jueves, 20 de mayo de 2010

Wall Street, the money is not enough


Título Original: Wall Street (1987)
Director: Oliver Stone
Guión: Stanley Weiser y Oliver Stone
Actores: Michael Douglas, Charlie Sheen, Daryl Hannah, Terence Stamp, Martin Sheen, Hal Holbrook, Sylvia Miles, Richard Dysart, Millie Perkins, Annie McEnroe, James Spader





En 1987, tras el sonoro éxito de crítica y público que supuso la inolvidable Platoon, Oliver Stone decidió homenajear el oficio de su padre, corredor de bolsa, y de paso realizar un retrato del mundo de las finanzas estadounidense a mediados de la década de los 80. El resultado fue Wall Street, una de las obras más alabadas de su autor y sin lugar a dudas una de las cintas insignia de la década en la que fue producida.




Stone no tira uno de sus dardos envenenados si sabe que no va a hacer diana. Wall Street no se achanta un ápice y ataca de frente a un enemigo invatible, el capitalismo. El director de Alejandro Magno, con la inestimable ayuda de Stanley Weiser en el guión, realiza una atípica en la forma, pero clásica en el fondo, visión del sueño americano por medio del personaje de Bud Fox, Charlie Sheen forzado y menos convincente que en otras ocasiones, un joven broker que empieza en lo más bajo y llega a tocar el éxito con las manos.




Pero para llegar a lo más alto, Bud se pone en las manos de el que posiblemente sea uno de los villanos más memorables, efectivos y acojonantes de la historia del cine, Gordon Gekko, al que da vida un Michael Douglas inmenso, pero ojo, no el mejor, que nadie se olvide de Un día De Furia. Gekko es la representación física del capitalismo desproporcionado, de la avaricia, la ambición y la ruindad humana. Un ser humano capaz de vender a toda su familia o dejar en la calle a empresas enteras con tal de seguir en la brecha de la especulación financiera, arrasando con todo lo que se ponga en su camino.



Le perdonamos a Stone detalles como el papel de florero de Daryl Hannah, el tufo a moralina que desprende la subtrama de Bud con su padre en la ficción y la vida real, un Martin Sheen esplendido como siempre, y cierto maniqueísmo y estereotipo algo impostado. Se lo pasamos por alto, porque el retrato bestialmente crítico al imperialismo de su país, al afán desproporcionado por la riqueza de sus compatriotas y el retrato que hace de los snobs neocon, que surgieron en la década de los 80 (a los que más tarde pisotearían impunemente gente como los escritores Breat Easton Ellis o Chuck Palanniuk) en Estados Unidos, mostrándolos como niñatos ávidos de riqueza, podridos por dentro.




La semana pasada Stone presentó en Cannes, con más pena que gloria, una tardía secuela, de la que se ha dicho de todo, desde que ablanda y humaniza a Gekko, hasta que es mucho más crítica que su predecesora. Como fan de Stone la veré, porque ya no es el mismo, pero siempre da que hablar y desprende talento de una manera u otra, por no mencionar que se ha convertido en un contradictorio rojeras, al que le han comido la cabeza los comunistas sudamericanos. Por ahora me quedo con esta Wall Street, hija de su tiempo, cinta de culto de los 80 y una obra por la que no sólo no pasa el tiempo, sino que por desgracia está ahora mismo de plena y triste actualidad.


5 comentarios:

  1. Hace taaaaaaaaaaaaaaaaanto que vi esta peli,habrá que revisionarla de nuevo ^^

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  2. Esta peli me parece un ejemplo perfecto de radiografía cinematográfica pura: como disección rigurosa del mundo de las finanzas allá por los ochenta es perfecta, pero como película (y todo lo que esa denominación conlleva) fracasa.

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  3. Eso es algo que le sucede a veces a Stone, quiere ser riguroso con los datos y el contexto, pero a veces cinematograficamente hablando no está a la altura.

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