miércoles, 15 de junio de 2011

Insidious, otra vuelta de tuerca




Título Original: Insidious (2010)
Director: James Wan
Guión: Leigh Whannell
Actores: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Andrew Astor, Lin Shaye, Leigh Whannell, Angus Sampson, Barbara Hersey,




En el año 2004 el director australiano de origen malasio, James Wan, encontró el éxito cuando decidió pasar a largo un cortometraje realizado por él llamado Saw. La cinta supuso un interesante thriller tenso como un alambre sobre dos hombres encerrados en una habitación que deben acabar el uno con el otro para salir vivos de tan extrema situación. Tras ella llegó una interminable y prefabricada saga que desde su segunda entrega ya aburría hasta a las cabras, por su abuso del subrayado, el efectismo en la dirección y el montaje y el uso de un mensaje tan reaccionario como pueril.




Wan fue un tipo listo y tras la primera cinta sólo ejerció de productor, embolsándose un buen dineral por cada entrega. Más tarde coqueteó con el drama charlesbronsoniano de tufo filonazi en Sentencia de Muerte, pero también llamó la atención con una fallida pero interesante cinta llamada Deadly Silence. Un producto adherido al género de terror pero en las antípodas de la primera Saw. Se trataba de una obra que estaba rematada con cierto aplomo, con un sentido del suspense y el horror de tono ochentero que hacía presagiar que el cineasta australiano iba por el buen camino. Tras ver Insidious no me cabe duda de que James Wan ha dado por fin en el clavo y ha sorprendido a propios y extraños con su último largometraje.




Insidious consigue un logro que el 95% de las películas de terror actuales no llega ni a vislumbrar y no es nada más y nada menos que dar miedo. No hablamos de cagarnos en los pantalones al ver una imagen o secuencia (habrá incluso quién no se inmute la ver la cinta), pero sí de experimentar una considerable inquietud cuando ciertos pasajes del largometraje desfilan por delante de la pantalla con acierto, y por suerte y contra todo pronóstico no son pocos. Algunos de ellos tan sencillos como perfectamente rematados.




Desde el prólogo, que ya muestra la primera imagen que llama la atención, vemos una puesta en escena calmada, atmosférica, clásica y sosegada, llena de elegantes y tenebrosos travellings por las habitaciones del inmueble en el que viven los protagonistas, remitiéndonos todo desde a The Haunting de Robert Wise a La Leyenda de la Casa del Infierno de John Hough. Porque con Insidious, Wan nos va a contar (o eso parece al principio) la típica y tópica historia de casa encantada con espíritus que aterrorizan a familia recién llegada. Pero lo inusual es que haciendo un uso inteligente de todas las constantes y caminos mil veces transitados dentro de este tipo de celuliode, nos regala una muy buena película.




Con su última cinta Wan ha llegado a la acertada conclusión de que menos es más. Que no hay que hacer un uso estúpido y abusivo del sonido para asustar al público (aunque a veces caiga en la tentación). Que los movimientos alocados de cámara y el montaje sincopado no dejan que respiren los encuadres y que permitir que una toma fluya puede asustar más al espectador que sólo vislumbra una sombra, que al que le ponemos en primer plano la cara de la criatura o monstruo que acecha a los protagonistas.




Insidious también acierta en otro apartado, No fuerza ni malogra sus referencias fílmicas y las deja tomar forma de manera subliminal. Es más, la cinta bien podría ser sin problemas una actualización, aunque menos amable, de Poltergeist la cinta producida por Steven Spielberg y dirigida por Tobe Hooper, ya que la estructura argumental, el desarrollo de la trama y algunos apuntes (un hijo de la familia cómo víctima, una criatura extraterrenal que lo acecha, la peculiar medium, los parapsicólogos que son la sutil y nada chirriante aportación cómica al producto) son parecidos a los de aquel memorable largometraje de 1982.




También hay cierto regusto en el film por rememorar El Exorcista (un tenebroso ático, el aspecto casi tribal de la criatura) de William Friedkin o de traernos a la mente La Semilla del Diablo (el estrecho pasillo de saturado color rojo lleno de candelabros) de Roman Polanski e incluso se puede ver en la puesta en escena remalazos del Mario Bava de la inolvidable Las Tres Caras del Miedo. Eso por no mencionar la presencia de Barbara Hersey como secundaria, que es una referencia clara a otra magnífica obra de corte parecido a Insidious, la memorable El Ente de Sidney J. Furie . Pero como ya he comentado, todo tiene sentido, nada está forzado ni metido con calzador, Wan y su guionista no dudan en homenajear, pero siempre están más pendientes de dar a su producto solidez y profesionalidad en el plano cinematográfico.




Hay momentos muy logrados en Insidious. Escenas que se quedan grabadas en la retina y algunas de ellas hasta un servidor, curtido en mil batllas, las ha recibido con una sonrisa nerviosa (indispensable verla a solas y a oscuras o de noche). En la mayoría de estos pasajes no se ve nada o más bien poco. Un dibujo en un papel, un niño de espaldas a una pared, una sombra en una habitación, un reloj al fondo de un pasillo, una figura oscura junto a una cama. Con ellas siempre se insinúa pero acertando de lleno a la hora de asustar al respetable. Wan hace que lo mundano y hogareño torne de manera hasta naturalista en segmentos que dejan al espectador bastante sorprendido e incluso agradecido por pasar un mal rato.




Es cierto que en la recta final Wan pierde un poco el norte y muestra más de lo que debiera. Pero el daño ya está hecho. A esas alturas el espectador ha disfrutado soberanamente con una historia interesante y trabajada con inteligencia. Una cinta de terror que para colmo sirve como perfecto ejemplo alegórico de la desestructuración de una familia cuando uno de los miembros de la misma cae en desgracia. Esta vuelta a los orígenes devuelve las esperanzas a un servidor con respecto al género del terror sobrenatural, que aunque antaño ofreció grandes obras, a mí casi siempre me ha atraído menos que el terrenal, el que nace de la maldad que hacemos los hombres.



4 comentarios:

  1. Por mucho que quieras no voy a ver esta peli sola ni harta vino¬¬,aunque a mi madre no le dio miedo y eso es preocupante....

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  2. Pero es que tu madre es un hueso duro de roer jajaja

    Tienes que verla, sola o conmigo, pero es tu deber.

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  3. Mi madre un hueso duro de roer? XDDDDDDDDDD Si se asusta con cualquier cosa!!!! Si verla la voy a ver pero sola ni de coña¬¬

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  4. UUUffff lo he pasado fatal viendo la peli,hay momentos que se te ponen los pelos de punta y dan muy mal rollo.

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