sábado, 20 de agosto de 2011

Monsters, stranger in a strange land




Título Original Monsters (2010)
Director Gareth Edwards
Guión Gareth Edwards
Actores Scoot McNairy, Withney Able




Independence Day, Invasión a la Tierra (Battle: Los Angeles), Skyline. Todos los fans de este tipo de films no tienen nada que hacer viendo Monsters, la interesante ópera prima del cineasta británico Garteh Edwards. Ya que esta producción que ha llamado la atención en distintos festivales y dividido a la crítica y al público con respecto a sus defectos (pocos, ínfimos) y virtudes (bastantes más) está localizada en un contexto de cine de ciencia ficción extraterrestre, pero se aleja completamente de esos tópicos que, en un principio enriquecieron este subgénero, para más tarde, por reciclados, repetidos y hasta parodiados, acabaron por dilapidar su prestigio y casi enterrándolo de por vida, al menos en lo que a originalidad se refiere.




Monsters es para el cine de invasiones alienígenas lo que El Tiempo del Lobo de Michael Haneke para el cine post-apocalíptico o de catástrofes. Un producto que utiliza la llegada de aliens a nuestro planeta como mera excusa argumental para que sus dos protagonistas, un chico y una chica, se encuentren atrapados en un ambiente hostil, enrarecido y desolador en el que llegarán a conocerse, enamorarse e incluso tomar conciencia de su lugar en el mundo y de su propia naturaleza como seres humanos más allá de sus personales y anodinas vidas




Seis años atrás una invasión alienígena asoló México. Un fotógrafo llamado Andrew Kaulder (excelente Scoot McNairy) es enviado a ese país para rescatar y traer de vuelta a casa a Samantha Wynden (una Withney Able llena de encanto), la hija de su acaudalado jefe. En el proceso tendrán que cruzar una frontera cerrada a cal y canto por un gobierno estadounidense que no permite el paso a los ciudadanos aztecas por miedo a que propaguen la infección que supuestamente los extraterrestres han traído desde su planeta. Llegar a sus propios hogares será el único fin de la pareja de protagonistas.




El inicio de Monsters, lo que viene siendo su prólogo, es doblemente esclarecedor. Por un lado es una escena clave en el film por un motivo que como es lógico no voy a desentrañar aquí y por otro la conclusión de la misma supone la ruptura total por parte de Edwards con el subgénero en el que ha decidido contextualizar la historia que va a contar. Porque esa escena llena de acción será la primera y última en la cinta, mostrándose tal acto como toda una declaración de principios al renegar el director de unos postulados tan marcados como los que se suelen adherir a este tipo de celuloide.




Las criaturas alienígenas de Monsters, muy deudoras del imaginario lovecraftiano, apenas aparecen a lo largo del film. Edwards prefiere centrarse en las vivencias y personalidades de sus dos personajes principales (algo parecido a lo que hace Robert Kirkman con los cómics de The Walking Dead con respecto a la presencia de los zombies) hacerlos partícipes de una creíble y nada tópica historia de amor que evoluciona entre miradas, gestos o sonrisas complices eludiendo, agradecidamente, cualquier manida excusa babosa o excesivamente sensiblera, alejándolos así, de manera inteligente, de estereotipos.




Con más en común con Distrito 9 (esos seres de otro mundo que representan el racismo y la mano dura de Estados Unidos en lo referente los ciudadanos mejicanos que cruzan la frontera o el omnipresente ejército norteamericano que es una muestra las desproporcionadas intervenciones militares a nivel internacional de aquel país) que con La Guerra de los Mundos de Steven Spielberg y con pasajes contenidos que recuerdan al Andréi Tarkovski de Stalker (destaquemos también la magnífica banda sonora de Jon Hopkins), Garteh Edwards consigue con su obra una rara avis dentro de la ciencia ficción, género al que podríamos decir que casi ni pertenece. Finalmente consiguiendo algo casi imposible, transmitir verismo y un epidérmico acabado naturalista al introducir en nuestra existencia la convivencia con extraterrestres sin que por ello el conjunto se vea artificioso o impostado. Exhalando veracidad por todos y cada uno de sus fotogramas.




Aquellos que buscen artifico, acción y criaturas diabólicas que vienen a acabar con la humanidad que vean otra película que no sea Monsters, producto en el que ni siquiera los milimétricamente medidos efectos digitales son gran cosa, porque el film tampoco lo necesita. En cambio los que busquen una mirada atípica sobre un tipo de cine quemado y mil veces plagiado u homenajeado, que no lo dude y se deje deleitar por el exquisito minimalismo del film de Garteh Edwards que con un clímax tan extraño como inspirado nos muestra como dos personas (aquellas que pudimos ver hundidas en la excelente escena de las llamadas por teléfono en la gasolinera) deben compartir una experiencia fuera de lo normal para sentirse verdaderamente vivos por primera vez en sus tristes e ínfimas existencias.



2 comentarios:

  1. Armin, leí este post hace.. no se... un año aproximadamente y desde entonces le tenía muchas ganas a esta película, hoy por fin la adquirí en DVD, nunca se estrenó acá en México, en las salas de cine, o al menos fue muuuuuuy limitada su distribuición y debo decir que, gracias, me la pase de lo lindo viendo la película. Me gustaron mucho algunos pequeños detalles casi impercetibles que le dan forma a los personajes y cuentan un poco su historia y el final me gustó mucho, mucho, el apareamiento de los aliens, que más allá de parecer una amenaza, en ese momento, era un espectáculo hermoso, al menos para los protas, jo! El beso de estos dos y el "no quiero llegar a casa."

    Saludos.

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  2. Hola Landa.

    Me alegro de que te gustara Monsters, no es una película fácil y es bastante atípica dentro del género al que se adscribe, pero contiene (como tú bien mencionas con la escena del apareamiento) una extraña belleza en la monstruosidad, con un lirismo visual que consigue incluso emocionar al espectador.

    Me alegro que descubrieras la película aquí y que la hayas disfrutado.

    Un saludo.

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