martes, 23 de julio de 2013

The Conjuring: Expediente Warren



Título Original The Conjuring (2013)
Director James Wan
Guión Chad Hayes, Carey Hayes
Actores Vera Farmiga, Patrick Wilson, Lili Taylor, Joey King, Ron Livingston, Mackenzie Foy, Shanley Caswell, Hayley McFarland, Sterling Jerins, Shannon Kook






The Conjuring (Expediente Warren en España, cada vez vamos a peor) es la confirmación de que el director originario de Malasia James Wan es posiblemente el mejor autor de cine de terror de la actualidad. Como cineasta se dio a conocer cuando llevó al largo un cortometraje de su propiedad llamado Saw, interesante cinta que recuperaba un tono de terror primario y muy epidérmico de los 70 que se desvirtuó al dar pie a una indigerible saga de hasta siete entregas (yo no pude pasar de la tercera) de la que se desvinculó como realizador ejerciendo únicamente labores de producción, chico listo y con visión económica.




Tras ella y dejando de lado su incursión en el género charlesbronsonesco de ciudadanos vengativos que se toman la justicia por su propia mano con Sentencia de Muerte, protagonizada por Kevin Bacon, se hizo un nombre poco a poco dentro del cine de terror. En Dead Silence ya se dejaba ver un director con mano para crear tensión pero el film no hacía pleno y fallaba en varios aspectos. Ya en 2011 estrenó Insidious, un giro dentro de el cine sobre posesiones y casas encantadas que ofrecía momentos brillantes y atmosféricos, una cinta notable que sólo se dispersaba un poco en su recta final cuando Wan decidía enseñar demasiado a su "criatura" sin necesidad de ello, ya que cuando sugería su presencia era cuando el largometraje daba lo mejor de sí mismo.




Pues aquella pieza protagonizada por Patrick Wilson (que repite en The Conjuiring) y Rose Byrne fue sólo una toma de contacto con el género de inmuebles endemoniados y seres sobrenaturales que ha tenido su eclosión total en la cinta que nos ocupa (basada en supuestos hechos reales) la sin lugar a dudas obra cinematográfica más aterradora e inquietante que ha ofrecido el género de terror en décadas. Curiosamente James Wan consigue esta proeza sin inventar nada, todo lo contrario, utilizando sabiamente y con una pericia sobresaliente todos los tópicos del cine de terror clásico pero dándole una personalidad, fuerza y ejecución para quitarse el sombrero.




En el año 1971 la familia Perron, formada por matrimonio y cinco hijas, acaba de mudarse a una casa en Rhode Island. Al poco tiempo de instalarse descubren un sótano oculto y los sucesos paranormales no se hacen esperar. Aterrados por las presencias sobrenaturales los Perron solicitan los servicios del matrimonio Warren formado por Ed, demonólogo y Lorraine, clarividente. Cuando la pareja de parapsicólogos deciden investigar el hogar familiar descubren la presencia de numerosas entidades, pero una de ellas es la que más preocupa a Lorraine por su odio hacia los nuevos ocupantes del hogar descubriéndose más tarde que la motivación para tal acto tiene que ver con sucesos acontecidos en el pasado en la casa y sus inmediaciones.




Evidentemente el argumento de la película no inventa nada, es más, es de todo menos original ya que hasta la anterior cinta de Wan compartía la misma temática. Pero el mayor pleno de The Conjuiring es precisamente no eludir los tópicos del género, sino entregarse totalmente a ellos para mejorarlos con un pulso y un control de los resortes del terror digno de los más grandes. Aunque lo mejor es que el director huye totalmente de los sustos construidos a base de gratuitos e innecesarios golpes de sonido, de la casquería explícita o de mostrar directamente a sus "presencias" que sólo ofrecen su rostro a la cámara cuando la historia lo exige en la recta final del metraje.




Porque con su última cinta James Wan parece haber creado una especie de decálogo sobre esos fetiches que suelen aterrorizar al ciudadano medio en la vida real para que todo tipo de espectador tenga su momento de inquietud a lo largo del metraje. Muñecas, espejos, psicofonías, armarios, presencias debajo de la cama, sombras detrás de puertas que se abren y cierran solas, apelando con todas estas situaciones a un terror primario tensado como un cable de acero con el que no saltamos de la butaca sino que nos retorcemos en ella por el in crescendo de inquietud que sus imágenes y sonidos nos transmiten llegando en algunos momentos el espectador a desear que terminen por su crudo verismo.




Wang utiliza una puesta en escena de tono cuasi documental (ambientar el film en los años 70 ayuda mucho en este cometido), rodando algunos de los momentos de terror en formato digital dándole así una textura de grabación casera a los mismos que ayuda a acrecentar su realismo. El uso de planos nos estáticos, la colocación de la cámara en las habitaciones, desenfocar los fondos cuando quiere sugerirnos pero no mostrarnos las apariciones y el cuidado posicionamiento de los objetos y muebles en las estancias (hasta en eso es detallista el cineasta) permiten que la sensación de peligro sea constante, que la atmósfera se haga palpable y en ocasiones insoportable consiguiendo que esa casa de Rhode Island huela a miedo y maldad por todas y cada una de las paredes que le dan forma como hogar.




Sí, tenemos entidades espectrales, pero se ven lo justo, intimidan considerablemente al respetable y no están expuestas gratuitamente. Sí, tenemos a una clarividente que nota presencias sobrenaturales, pero está interpretada por una inmensa Vera Farmigia (que ya ha demostrado lo que vale en la interesante primera temporada de Bates Motel) que devora interpretativamente la película. Sí, hay un exorcismo, pero es el mejor rodado en décadas (todo un acierto taparle la cabeza con la sábana al personaje... ese momento en el que se rompe un poco la tela...) y nos permite ver el buen hacer del reparto (Patrick Wilson y Lili Taylor dándolo todo, aunque con lo poco agraciada que es esta última nadie se cree que esas cinco preciosidades de hijas hayan salido de sus entrañas, y no, el padre al que da vida Ron Livingston tampoco es un Adonis). Sí, todo ya lo hemos visto antes, pero pocas veces con tanta personalidad y realismo.




Me sería imposible enumerar todas las escenas que se quedan grabadas en la retina. El prólogo con la muñeca que ya sienta las bases de la poderosa puesta en escena, el juego de las palmadas, la escena del armario, las dos de la cajita de música, la de la ropa tendida, la de la cama del personaje de Christine (grandioso el giro de hace la cámara cuando levanta la cabeza para mirar a la puerta que se cierra) en el que la actriz Joey King transmite verdadero horror con su mirada mientras ve lo que supuestamente se encuentra entre las sombras (uno de mis momentos favoritos del film por el pulso de Wan que llega a cotas bestiales de contención narrativa) la de la psicofonía cuando el magnetófono de los Warren salta sin previo aviso, la del árbol y sobre todo la de la mecedora con la muñeca. Seguro que me dejo alguna, porque lo mejor del largometraje es que las escenas de terror se suceden en cascada sin dar apenas respiro al espectador.




The Conjuring me ha regalado casi dos horas de cine brillante, divertidamente diabólico, con un aroma a futuro clásico (precisamente porque hunde sus raíces en los muchos que hay dentro del género de terror) construido por un autor con todas las letras que tiene un futuro sencillamente brillante en el mundo del séptimo arte. Posiblemente me quedo con La Mujer de Negro porque pierdo los papeles por el terror gótico deudor de la Hammer Films, pero la obra que nos ocupa no desmerece para nada al largometraje protagonizado por Daniel Radcliffe y es más aterrador que aquel. Por desgracia la ambigüedad se cierne sobre la carrera de James Wan, ya que si esa próxima secuela de Insidious pinta magníficamente bien, que vaya a dedicarse a rodar la séptima entrega de Fast and Furious y que para colmo se comente que la ya confirmada segunda parte de esta Expediente Warren de la que hablamos puede que no le tenga a él a los mandos nos deja un poco con el alma en un puño por no saber dilucidar si el enorme talento como narrador de este cineasta de poco más de 36 años va a tomar el camino adecuado.



3 comentarios:

  1. Leyendo tu crítica creo que esta película me va a dar más de una pesadilla que otra ya que tiene alguno de los tópicos de terror que más me hielan la sangre (las muñecas pueden con todo mi ser). Siendo sincera no he visto Insidious, voy a incluirla en mi lista de pendientes pero esta me llama poderosamente aunque probablemente después esté maldiciendo sus escenas por la eternidad.

    Por cierto, disiento en La Mujer de Negro, tantas espectativas rotas con esa...

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  2. El detallazo de la canción de Megadeth del final, un 10 ;)

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  3. Es que parece como si James Wan hubiese hecho la película con la intención de abordar todos los miedos clásicos relacionados con casas para llegar a tocar la fibra sensible al mayor número de espectadores. No se deja nada en el tintero. Además si te dan miedo las muñecas la imagen que abre la película ya es de un primerísimo plano de la mitad de la cara de la que sale en la película, Anabelle, que la verdad es que da bastante grima.

    No te pierdas Insidious, no es tan buena como The Conjuring pero en ella está el germen de esta y también ofrece momentos que los ponen de corbata, yo espero la secuela con muchas ganas. Ya con La Mujer de Negro no coincidimos, me parece la mejor película de 2012, una adaptación brillante de la novela de Susan Hill con aroma a clásico británico de la Hammer y con algunos momentos de bastante tensión. Funciona todo, dirección, guión, reparto, atmósfera, ambientación dirección artística.

    Lo de la canción de Megadeth era inevitable, desde que leí el título de la película por primera vez me vino a la cabeza.

    Un saludo!

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