miércoles, 6 de abril de 2011

Sucker Punch, bailar en la oscuridad




Título Original: Sucker Punch (2011)
Director: Zack Snyder
Guión: Steve Shibuya, Zack Snyder
Actores: Emily Browning, Vanessa Hudgens, Abbie Cornish, Jena Malone, Jamie Chung, Carla Gugino, Jon Hamm, Scott Glenn, Oscar Isaac, Danny Bristol






En los tiempos que corren en los que el cine comercial se ha convertido casi en su totalidad en un cúmulo de productos vacíos y sin alma es fácil que alguien poco avispado levante la voz y proclame que tal o cual director es un visionario con una personalidad única e intransferible. Zack Snyder es un muy competente realizador de cine de entretenimiento, que ha conseguido con sus tres primeros films dar forma a destacadas obras, más por la base argumental que las sustentaba (un largometraje anterior al que se revisionaba y dos cómics con mayúsculas) que por sus dotes como realizador, que son pocas, limitadas y repetitivas hasta el hartazgo. Sucker Punch es la muestra fehaciente de esto que comento.





El quinto film de Zack Snyder (aún no he podido ver Ga'Hoole) es la metida de pata más clara del americano y la confirmación de que si como director es un señor muy limitado como guionista es penoso. Sucker Punch es un proyecto sin pies ni cabeza que el realizador de Amanecer de los Muertos utiliza para marcarse un mix de géneros puesto hasta el culo de todo tipo de referencialidades sin sentido para dar cuerpo a una historia que no se sostiene por sí sola y cuya única misión es dar una excusa argumental mínima par marcarse un desfile visual excesivo, repetitivo, mecánico, que vende humo y que de cinematográfico tiene poco o nada.





Cuando comenté hace un tiempo en este mismo blog Avatar, la interesante pero sobrevalorada cinta de James Cameron, hablé de un temor por mi parte con respecto a que el cine del futuro estuviera tan sobreproducido y envuelto en efectos digitales que fuera difícil distinguirlo de los videojuegos. Sucker Punch es la confirmación de tal miedo debido a que lo que Zack Snyder nos ofrece con su último trabajo es más parecido a un juego de la PS3 o la XBOX que una obra cinematográfica. Y no, no tengo nada en contra de los videojuegos. Es más, como sí estoy a favor de que los mismos tomen un tono cinematográfico, no me gusta que el celuloide se asemeje en demasía a las arcades de toda la vida.





Sucker Punch es un puto videojuego, pero no por su atmósfera, su realización o diseño de producción, es que estrcuturalmente no hay duda de que lo es. Con la (estúpida) excusa de que Baby Doll es una experta bailarina que deja extasiados a los espectadores que la observan danzar Snyder nos mete por la cara fases de un videojuego puro y duro, que para colmo tienen sus monstruos de final de pantalla. Aquí la construcción narrativa adherida al cine como medio brilla por su ausencia. El americano se ampara en la imaginación de su protagonista para crear un batiburrillo en el que ha metido ideas visuales pretendidamente modernas y resultonas que no tienen sentido alguno pero que él cree que encadenadas y puestas en pantalla pueden servir como largometraje, cuando no es así ni de lejos.





Zack Snyder no es Quentin Tarantino. El de Knoxville es un autor que tiene una concepción tan acertada y sincera del lenguaje cinematográfico (sea del pelaje que sea) que es capaz de crear una obra multireferencial y darle a pesar de ello no sólo coherencia, sino su sello personal que incluso engrandece y honra a esas obras y autores de las que se ha alimentado para moldear su propia criatura. Synder en cambio introduce todo lo que le gusta (anime, cine bélico, films carcelaríos, onirismo mal entendido, serie B, vodevil, aventuras gráficas) en una turmix y el resultado es un disparate a tantos niveles que es dificil mencionarlos todos.





Aunque con respecto a esta construcción formal el mayor fallo es que si estás realizando una película situada en los años 50, con música machacona y remixes chirriantes de temas rock y pop, unas protagonistas estereotipadas hasta el exceso, que utilizan armamente pesado (los americanos y su incomprensible fetichismo por chicas con curvas armadas hasta los dientes) que luchan contra samurais gigantescos, dragones y nazis zombies lo mínimo que debes hacer es tomarte todo a broma y ser consciente de que estás dando vida a un disparate y no darle una pátina de solemnidad y dramatismo que tiene su sonrojante clímax en las escena del camerino. Es más, si Snyder toma como referencia esa genialidad llamada Brazil de su admirado Terry Gilliam, parece no recordar que el ex Monty Python construyó sobre el humor esa impagable obra maestra, para luego darle ese giro dramático que dejaba al espectador completamente fuera de juego.





Todo falla en Sucker Punch. Snyder abusa más que nunca de filtros, cámaras lentas interminables, planos detalles innecesarios y que no aportan nada a la endeble trama (el de la hoja de la katana en la que se muestran todos los grabados de la misma es de vergüenza ajena) reincidiendo alarmentemente en un simple subrayado que transmite hastío e inquietud al espectador. Por otro lado la intención de que el film sea sexy fracasa estrepitosamente, ya que ni una sola de las chicas que protagonizan la obra consiguieron transmitirme algo más que indiferencia a pesar de vestir como dominatrix y poner morritos durante todo el metraje. ¿Estarán en lo cierto los que dicen que a Snyder se le da mejor retratar físicamente a hombres que a mujeres?.





Sucker Punch confirma varias cosas. A pesar de ser un considerable fracaso es una cinta entretenida para ver en una tarde tonta. Snyder no es un genio, ni un visionario, ni un autor. Su estilo visual, su única virtud y carta de presentación, renquea, cansa y no se puede usar para todo tipo de proyectos (¿donde está ese prometedor artesano que debutó con Amanecer de los Muertos y que por desgracia desapareció en 300 y Watchmen a pesar de ser cintas excelentes?). El nombre y la temprana e inmerecida fama pueden servir para ocultar hechos casi irrefutables como que la escena del tren parece perpetrada por Uwe Boll. El Hollywood más comercial va de culo, cuestabajo y sin frenos y sobre todo... si este es el cine del futuro, que alguien pare el Planeta de los Simios que yo me apeo.




3 comentarios:

  1. Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

    me respondes a munekitacat@gmail.com

    besos

    Catherine

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  2. en su día pasé de esta peli temiéndome lo peor; ayer por la tarde, no me digas porqué (supongo que al hilo de la polvareda que está levantando el man of steel), me acordé de ella y decidí darle un visionado; qué coño, una peli de chavalas el lencería con pistolones, con samurais gigantes , robots voladores, nazis zombis a vapor, orcos, dragones, etc., (sólo falta un gorila) y que, además, cuenta con la presencia de scott glenn, algo tenía que tener de bueno, no?
    pues no. menudo forro que nos ha metido snyder. un puto videojuego, aburrido, pretencioso, predecible, y completamente vacío de espíritu.
    coincido contigo en todo lo escrito menos en una cosa, NO es una película entretenida para ver en una tarde tonta.
    lo único salvable (para mi gusto), el clip de los títulos de crédito finales a ritmo del 'love is the drug' de roxy music (en una más que decente versión interpretada por carla gugino y oscar isaac).
    aún no he visto el hombre de acero (aunqe si he leído muchas opiniones sobre ella), pero espero que no se parezca en nada a esta porque, sino, estamos jodidos.

    PD: probablemente éste (http://www.youtube.com/watch?v=8fyr0zbaFyE) habría sido el tema principal de la cinta si la hubiera rodado tarantino. no hay color con la pretenciosa BSO de la peli.

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  3. Pues mirándola con el tiempo te doy la razón en lo de que ni para echar el rato, cuando la vi no me gustó nada, pero su recuerdo se me antoja aún peor.

    Yo veré Man of Steel el miércoles o el jueves sin falta y ya la comentaré por estos lares.

    Pd: Carla Gugino es posiblemente mi diosa hollywoodiense actual, amo a esa mujer.

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