miércoles, 4 de febrero de 2015

Masters del Universo, tú a Eternia y yo a la Tierra.



Título Original Masters of the Universe (1987)
Director Gary Goddard
Guión David Odell basado en las figuras de Mattel
Actores Dolph Lundgren, Frank Langella, Meg Foster, Billy Barty, Courteney Cox, Robert Duncan McNeill, James Tolkan, Christina Pickles





Aquellos que crecimos en los 80 jamás olvidaremos que en el año 1982 le empresa de juguetes Mattel puso a la venta una serie de figuras que mezclaban el tono barbárico de Conan (de hecho iban a ser mechandising de la pelicula de John Milius que luego fue reciclado) con la temática sci fi de Star Wars. Los Masters del Universo comandados por He-Man fueron un éxito rotundo para la casa de la legendaria Barbie que se vio incrementado hasta lo descomunal cuando la productora de animación Filmation encabezada por el productor Lou Schimer dio forma a una serie de dos temporadas con un total de 130 episodios en los que los defensores de Eternia hacían frente a las fuerzas del mal comandadas por el diabólico Skeletor, como bien rezaba el opening del programa




La serie, para qué negarlo, una era una mediocridad de animación cutre y reiterativa con personajes simplistas y tramas infantiles (ojo, algunas escritas por gente como J Michael Straczynski o Paul Dini, pesos pesados del actual cómic americano en DC o Marvel) que se aprovechó de la ilusión que nos hacía a los tiernos infantes de la segunda mitad de los 80 ver a nuestras figuras de acción darse inocuos golpes en la pantalla pequeña para nuestro poco exigente regocijo. El éxito del serial catódico fue el que permitió que la idea de una película en imagen real para las salas cinematográficas se diera forma, aunque dos años después de la finalización de la serie, en cierta manera un poco tarde, algo que también pasó factora al producto.




La responsable de adaptar a la pantalla grande las correrías de los Masters del Universo fue la célebre productora Cannon Films de Menahem Golan y Yoram Globus. La casa que impulsó algunos de los productos más conocidos de la Era Reagan como Yo Soy la Justicia, Desaparecido en Combate o Cobra: El Brazo Fuerte de la Ley también hizo sus pinitos en la ciencia ficción. La hoy envejecida Fuerza Vital de Tobe Hooper o la indescriptible Superman IV: En Busca de la Paz se adscriben a este género en el que habría que incluir el largometraje que nos ocupa. Todos eran, en el mejor de los casos, productos mediocres, hasta los que tenían un presupuesto más abultado (como es el caso del film el director de La Matanza de Texas) pero cumplían su cometido de rendir en taquilla. Curiosamente ni eso pudo hacer Masters del Universo, lo que supuso el principio del fin de la Cannon.




Golan y Globus, en asociación con Edward R. Pressman no escamitaron en gastos con Masters del Universo. Los actores elegidos para dar vida a los dos protagonistas, He-Man y Skeletor, fueron, respectivmente, el sueco Dolph Lundgren que comenzaba una exitosa carrera como héroe de acción en Estados Unidos y el norteamericano Frank Langella al que pudimos haber visto en el Drácula de John Badham o La Ira de Dios de Ralph Nelson.. El director elegido fue el desconocido y nada prolífico Gary Godard, que toda la vida se ha dedicado a diseñar parques de atracciones para la Universal, el guionista para tejer la trama fue David Odell (Cristal Oscuto), para componer la polémica banda sonora se recurrió a Bill Conti (Rocky) Anne V. Coates (Lawrence de Arabia) en el montaje y hasta el mítico dibujante galo Jean Giraud "Moebius" realizó alguno de los diseños de la dirección artística.




A pesar de todos los esfuerzos de la Cannon el largometraje sólo recuperó 17 millones de los 22 (un presupueto considerable para una cinta ideada a las espaldas de Hollywood como esta) que había costado su producción convirtiéndose en el fracaso que marcaría la etapa de decadencia de la productora que desparecería seis años después con muchas deudas con el fisco por parte de sus presidentes. Hoy, casi 30 años después de su estreno, habiéndola revisado anoche después de décadas y tratando de reducir el factor nostalgia al mínimo un servidor va a tratar de hablar de esta adaptación de los personajes de Mattel que quiso ser una superproducción y se quedó a medio camino debido a la mediocridad generalizada que transmite en todos y cada uno de sus fotogramas.




El ajustado presupuesto fue primordial para que los productores decidieran que la trama central no se desarrollara íntegramente en Eternia, el planeta originario de los personajes, llevando después del prólogo la historia al planeta Tierra par abaratar costes. También se prescindió del personaje de Orko, uno de los más célebres de la serie de televisión, porque no tenían medios adecuados para hacer volar al personaje que se desplazaba levitando y que fue sustituido por un rol de nueva hornada llamado Gwildor, interpretado por Bily Barty, que se muestra insoportable en todo momento para el espectador gracias a su voz chillona, humor infantil o la dichosa musiquita que saca (más bien arranca) de la llave dimensional con la que hace viajar a los protagonistas a nuestro mundo.




Aunque la cinta arranca con un prólogo más que interesante no tarda mucho en hacer acto de presencia en el largometraje una de las señas de identidad de la Cannon en los años 80. Desde los títulos de crédito en los que la tipografía y el tema central del film compuesto por Bill Conti son una copia descarada de los del Superman de Richard Donner y la fanfarria de John Williams pasando por toda la parafaernalia relacionada con Skeletor que está burdamente fusilada de Star Wars (hasta los cascos de la guardia del villano son idénticos a los de Darth Vader) o la llegada de héroes y villanos a la Tierra emulando mucho el tono de Terminator de James Cameron todo es un cúmulo de plagios vergonzantes que confirman cómo le gustaba a la casa creadora de Yo, el Halcón o Contacto Sangriento copiar éxitos previos como si de una productora italaina exploit del montón se tratara. Aunque más curioso sería ver que la trama central  de la obra que nos ocupa serviría de considerable inspiración al Thor de Kenneth Branagh para Marvel Studios, ahí es nada.




Por el lado bueno podemos decir que pese a las licencias tomadas con respecto a la serie de animación (verdadera fuente de inspiración del largometraje) que no son pocas tanto argumentales (no hay rastro del Príncipe Adam ni la realeza de Eternia) como estilísticas (el diseño de los trajes de personajes como Skeletor, Teela o Evil-Lynn poco tienen que ver con los originales) la puesta en escena sabe captar el tono de la misma, aunque dándole un matiz crepuscular, oscuro y más peligroso a todo el entramado, mostrándose el largometraje en todo momento como lo que podría ser (y de hecho es) el último enfrentamiento entre He-Man y su némesis después de años de batallar el uno contra el otro.




Mientras que Dolph Lundgren da el tipo en el plano físico para ser un creible He-Man y secundarios como la Evil- Lynn de una Meg Foster de mirada abrasadora o una jovencísima Courteney Cox y su candidez llenan la pantalla es el Sekeletor de Frank Langella el que devora el encuadre cada vez que la cámara repara en su presencia. El actor de La Novena Puerta o Frost/Nixon: El Desafío inyecta un tono fatalista y melancólico a su villano, con un aire shakesperiano (David Odell le regala los mejores diálogos del por otro lado terrible guión) que hace padlidecer a cualquier partenaire que comparta plano con él. Langella coge un personaje simplista en el papel y lo llena de detalles para transformarlo en una criatura intimidante y megalómana, un malo de opereta que se convierte en el mayor acierto de la película y según el mismo actor, uno de de sus trabajos interpretativos favoritos.




La acción funciona casi en todo momento y aunque a Gary Goddard se le notan todas las carencias del novato en lides cinematográficas ya se ocupa la montadora Anne V. Coates de sacar oro de la hojalata. El humor es estúpido hasta lo insultante, el que tiene que ver con Gwildor es insoportable, el del personaje del siempre entrañable James Tolkan algo más aceptable. Por otro lado los escuetos efectos especiales (ya sean de maquillaje o visuales) se dividen entre los que todavía hoy mantienen la compostura muy dignamente y los que queman las corneas con sólo mirarlos. Poco más se le puede pedir en ese sentido a un producto realizado de espaldas a las majors y con sus cabezas pensantes quedándose de manera ilegal el presupuesto de las producciones que financiaban.




Pero todo lo chusco, lo cutre y salchichero queda en segundo plano cuando vemos a personajes como He-Man enfrentarse a muerte con Skeletor, a Evil-Lynn manipular la voluntad de los humanos, a Beast Man dar tollinas como panes de hogaza o a personajes creados expresamente para la película (y que luego tuvieron sus propias figuras de la línea de Mattel) como Blade o Saurod imponer con su mera presencia. Luego estaría Krag, que es una mezcla entre una bailaora flamenca envejecida y Jose Luis Rodríguez el Puma, pero tampoco nos pongamos exquisitos. El castllo Greyskull, Man At-Arms, la Hechicera (un poco más envejecida y recatada en la vestimenta que la original) todas señas de identidad de los Masters del Universo que tienen su momento de gloria a lo largo del film para que los miembros del fandom quedemos satisfechos.




Como se puede ver en la entrada en pocos momentos me he dejado llevar por el hecho de que esta cinta sea una parte importante de mi infancia. Masters del Universo es una película que se mueve entre lo mediocre y lo decididamente malo, pero que entretiene en todo momento y no desentona con el grueso de las producciones de Serie B americanas de los 80. Tras ella el inefable Albert Pyun (Capitán América) iba a rodar para la Cannon una secuela, pero Golam y Globus perdieron los derechos de los personajes y tuvieron que retocar el guión ya escrito para convertirlo en el del film Cyborg, con Jean Claude Van Damme de protagonista. Lo último que se sabe de los personajes de Mattel es que ya está escrito el guión, a manos de Jef Waldow, de la nueva versión imagen real, que no sabemos si sierá un remake de la que nos ocupa o un reinicio en toda regla. Lo único cierto es que este fan de He-Man, Skeletor y el olvidado Hordak esperará con ganas y verá con fruición independientemente del resultado que ofrezca. Buen viaje y larga vida a Eternia.



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