earle el show iba llegando a su fin y este tomó forma en el episodio número 22, Más Allá de la Vida y la Muerte de cuyo guión se encargaron Mark Frost, Harley Peyton y Robert Engels. Una vez leyó el libreto David Lynch, que como era de esperar se ocuparía de dirigir el episodio final, lo igonoró casi en su totalidad (sólo mantuvo el inicio y el desenlace) e hizo gala de su estilo bizarro, visualmente subyugante y simbólicamente aterrador para despedir a su criatura a lo grande con un ejercicio de estilo sobreesdrújulo que no sólo daría carpetazo a Twin Peaks dejando en vilo el futuro de su protagonista, sino que también abriría las puertas a la incómoda inusualidad narrativa de la película Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo que se estrenaría en 1992.




Al igual que sucedió con Laura Palmer fueron varios los motivos que incitaron a que Twin Peaks perdiera la vida prematuramente. Desinterés por parte de sus creadores cuando más implicados deberían haber estado con su creación, carencia de personalidad y profesionalidad por parte de los responsables que en ese momento velaban por la serie, cambios en los días de de emisión que pasaron del siempre efectivo prime time del domingo al “cementerio televisivo” que supone la noche de los viernes, los retrasos y cambios de horario por culpa de las noticias que por aquel entonces informaban de la intervención americana en la Primera Guerra de Irak y otra “serie de catastróficas desdichas” pusieron fin a una serie que en poco más de un año dio un giro de 180° a la televisión estadounidense abriendo una senda que no pocas ficciones que vinieron después emularían y dejando una huella indeleble en el tubo catódico que resonaría a lo largo de un cuarto de siglo que se verá culminado con el regreso de aquella ciudad del noroeste americano en la que un agente del FBI se perdió, en este y otros mundos, intentando resolver el crimen más famoso de la historia de la pequeña pantalla.


Los Mejores Episodios: Twin Peaks Greatest Hits



1×00 Pilot: Northwest Passage Twin Peaks debutaba en la television americana con un episodio piloto que prácticamente era un impresionante largometraje Con medios parecidos a los de cualquier producción de Hollywood, un magnífico reparto, un guión estructurado con pericia para ser coherente narrativamente mientras abría varias subtramas y una dirección superlativa de un David Lynch que extrapolaba toda su sapiencia cinematográfica sustentada en la creación de atmósferas inquietantes y sentimientos a flor de piel al universo de la televisión la serie de la ABC enamoró a América desde que puso su primera piedra como producto televisivo. Con una mezcla entre policíaco, thriller, comedia y drama Lynch y Frost crearon un pequeño hito que desdibujo más que nunca la línea que separaba la pantalla grande de la pequeña abriendo con ello las puertas a una nueva era de la televisión de autor que llega hasta nuestros días.


1×02 Zen, or the Skill to Catch a Killer Después de que Duwayne Dunham dirigiera el episodio 1, Lynch volvía a ponerse detrás de la cámara para rodar el número 2 y el que marcaría a fuego el devenir de la serie desde su misma emisión. La naturaleza sobrenatural que en los dos primeros capítulos sólo había dado pequeñas muestras de su presencia se vería confirmada como una de las señas de identidad de la serie en esta entrega con pasajes como el de Cooper utilizando piedras y botellas de cristal para descartar o confirmar sospechosos relacionados con el asesinato de Laura Palmer y sobre todo con la primera ensoñación del protagonista que le trasladaba a la “Habitación Roja” habitada por la difunta Laura Palmer y por el “Hombre de Otro Lugar”, un enano bailarín vestido con un traje rojo que mandaba mensajes encriptados a Cooper relacionados con el caso que investigaba. En su tercera entrega Twin Peaks ponía las cartas sobre la mesa ganándose el corazón de millones de espectadores y por el camino el rechazo de otros cuantos cientos de miles.


1×07 The Last Evening Mark Frost se ocupó de despedir la primera temporada con el único episodio en el que ejercería como director y que también escribiría en solitario. Todas las subtramas que fueron dando forma a la primera tanda de episodios de Twin Peaks convergieron en El Último Anochecer, un enorme ejercicio de narración contenida y dirección de acero que cerraba un producto de siete horas que se reveló como una compacta pieza de relojería que el autor de Segundo Objetivo o La Historia Secreta de Twin Peaks cerró con un “cliffhanger extremo” en el que prácticamente todos los personajes importantes de la serie veían peligrar su integridad física, incluido un Agente Copper que recibía tres disparos en el tórax por parte de un desconocido mientras la imagen fundía a negro ofreciendo un broche de oro que tendría más de un paralelismo conceptual con el final del último episodio de la segunda temporada que despediría serial.


2×01 May the Giant Be With You América entera esperaba saber qué había pasado con el Agente Cooper cuando diera comienzo la esperada segunda temporada de Twin Peaks, exigiendo una resolución rápida y sencilla que les ofreciera la tranquilidad demandada confirmándonos que el bueno de Dale había salido ileso del ataque a mano armada con el que se despidió el año anterior. Pero Mark Frost y Davd Lynch tenían otros planes, y los mismos pasaban por sintetizar en 90 minutos de metraje una obra maestra de la televisión, un capítulo que iba “seleccionando” los espectadores a los que quería dirigirse como producto de ficción haciendo algo tan suicida por aquel entonces como jugar con los preceptos establecidos dentro de la narración televisiva pervirtiéndola y dinamotándola con nuevos personajes extraterrenos, pasajes que vasculaban con pericia entre el drama y el humor negro (Ed Hurley contando su dramática Luna de Miel mientras Albert Rosenfield se mofa de él) y una última secuencia, una de las más aterradoras de la carrera de David Lynch, en la que vemos por primera vez el brutal asesinato de Laura Palmer a manos de Bob con unos Frank Silva y Sheryl Lee que hielan la sangre. Un clásico de la pequeña pantalla que supuso el punto más alto de Twin Peaks como creación televisiva.


2×07 Lonely Souls David Lynch y Mark Frost no tenían intención de desvelar quién era el asesino de Laura Palmer, al menos no durante la segunda temporada, pero las presiones de la ABC hacia ellos dieron resultado y ambos se embarcaron en la poco amable tarea de desvelar uno de los misterios más comentados de la década de los 90. Por suerte los creadores de la serie ofrecieron lo mejor de sí mismos para idear otros 45 minutos de televisión de altos vuelos con un episodio en el que el guión perfectamente ensamblado por Mark Frost se aunó al pulso magistral de David Lynch que regalaba momentos para la estantería del recuerdo en cuanto a ejecución, timing narrativo y resolución visual exponiendo una secuencia (la del asesinato de Maddy Ferguson (Sheryl Lee) por parte de su tío Leland Palmer una vez se descubre que él es la persona que alberga a Bob en su interior) brutal e impensable para la televisión en abierto de aquella época, cruzando con ella no pocas líneas en cuanto a mostrar morbidez sexual y violencia explícita en pantalla se refiere desembocando en un inolvidable epílogo en el local motero Road House con la sombra de la desesperanza y la melancolía sobrevolando a todos los personajes allí presentes. El asesino de Laura Palmer mostraba su verdadero rostro y a partir de ese momento Twin Peaks quedaba muerta en vida.


2×09 Arbitrary Law Una de las resoluciones argumentales más inteligentes del episodio que revelaba de cara al público la identidad del asesino de Laura Palmer es que sólo la audiencia, a modo de Demiurgo imparcial, recibía dicha información. Por ello Lynch, Frost y sus colaboradores todavía podían jugar durante un par de episodios más con la idea de que Cooper y sus colaboradores aún no sabían que Leland Palmer era el ejecutor de su propia hija. Ley Arbitraria daba resolución al caso del asesinato más famoso de la ficción americana y con él Mark Frost, Harley Peyton y Robert Engels al guión, Tim Hunter a la dirección y un gigantesco Ray Wise como núcleo central del reparto gracias a su enorme labor interpretativa finiquitaban definitivamente la investigación del crimen que arrebató la vida a la chica más popular de Twin Peaks dejando grabados a fuego en la memoria del espectador ese interrogatorio visceral, las últimas palabras de arrepentimiento de Leland Palmer en brazos de Cooper y las teorías sobre la procedencia del mal y su carácter inherente en la naturaleza humana planteadas por un grupo de agentes de la ley que no daban crédito a lo que habían visto unos minutos antes.


2×22 Beyond Life and Death Después de morir antes de acabar su segunda temporada y resucitar para que sus fans tuvieran el final que se merecían David Lynch y Mark Frost una vez más eludieron totalmente cualquier atisbo de acercarse a lo que por aquel entonces era la narración ortodoxial dentro del medio televisivo. Por eso el último episodio de Twin Peaks en el que el director de Dune hizo lo que quiso, porque ya no tenía nada que perder, es una de las experiencias más enfermizas, misteriosas y aterradoras jamás vistas en el medio en el que fue ideada. El viaje de Dale Cooper a la Habitación Roja con la intención de rescatar a su amada Annie Blackburn (Heather Graham), previamente raptada por el diabólico Windom Earle para utilizar su miedo con la intención de encontrar una entrada a la Logia Negra, a ritmo de la melancólica voz de Jimmy Scott interpretando Sycamore Trees no sólo cerraba la carrera catódica de Twin Peaks, también sentó las bases de Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo y el cambio estructural, tonal y narrativo que experimentaría David Lynch como cineasta a partir de ese momento. Dale Cooper quedaba encerrado en la Logia Negra, su doble maligno, o doppelganger, poseído por Bob suplantaba su personalidad real y lo que pasó después lo descubriremos el próximo día 21, un cuarto de siglo después de que Más Allá de la Vida y la Muerte dejara a medio mundo moviéndose entre la insatisfacción y la frustración, pero creando gracias a ello una leyenda atemporal de la ficción filmada.


Los Personajes: Los Habitantes de Twin Peaks




 El Agente Especial del FBI Dale Bartholomew Cooper (Kyle MacLachlan) es asignado para investigar el asesinato de la joven Laura Palmer en la pequeña ciudad de Twin Peaks, ya que un año antes otra joven llamada Teresa Banks fue ejecutada en la cercana localidad de Deer Meadow con un modus operandi muy parecido. Cooper es un personaje singular, de una vivacidad contagiosa, unos métodos deductivos peculiares, adicto al café “tan negro como una noche sin luna” o la tarta de cerezas, defensor a ultranza del Tibet y el Dalai Lama, poseedor de unos poderes extrasensoriales que le convierten en un fuera de serie dentro de su ramo y siempre portando una grabadora para comunicarse con su misteriosa secretaria Diane. Con el paso de la serie conoceremos algunos pasajes oscuros de su pasado relacionados con su vida sentimental, veremos afianzar su amistad con el sheriff Harry S. Truman y volver a conocer el amor a manos de la ex novicia Annie Blackburn una vez su romance en ciernes con la atractiva Audrey Horne no llegue a buen puerto por motivos que ya hemos abordado. Carismático hasta el delirio, encantador hasta lo insoportable Cooper se despedirá de nosotros quedando encerrado en la Logia Negra y ocupando en nuestra realidad su lugar su “doppelganger” o doble maligno poseído por Bob, entuerto que dejará a medio mundo sin aliento y que todavía no sabemos como resolverán Lynch y Frost una vez empiece la tercera temporada de la serie el próximo día 21.



 El Sheriff Harry S. Truman (Michael Ontkean), un nombre fácil de recordar, es la autoridad local en Twin Peaks y su colaboración con Cooper una vez este llega a su territorio es total. Harry es un hombre de trato afable pero firme en sus convicciones, el reflejo del americano prototípico y la persona en la quien confiarías tu seguridad sin pensarlo un segundo. Él es el lado racional en contraposición al “sobrenatural” del agente del FBI, pero en prácticamente ningún momento dudará de los poco ortodoxos métodos deductivos de su compañero. Harry mantiene un romance secreto con Josie Packard (Joan Chen), dueña de la Serrería Packard que heredó tras la misteriosa muerte de su marido Andrew y su amor por ella le llevará a un camino de autodestrucción una vez Josie fallezca al ser revelada su vida delictiva y criminal. Mostrándose como el Yang que complementa el Ying de Cooper Truman es el segundo personaje más importante de Twin Peaks y a día de hoy no sabemos si la negativa de Michael Ontkean, el actor que lo interpretó en las dos primeras temporadas de la serie, dará pie a que hayamos perdido al secundario de más peso del show o si Robert Foster dará vida al inseparable compañero del agente más peculiar de la Oficina Federal de Investigación como iba a hacer en los inicios del show antes de que el actor de Slap Shot se quedara con el papel.



Laura Palmer (Sheryl Lee), la Reina del Baile de Graduación, la chica ideal, rubia, ojos azules, encantadora con todos los lugareños de Twin Peaks, hombres que bebían los vientos por ella y mujeres que envidiaban su belleza, ocultaba una terrible existencia de autodestrucción física y psicológica que finalmente acabó con su vida aunque por voluntad propia. Bob, una entidad diabólica que se alimenta “del dolor y el sufrimiento” de los humanos intentó poseer el cuerpo de Laura siendo tan sólo una niña, pero su férrea voluntad y pureza de corazón impidió que el habitante de la Logia Negra consiguiera su fin. Cuando Bob vio que Laura era un enemigo imbatible se apoderó del eslabón débil de la cadena, Leland Palmer, el padre Laura y por mediación de este comenzó a abusar sexualmente de Laura desde los doce años de edad para hacer mermar su fortaleza y con ello poder poseer su alma. El influjo de Bob fue aniquilando poco a poco a Laura utilizando a Leland como “su vehículo” para cometer sus actos inmorales. Finalmente Laura acepta lo impensable, Bob y su padre son la misma persona y el día de su muerte prefiere perder la vida antes que entregarse a los brazos de Bob muriendo de este modo a manos de Leland, falleciendo físicamente, pero salvando su alma una vez se encuentre en el futuro/pasado con Cooper, su ángel de la guarda, en la Habitación Roja.



 Laura Palmer fue asesinada por su propio padre, Leland Palmer (Ray Wise). Esta revelación que dejó en estado de shock a medio mundo no era una excusa inventada de manera espontanea por Lynch, Frost y sus colaboradores, ya que desde el mismo arranque de la serie se van dando pistas que confirman al cabeza de familia de los Palmer como el asesino de su única hija. Como todos sabemos Leland cometió tan terrible crimen bajo la influencia de Bob, una entidad procedente de la Logia Negra que le poseyó para intentar destruir a su hija con la misión de mermar sus facultades mentales y con ello poder hacerse con el alma de la joven. Leland es de cara a Twin Peaks un marido, padre y vecino ejemplar, abogado de algunas de las personalidades más relevantes de la localidad y de trato afable. La personalidad, y aspecto físico, del Señor Palmer cambiará tras la muerte de su hija Laura implicándose en una búsqueda personal del asesino de su primogénita que le llevará a matar al traficante y camarero del Road House Jeacques Renault (Walter Olkewicz) y a su propia sobrina Madeline Ferguson (Sheryl Lee) para más tarde suicidarse ante la atónita mirada del Agente Cooper y sus colaboradores una vez su identidad secreta sea revelada. En Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo descubriremos que Leland también fue el autor del asesinato de Teresa Banks, la camarera y prostituta de Deer Meadow, y veremos de primera mano como acabó con la vida de su hija y casi con la de su amiga Ronette Pulaski (Phoebe Augustine).



Sarah Palmer (Grace Zabriskie) tenía visiones con un caballo blanco cuando su marido Leland, poseído por la entidad demoníaca Bob, la drogaba para hacerla perder la consciencia y de esta manera entrar furtivamente en la habitación de su hija Laura para abusar sexualmente de ella desde temprana edad. Más allá de la idea que defiende que los somníferos eran los que producían dichas visiones esta sufrida fumadora compulsiva es, en palabras de Philip Gerard “El Manco”, una persona “contaminada o maldita” o lo que es lo mismo, una mujer con unas especiales dotes sensoriales que le permiten ver a los habitantes de las Logias Blanca o Negra cuando otros seres humanos no pueden hacerlo, don que poseían también su sobrina Maddy Ferguson, Laura o el mismo Cooper. Tras la muerte de su hija y posteriormente la de su marido Sarah ejercerá el rol de una especie de medium en Twin Peaks que le permitirá facilitar información al Mayor Garland Briggs (Don S. Davis) relacionada con Windom Earle (Kenneth Welsh) y su implicación con las Logias y los dugpas, los hechiceros diabólicos que habitaban la una de estas dos casas extraterrenas en las que imperaba el mal.


Donna Hayward (Lara Fylnn Boyle), hija del médico más importante de Twin Peaks, novia del deportista Mike Nelson (Gary Hershberger) es la mejor amiga de Laura Palmer, la única que conoce su relación secreta con el motorista James Hurley (James Marshall) y una joven de buena familia y comportamiento ejemplar que veía en su compañera un reflejo salvaje y rebelde que ella quiere emular. Después de la muerte de Laura Donna se enamorará de James y ambos tratarán de dar con el asesino de la misma implicándose en no pocas situaciones peligrosas durante el proceso. En la segunda temporada el carácter cándido de Donna desaparecerá para ofrecer una muestra más atrevida y sensual de sí misma. Ya en la recta final de la serie la hija mayor de los Hayward será una de las víctimas de la descontextualización global que sufrirará Twin Peaks a nivel de guión cuando se descubra que su verdadero padre es Benjamin Horne (Richard Beymer) el adinerado empresario dueño de la mitad de la localidad, dando lugar a una subtrama que no se sostenía por sí sola emulando los peores clichés de los culebrones que la obra de Lynch y Frost satirizaba en sus inicios.


James Hurley (James Marshall) parece un personaje escapado de una película de los años 50 como el “salvaje” Marlon Brando o el “rebelde sin causa” James Dean, pero sin el carisma o la presencia de estos. Sobrino de Ed y Nadine Hurley, hijo de una ausente escritora alcohólica James es el amante secreto de Laura Palmer y posiblemente el único hombre en todo Twin Peaks que la amó realmente. Motorista solitario, parco en palabras y con poca propensión a mostrar sus sentimientos acabará mantiendo una relación con Donna que se verá abruptamente adulterada con la aparición de Maddy Ferguson, la prima de Laura que mantiene con esta un impresionante parecido físico que despertará en James viejos sentimientos que arruinarán su noviazgo con la hija de Will Hayward. Tras su relación con Evelyn Marsh (Annette McCarthy) en una de las subtramas más criticadas de la serie James se despedirá de Donna y emprenderá un viaje a lo largo del continente americano con su motocicleta desapareciendo en el horizonte en un momento de la emisión de Twin Peaks en el que nadie iba a echarlo de menos.


Con motivo del funeral de su primera Laura Palmer Madeleine Ferguson (Sheryl Lee) llega a Twin Peaks para acompañar a sus tíos Leland y Sarah a sopesar el duelo por tan dura e irreperable pérdida. Maddy es físicamente idéntica a su prima Laura, salvo por el color del pelo y el uso de gafas, por ello no pocos habitantes de la localidad quedan epatados con su presencia, entre ellos el asesino de Laura, Leland, el tío de la misma Madeleine. Después de ayudar a James y Donna a investigar la muerte de su prima y de interponerse involuntariamente en la relación sentimental que ambos comparten Maddy morirá asesinada a manos de su tío justo antes de volver a su casa en Missoula, Montana. Maddy también es uno de los personajes “contaminados o malditos” y debido a ello en varias ocasiones a lo largo de la serie podrá notar la presencia de Bob, que como recordamos es un habitante de la Logia Negra ,localización vinculada al mal en el microcosmos de Twin Peaks.


Bobby Briggs (Dana Ashbrook) es el “chico malo” del Twin Peaks High School, novio de Laura Palmer, amante de la camarera del Doble R Dinner Shelly Johnson (Madchen Amick) y traficante de cocaina en complot con su amigo Mike (Gary Hershberger), el barman Jacques Renault (Walter Olkiewicz) y Leo Johnson (Eric DaRe), el violento camionero que es a a su vez marido de Shelly. Bobby será el primer sospechoso del asesinato de Laura, pero tras ser puesto en libertad intentará acabar con la vida de James Hurley, amante de su novia, y seguir trapicheando con estupefacientes mientras sigue manteniendo su romance con Shelly. Durante la segunda temporada el personaje de Bobby irá perdiendo cada vez más peso llegando a su punto más bajo cuando acepte trabajar como asistente de Benjamin Horne mientras este pierde la razón por motivos narrativos más bien inexplicables que volvían a denotar cuán perdidos estaban los guionistas Harley Peyton y Robert Engels cuando tomaron el control de Twin Peaks tras la marcha temporal de David Lynch y Mark Frost del show durante la segunda mitad de la temporada 2.



Shelly Johnson (Mädchen Amick) es la más atractiva y encantadora camarera del Doble R Dinner, la cafetería de su jefa y amiga Norma Jennings (Peggy Lipton). Esposa del camionero Leo Johnson (Eric DaRe) que la maltrata física y psicológicamente y amante de Bobby Briggs (Dana Ashbrook) Shelly verá cómo su vida cambia radicalmente cuando su esposo quede en estado vegetativo tras recibir un disparo de Hank Jennings (Chris Mulkey) ex marido de su jefa Norma y criminal reincidente. Una vez Leo no pueda molestarle Shelly instalará a Bobby en su casa y ambos darán rienda suelta a su relación sentimental, no sin antes intentar aprovecharse del estado de su marido para lograr, infructuosamente, sacar rentabilidad económica cuidándolo en casa y abandonando su trabajo para más tarde volver a recuperarlo. Cuando Twin Peaks acaba su recorrido Shelly y Bobby deciden afianzar su relación de pareja, pero sólo la tercera temporada nos sacará de dudas con respecto a qué les deparó el futuro.



 Durante toda la primera temporada de Twin Peaks David Lynch y Mark Frost quisieron convencernos de que el camionero, maltratador y traficante Leo Johnson (Eric DaRe) era el asesino de Laura Palmer y casi lo consiguieron. El de Leo se reveló desde los primeros episodios como uno de los mejores personajes del serial, de carácter violento e intimidante, con facilidad para tirar de gatillo sin que le tiemble el pulso el marido de Shelly Johnson cayó en desgracia cuando quedó catatónico tras ser disparado por Hank Jennings. A partir de ahí el que era uno de los mejores secundarios de Twin Peaks se convirtió durante varios episodios en más un estorbo narrativo que un rol importante para el devenir de la subtrama que protagonizaba. Por suerte su recuperación física y relación “amo/asclavo” con Windom Earle (Kenneth Welsh) devolvió algo de profundidad a uno de los habitantes más interesantes y detestables del pueblo creado por David Lynch y Mark Frost que vio como su vida “pendía de un hilo”, en el sentido más literal de la palabra, en los últimos compases de la serie.


Benjamine Horne (Richard Beymer) es un adinerado empresario dueño de gran parte de la ciudad de Twin Peaks y de emplazamientos icónicos de la localidad destacando sobre todos ellos el Gran Hotel del Norte. Pero detrás de su imagen de elegante filántropo y hombre de negocios se encuentra un delincuente que mantiene en secreto un burdel en la frontera con Canadá llamado Jack el Tuerto en el que contrata chicas de alterne con las que llega a mantener relaciones y entre las que llegó a formar parte Laura Palmer. A lo largo de la serie Ben se convertirá en uno de los principales sospechosos del asesinato de Laura y su relación de amistad con Leland se verá considerablemente perjudicada por este motivo. Durante la segunda mitad de la segunda temporada los guionistas convertirán al aprovechado y pendenciero filántropo en un ecologista con ínfulas animalistas que descaracterizaran al personaje hasta dejarlo irreconocible, desembocando todo en su pérdida de cordura. Una vez recuperó el raciocinio los guionistas de la serie le regalaron otro caramelo envenenado, la subtrama en la que se revelaba que Donna Hayward (Lara Flynn Boyle) era su hija secreta, motivo por el que en el último episodio el programa era agredido por Will Hayward (Warren Frost) sin saber si dicha agresión le llegó a costar la vida o no.



Audrey Horne (Sherilyn Fenn), hija del empresario Benjamine Horne, es una de las chicas más ricas de Twin Peaks y desde que el Agente Cooper llegó a la ciudad para investigar el caso de su amiga Laura Palmer puso sus ojos en él y la química no se hizo esperar. De carácter manipulador, sexy y con un magnetismo ineludible Audrey no deja de ser una niña caprichosa que hará todo lo posible por conseguir lo que quiere sin importarle las consecuencias. El comportamiento de Audrey cambiará a lo largo del show, sobre todo después de ser secuestrada por el criminal Jean Renault (Michael Parks) y posteriormente rescatada por un Cooper que nunca llegará a consumar su latente relación de atracción física y romanticismo por los motivos extraoficiales que ya hemos mencionado con anterioridad. Aunque los guionistas pusieron todo de su parte para que su relación con el atractivo empresario John Justice Wheeller (Billy Zane) fuese creíble ni esta ni la jocosa revelación de que le virginidad de Audrey permanecía intacta ayudaron mucho para intentar encarrilar un personaje que perdió mucho peso cuando terminó su juego de atracción con el protagonista de la serie. En el último episodio Audrey será víctima de una explosión en el Banco de Twin Peaks de la que nunca supimos si sobrevivió.



Will Hayward (Warren Frost) es el médico más reconocido de Twin Peaks y asistió el nacimiento de no pocos habitantes de la localidad. De trato agradeble con el prójimo, excelente padre de tres hijas y buen marido al cuidado de su esposa paraplégica Eileen el Doctor Hayward colabora eventualmente con el Sheriff Truman a la hora de levantar cadáveres o realizar autopsias a los mismos, algo poco habitual en la ciudad antes del asesinato de Laura Palmer, la mejor amiga de su hija Donna. Después de ayudar en la medida de lo posible con respecto al crimen perpetrado finalmente por su íntimo amigo Leland Palmer Will se verá envuelto en la intrincada historia en la que descubrimos que él no es el padre de Donna ya que su mujer y Benjamine Horne mantuvieron un affair del que nació la primogéntia de los Hayward aunque estos mantuvieron en secreto tan importante información. Twin Peaks finalizaba con Will agrediendo a Ben Horne sin que llegáramos a saber si este último fallecía tras el ataque como previamente hemos apuntado.



Norma Jennings (Peggy Lipton), la primera “Miss Twin Peaks”, es la dueña de la cafetería Double R Dinner, esposa del criminal presidiario Hank Jennings (Chris Mulkey) y amor secreto de “Big” Ed Hurley (Everett McGill), dueño de una de las gasolineras más reconocida de Twin Peaks. Cuando Hank salga en libertad condicional por homicidio Norma verá más difícil que nunca cumplir su sueño de rehacer su vida junto a Ed, de modo que aceptará su incómodo estatus y en el proceso ayudará a su empleada y amiga Shelly Johnson, Mientras pondrá de su parte para que su marido se reinserte en una sociedad de la que él no quiere formar parte. Después del intento de suicido de Nadine Hurley (Wendy Robie) esta quedará mentalmente peturbada creyendo ser una quinceañera, situación que Norma y Ed aprovecharán para estar por fin juntos como pareja. Tras el golpe que recibe en la gala de Miss Twin Peaks boicoteada por Windom Earle Nadine volverá a ser ella misma y destruirá todas las posibilidades de ser felices juntos que la camarera y el dueño de la gasolinera ya habían dado por sentadas.


Ed Hurley (Everett McGill) no sólo es el dueño de la “Big Ed’s Gas Farm”, marido de Nadine Hurley, tío de James Hurley y amor secreto de Norma Jennings, también es miembro de la hermandad “Bookhouse Boys” un grupo formado por algunos ciudadanos de Twin Peaks (Truman, Hawk, James, entre otros) que luchan contra el narcotráfico y enemigos menos “mundanos” que acechan la localidad. Después del shock producido tras intentar quitarse la vida su esposa Nadine creerá volver a tener quince años y comenzará a coquetear con Mike Nelson, amigo de Bobby Briggs y ex novio de Donna Dayward. Ed y Norma aprovecharán esta situación para retomar la relación sentimental que comenzaron siendo adolescentes y se vio abruptamente interrumpida por despecho mutuo, pero como previamente hemos comentado todo se volverá a torcer cuando Nadine recupere la cordura. Ed es uno de los personajes más íntegros y honrados de Twin Peaks algo que lo emparenta con el sheriff Harry Truman con el que le une una gran amistad.


Nadine Hurley (Wendy Robie) es la trastronada esposa de Ed Hurley. Tuerta desde que el día de su Luna de Miel su marido le disparó accidentalmente mientras cazaban y totalmente obsesionada con conseguir y patentar los rieles de cortina más silenciosos del mercado el personaje de Nadine degenerará en los inicios de la segunda temporada tras recuperarse de su intento de suicidio al enterarse que no se haría rica con el negocio del cortinaje, convirtiéndose mentalmente en una quinceañera y en un ser de fuerza física sobrehumana. Esta subtrama en la que Nadine se enamorará de Mike Nelson y se convertirá en una invencible campeona de lucha libre será la que, para el que esto firma, momentos más bochornosos y sonronjantes regalará durante la segunda temporada de la serie. Contra todo pronóstico Nadine es uno de los personajes más queridos por los fans y según no pocos expertos en la creación de Mark Frost y David Lynch el que mejor la representa o sintetiza.



Catherine Martell (Piper Laurie) era la Angela Channing de Twin Peaks, la ambiciosa hermana del misteriosamente fallecido Andrew Packard (Dan O’ Herlihy), mujer de Pete Martell, cuñada de Josie Packard y amante del empresario Benjaime Horne. Catherine es una mujer ambiciosa y manipuladora nata, posicionándose siempre en contra de la viuda de su hermano a la que acusa de no saber administrar la serrería familiar. Catherine conspirará junto a Benjamine Horn para quemar la serrería de Josie, pero tras ello se verá envuelta en una intrincada trama de dobles juegos y traiciones en la que ella saldrá victoriosa cuando sea dada por muerta y posteriormente adopte la identidad falsa del hombre de negocios japonés Mr Tojamura engañando a Benjamin Horne, quedándose con la mayor parte de su patrimonio y dejándolo prácticamente arruinado.


 Cuando la mañana del 28 de Febrero de 1989 Pete Martell (Jack Nance) salió a practicar una de sus mayores aficiones, la pesca, descubrió un cadáver a la orilla de Black Lake que resultó ser el de Laura Palmer. De trato agradable y campechano, con don de gentes y tendencia a no dejarse llevar por los impulsos o las malas artes de su esposa Catherine, Pete se lleva bien con todos los habitantes de Twin Peaks, incluida su la cuñada de su mujer, Josie y aunque siempre se mantendrá en un discreto plano como personaje secundario cobrará gran protagonismo cuando se revele como un improbable maestro del ajedrez que ayudará al Agente Cooper y al Sheriff Truman a ganar una peculiar partida de dicho juego que mantendrán con Windom Earle. Tras aunar fuerzas con su resucitado cuñado Andrew Packard morirá junto a él en una explosión tras caer en una trampa que el empresario Thomas Eckhard les tenderá en la caja de caudales del Banco de Twin Peaks.



Josie Packard (Joan Chen) llegó a Twin Peaks como esposa de Andrew Packard y tras la misteriosa muerte de este heredó todos sus bienes incluyendo la serrería que llevaba su apellido. De belleza exótica y una candidez que no era tal Josie Packard comenzó una relación sentimental a espaldas de Twin Peaks con el sheriff Truman que quedó perdidamente enamorado de ella. Poco después descubriremos que Josie era una ex prostituta y asesina que había vendido su cuerpo bajos las órdenes de su amante Thomas Eckhard. Tras asesinarlo en una habitación del Gran Hotel del Norte ante la mirada de Cooper y Truman Josie morirá en extrañas circunstancias y su alma quedará atrapada en el pomo de la mesita de noche de madera ubicada en dicho emplazamiento, idea un poco extraña a la que volveremos cuando en la segunda entrega de este especial hablemos de la simbología y el significado detrás de Twin Peaks.



Andrew Brennan (Harry Goaz) es el destatarlado y torpe ayudante del sheriff. De un carácter extramadamente naif pero con un corazón de oro era inevitable que Andy fuera la pareja de Lucy Moran, la secretaria de la comisaría de Twin Peaks. Tímido e infantil, pero seguro de sí mismo y valiente cuando la situación lo exige los apuntes de humor que el ayudante Brennan y Lucy compartían en la primera temporada llegarán al delirio de la estupidez cuando en la segunda llegue Dick Tremayne (Ian Buchhanan) para formar un indigerible triángulo amoroso que en su clímax de absurdez se vio superado con la adopción del huérfano Nicky convirtiendo la subtrama protagonizada por los tres personajes en una sitcom sin ninguna gracia que no hacía más que lastrar y ralentizar los hilos narrativos que realmente merecían la pena en Twin Peaks.



Lucy Moran (Kimmy Robertson) es la pizpireta y extrovertida secretaria de la comisaría de Twin Peaks en general y del sheriff Truman en particular y desde su privilegiada atalaya trata, con los medios que tiene a su alcance, de enterarse de todos los cotilleos de la localidad mientras ve capítulos de la telenovela Invitación al Amor y mantiene una intrincada historia de amor a tres bandas con el ayudante del sheriff Andy Brennan y el dependiente de la sección de caballeros en los Almacenes Horne Dick Tremayne. Lucy comunicará a Andy que se encuentra en estado de buena esperanza durante el último episodio de la primera temporada dando inicio a una trama secundaria que, como previamente hemos apuntado, derivará en disparate mayúsculo a lo largo de la segunda tanda de episodios y llegando a la cúspide de lo inenarrable con el huérfano Nicky o su implicación como aspirante en la gala de Miss Twin Peaks.


Tommy Hill (Michael Horse), más conocido como “Hawk” es el otro ayudante del sheriff Truman. De origen indio, y personalidad espiritual (en no pocas ocasiones revelará a Cooper, sin que lo sepamos, muchos hechos que posteriormente sucederán en la serie cuando esta se entregue a su vertiente más sobrenatural con la aparición de las Logias y los habitantes de las mismas) y fiel a sus amigos Hawk compensa con su gallardía, efectividad como rastreador y tenacidad como agente de la ley el contrapunto más patoso de Andy. Su colaboración en el caso del asesinato de Laura Palmer será de vital importancia y ejercerá de mano derecha del sheriff Truman cuando Andy se vea implicado en su posible paternidad y la disputa con Dick Tremayne por el amor de Lucy llegando incluso a salvar la vida de Cooper o su superior en un par de ocasiones.



El Doctor Lawrence Jacoby (Russ Tamblyn) es el psiquiatra más reputado de Twin Peaks y al igual que esta de normal tiene más bien poco. Pelo rizado, barba, pendientes, gafas con cristales bicolor y amante de la parafernalia tropical el excéntrico Jacoby será una figura importante durante los primeros pasos de la investigación del caso Laura Palmer ya que esta ejerció secretamente como su paciente y le confesaba sus secretos más íntimos, principalmente los relacionados con su sexualidad. En el último episodio de la primera temporada Jacoby será agredido por una figura desconocida y sufrirá un infarto del que se recuperará a lo largo de la segunda temporada para más tarde intentar curar la enajenación mental en la que se verá sumergido Benjamine Horne una vez Catherine Martell lo deje prácticamente en la ruina.



El Agente Albert Rosenfield (Miguel Ferrer) del FBI es forense y colaborador habitual de Cooper, además de una persona irascible, airada y megalómana. Con una ironía y un humor negro que se sale de los cánones establecidos, siempre mirando por encima del hombro a los habitantes de Twin Peaks a los que considera paletos incultos y una lengua viperina compensada con unas enormes dotes como miembro de la Oficina Federal de Investigación este antecedente con patas del Doctor Gregory House protagonizará algunos de los momentos más remercables de todo el trayecto de la serie y uno de los mejores diálogos jamás escritos para la televisión, el que mantendrá sobre la ”no violencia” con un sheriff Truman que queda boquiabierto cuando Albert le declara su amor incondicional no sin antes apelar a las bondades de pacifistas como Mahatma Gandhi o Martin Luther King.


Jerry Horne (David Patrick Kelly) es el hermano menor de Benjiamine Horne y su socio en el mundo empresarial. Tan propenso al crimen organizado, las chicas de alterne y la infidelidad como su hermano Jerry ejerce de ineficaz relaciones públicas de los negocios familiares de los Horne y llegará a tomar el rol de paupérrimo abogado de Ben cuando este sea acusado del asesinato de Laura Palmer por Cooper y el Sheriff Truman. Una vez su hermano pierda la razón tras quedar al borde de la bancarrota Jerry intentará hacerse con el patrimonio de este, pero será detenido por su sobrina Audrey que le parará los pies antes de que lleve a buen puerto sus planes. Siempre quedará para el recuerdo el flashback en el que él y Ben recuerdan el baile que Louise Dombrowski les dedicó a ambos con una linterna cuando no eran más que unos gafotas adolescentes.


Hank Jennings (Chris Mulkey) es el marido de Norma Jennings y en los primeros episodios de la serie abandonará la cárcel donde había cumplido condena por homicidio. Una vez de vuelta en Twin Peaks comenzará a trabajar en la cafeteria de su esposa jurándole que volverá no sólo a reinsertarse en la sociedad sino también a recuperar su corazón. Pero las intenciones reales de Hank son las de volver al mundo del crimen como esbirro de Benjamin Horne dejando con un disparo en coma vegetiativo a Leon Johson y uniéndose más tarde a las filas del mafioso Jean Renault. Antiguo jugador de fútbol, ex amigo de Harry Truman y ex miembro de los Bookhouse Boys Hank desaparecerá del panorama de Twin Peaks ingresando de nuevo en prisión, no sin antes recibir una brutal paliza por parte de Nadine Hurley cuando intente agredir a Ed, marido de esta última y amante de su mujer Norma.



El Mayor Garland Briggs (Don S. Davis) es un oficial de las Fuerzas Aéreas del ejército estadounidense implicado en el Proyecto Libro Azul que estudia mensajes venidos del espacio profundo. Su labor profesional, de la que ni su propia familia tiene información, le permitió no sólo conocer en el pasado a Windom Earle sino también ser un profundo conocedor de las Logias Blanca y Negra y la conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno que permite el acceso a dichos emplazamientos extraterrenos. De personalidad castrense y mística, pero cálida con el prójimo o su familia Garland se convertirá en uno de los implicados más necesarios a la hora de dar con Windom Earle durante la recta final de la serie siendo apresado por este y más tarde liberado por Leo Johnson que también se econtrará secuestrado en una cabaña perdida en el bosque a manos del ex compañero de Dale Cooper.



Margaret Lanterman (Catherine Coulson) apodada “La Señora del Leño” vio como su marido fallecía en un incendio durante su noche de bodas, desde aquel instante tomó precaución con el cálido elemento ya que según sus propias palabras procede del mal. Una vez difunto su marido, y según la propia Margaret, su alma quedó atrapada en un tronco de madera, material que representa el bien el Twin Peaks, y debido a ello considera que el mismo tiene vida y posee la capacidad de comunicarse con el resto de habitantes de la localidad, aunque siempre intercediendo ella como intérprete. La Señora del Leño escuchó a Leland Palmer atemorizando a Laura y Ronette Pulaski la noche que mató a la primera y casi quitó la vida a la segunda y sus especiales dotes extransensoriales la emparentan con el Mayor Briggs y otros personajes de naturaleza mística de Twin Peaks. La Señora del Leño es uno de los iconos más reconocibles de la historia de la serie de la ABC y su imagen es la que más protagonismo copa en el merchandising relacionado con la misma.




Annie Blackburn (Heather Graham) volverá a su Twin Peaks natal para ayudar a su hermana mayor Norma Jennings en la cafetería Double R Dinner después de abandonar el convento en el que ejercía de novicia. En cuanto Cooper la vea por primera vez el flechazo se antojará inmediato. Detrás de la cándida y eterea presencia de la sonriente Annie se esconde un pasado traumático marcado por un intento de suicidio, pero Cooper y la conexión que mantendrá con él le abrirá nuevas puertas a la hora de afrontar su vida. Después de ganar el concurso de Miss Twin Peaks Annie será secuestrada por Windom Earle ya que sólo sentimientos como el “amor” (el de Cooper por recuperar a su enamarodada) o el “miedo” (el que siente la inocente Annie al ser secuestrada) son las llaves que permiten acceso a las Logias Blanca y Negra. Cuando el agente especial del FBI ofrezca su alma para que Bob libere la de Annie el primero quedará encerrado en la Logia Negra y la segunda volverá a la realidad en estado crítico pero siendo estabilizada más tarde en el hospital de la ciudad.



Windom Earle (Kenneth Welsh) es a Dale Cooper lo que James Moriarty era a Sherlock Holmes, una némeis diabólica y en ocasiones hasta más inteligente y efectiva que la del personaje protagonista. Windom Earle perdió la cordura y asesinó a su esposa Caroline cuando descubrió que su primero pupilo y luego compañero del FBI, Dale Cooper, mantenía un romance secreto con ella. En su juventud Earle se vio implicado, al igual que el mayor Garland Briggs, en el Proyecto Libro Azul que investigaba el origen arcano de unos emplazamientos extraterrenos llamados Logias Blanca y Negra y los dugpas unos hechiceros que habitaban en esta última y que controlaban el poder maligno que allí habitaba. Windom Earle llegará a Twin Peaks con la misión de encontrar el camino que le lleve a la Logia Negra y para ello se servirá de su perspicacia, su falta de escrúpulos y un juego de ajedrez humano con el que pondrá contra las cuerdas a Cooper y sus colaboradores. En el clímax final de la serie Bob derrotará a Earle por intentar arrebatar el alma a Cooper, acto que el habitante de la Logia Negra llevará a cabo personalmente en el cierre de la serie.



Bob (Frank Silva) o también conocido como Killer Bob es una entidad procedente de la Logia Negra, un lugar localizado en otra dimensión que está habitado por el mal y en el que sus integrantes se alimentan con el “la tristeza y el dolor” de sus víctimas una vez estos sentimientos han tomado la forma de una especie de maíz guisado llamado Garmonbozia. Desde años ancestrales Bob, en colaboración con su compinche Mike, aka Philip Gerard, que al igual que él llevaba en un su brazo izquierdo un tatuaje con la frase “Fuego Camina Conmigo”, se dedica a poseer los cuerpos de inocentes para alimentarse de sus almas y con ello perpetuar su especie. Cuando Bob intentó poseer a Laura Palmer esta se resisitió durante años, pero Bob tomó el cuerpo de su padre, al que ya había amenzadao en su niñez y por ello le era conocido, y lo incitó a abusar sexualmente de ella desde los doce años de edad. Cuando Cooper descubra que Bob es en realidad la personalidad secreta oculta en Leland este le obligará a suicidarse antes de abandonar su forma física. Días después Bob volverá a nuestra realidad y ya en la Habitación Roja suplantará a Cooper en el mundo real mientras este queda encerrado en la Logia Negra.



 De la misma manera que Leland Palmer era el huesped humano de Bob Philip Gerard (Al Strobel) alias “Mike el Manco” lo es de “El Hombre del Otro Lugar” el “Enano” que dará a Cooper pistas relacionadas con el asesinato de Laura Palmer en sus ensoñaciones. Mike era socio de fechorías de Bob y supuestamente ambos habitaban en la Logia Negra, pero cuando Mike vio el “rostro de Dios” se arrancó el brazo en el que llevaba tatuadas las palabras “Fuego Camina Conmigo” (suponemos que a modo de expeditivo ritual para rechazar su lado maligno) y decidió dedicar su vida a buscar y detener a Bob. En Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo descubriremos que Mike asistió al asesinato de Laura Palmer, pero de eso hablaremos en el segundo especial cuando analicemos la película precuela/secuela que David Lynch dedicó a la serie que creó al alimón con Mark Frost.



El Hombre de Otro Lugar (Michael J. Anderson) o “el Enano” es otro ente extraterreno al que siempre veremos en pantalla localizado en la Habitación Roja, la supuesta antesala que precede las Logias Blanca y Negra. Mientras en la serie asistimos a cómo el Enano ayudará a Cooper a resolver el caso de Laura Palmer por medio de pistas ocultas que el agente del FBI deberá resolver poco a poco en Twin Peaks: Fuego Camina Conmigo descubriremos que dicho personaje tenía un pacto con Bob en el que ambos mantenían una relación de reciprocidad sustentada en la muerte y el dolor de las víctimas que el segundo cazaba para alimentar al primero y a la que volveremos, una vez más, cuando hablemos del malogrado film de 1992 y en el que el anillo de Teresa Banks, que más tarde heredarán Laura Palmer y Annie Blackburn, copará gran protagonismo.


Si el “vehículo humano” de Bob era Leland Palmer y el de el Hombre de otro Lugar Philip Gerard el anciano y senil camarero del Gran Hotel del Norte lo era de el Gigante (Carel Struycken). Dicho rol es otra criatura sobrenatural que a partir del primer episodio de la segunda temporada dará a Cooper valiosa, pero oculta, información para resolver el caso de la muerte de Laura. Será el Gigante quien avise al agente del FBI cuando Leland Palmer/Bob vuelva a matar y por medio del ya mencionado camarero del hotel propiedad de Benjamin Horne quién le dé la última pista para que descubra finalmente la identidad del asesino de la única hija del matrimonio Palmer en el episodio Ley Arbitraria. Su última aparición tendrá lugar en el último episodio de la serie en la Habitación Roja junto a el Hombre del Otro Lugar, dejando entrever que ambos son conocidos o, como defienden algunas teorías, habitantes de la Logia Blanca.