sábado, 10 de septiembre de 2011

Factotum, la vida según Henry Chinaski



Segunda novela del escritor norteamericano nacido en Alemania, Charles Bukowski. Factotum está protagonizada por el alter ego literario del novelista, Henry Chinaski. El libro está formado por 87 capítulos en los que seguiremos al protagonista en una vida nómada viajando en autobús de una ciudad a otra de los Estados Unidos para encontrar trabajo, mantener relaciones con todo tipo de mujeres, beber como un cosaco, fumar como un carretero y escribir sus poemas y relatos cortos, que son los que realmente le dan un motivo para seguir vivo.

Henry Chinaski habita en la inmundicia. Es un escritor con talento y a diario de su pluma o máquina de escribir salen poemas y relatos cortos rechazados por todo tipo de revistas o periódicos. A pesar de que nuestro "antihéroe" busca trabajos, su permanencia prolongada en los mismos no es una opción viable por sus continuas borracheras y posteriores resacas, insultos a sus jefes, peleas con compañeros de trabajo o escarceos sexuales con las trabajadoras, sin importar si trabaja de limpiador, hostelero, transportista o reponedor. Las maneras en las que abandona los empleos o le expulsan de ellos son brillantes y socarronas, bordeando la genialidad y siempre rematando la jugada con el conocido cheque del último día que debe, por el medio que sea, cobrar sin falta.

También veremos como mantiene relaciones con muchas mujeres, con señoras alcoholizadas o prostitutas entradas en años. En este sentido memorable es el capítulo en el que la oronda vecina de uno de los moteles en los que Chinaski se hospeda le realiza una bestial felación que le deja el miembro considerablente condolido, a carcajadas tuve que leerme ese episodio. A pesar de tener sexo con todo tipo de féminas sólo con Jan encontrará algo de estabilidad sentimental por compartir aficiones con ella (si a beber hasta la extenuación y pelearse a diario se le pueden llamar aficiones) a pesar de que entre ellos la relación amor odio es un hecho ambos llegan a convivir como una pareja, atípica y extrema, pero una pareja al fin y al cabo.

Factotum tiene un estilo menos crudo por parte de Bukowski, que otras de sus obras como por ejemplo Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones. Las andanzas de Hank Chinaski aquí a pesar de ser tristes y en ocasiones verdaderamente penosas siempre están narradas desde el punto de vista de la ironía, el desenfado y una misantropía que no produce malestar en el espectador porque los pasajes destilan humor, sorna y bastante autoparodia (Bukowski sabe reirse de sí mismo como pocos escritores) algo parecido a lo que hizo con su magnífica y muy divertida última novela Pulp, pero en esa ocasión haciendo mofa y escarnio con los postulados de la literatura negra.

Existe una excelente adaptación al cine con el mismo título a pesar de no ser una extricta u ortodoxa plasmación del escrito ya que si bien muchos pasajes aparecen en su meteraje el film es, más que otra cosa, una amalgama de todas las constantes autorales de Bukowski como literato. Factotum la dirigió en el año 2005 el cineasta noruego Bent Hammer y la protagonizó un inmenso Matt Dillon que dio forma a un Henry Chinaski que era el vivo retrato del que yo veo en sus aventuras literarias, acompañado de dos excelentes secundarias como la guapa y talentosa Marisa Tomei y la no tan bella pero siempre magnífica Lili Taylor. No tardaré mucho en comentar dicho largometraje que quiero revisionar a la mayor brevedad posible.

Factotum es una novela quintaesencial para entender el mundo en el que se movió ese hombre de rostro simiesco llamado Charles Bukowski y sobre todo para poner rostro a su discurso como escritor. Una vida llena de alcohol, tabaco, pobreza, sexo alquilado, hambre, carreras de caballos, desesperanza, ingenio casi nunca aprovechado, peleas, suciedad física y moral, olores a fluidos corporales, ropas arapientas, música clásica sonando en destartaladas radios, moteles de mala muerte, trajes baratos, resacas de campeonato, empleos efímeros y pasión por escribir. Verdadera vocación de Chinaski/Bukowski ese hombre que mandaba una solicitud de trabajo a la revista Times para ejercer como reportero y era contratado por dicha compañía poco tiempo después para limpiar los retretes de la oficina. La inquebrantable filisofía del perdedor en su máximo exponente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada